lunes, 22 de abril de 2024

EL CANTO DE LA CALLE

Este pensamiento comienza como algunas historias infantiles. 

Había una vez, en un lejano pueblo, un señor al cual le encantaba cantar. Los días que el trabajo le permitía se quedaba hasta altas horas... de la mañana. Juntaba la noche y el día mientras su voz paseaba entre guitarras, bandoneones y violines. Todo era una fiesta de música, canto y vino. Por supuesto estaba algún malvado vecino que molesto con esa música, denunciaba bastante seguido al cantor y sus amigos, que volvían a hacer lo mismo en cuanto podían, porque él no conocía otra forma de ser feliz. La situación en el barrio era tirante, pero pronto al hombre lo empezaron a llamar de festivales y cada vez estuvo menos en el barrio y cuando estaba ahí, los vecinos seguían yendo muy molestos a su casa, porque ya no lo escuchaban... y porque aún no les había firmado autógrafos. Así que el hombre pudo volver a cantar tranquilo en su casa las veces que podía, aunque luego se mudara a una casa mucho más grande en la cual ya no molestaba a nadie. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. La moraleja sería algo así como, si te gusta disfrútalo aunque algo te resulte muy cotidiano, o algo así. 

Está historia es real, el muchacho al que denunciaban los vecinos era el Chaqueño Palavecino. Y sirve esta historia para conversar del arte musical, aquí en nuestras tierras uruguayas. 

El Chaqueño no ha dejado de cantar en cuanto escenario ha existido y existirá hasta que deje de cantar, pero antes, durante muchos años y seguramente hasta que deje de cantar. Si no lo hubieran llamado, seguramente seguiría cantando hoy en su casa, molestando a los vecinos (aunque no lo hiciera por eso). Hubiera pasado toda su vida cantando por placer y nada más. El paralelismo con nuestras expresiones artísticas es claro, acá, la mayoría de los músicos que luego piden lugares en escenarios, no cantan porque sí, en la calle o ante alguna invitación, con la misma alegría que aquél que lo hace por gusto. Acá en Uruguay, los músicos, incluso hasta los muy pedidos, deben de tener otro trabajo para vivir. Lo que nos deja en las siguientes preguntas ¿Si les gusta cantar o tocar un instrumento y ya tienen trabajo? ¿Por qué no lo hacen de forma más despreocupada desde lo económico? Entiendo que si los llaman particularmente de un lugar y hay otro movimiento, se quiera cobrar, es lógico. Ahora ¿Cuantos de esos artistas tocan porque si? O armándose su propio escenario para que la gente en cualquier esquina lo escuche y le devuelva en aplausos, charlas y en algunos pesos, el pago por llevar a cabo su deseo de cantar. 

Porque además otra cosa, para que al artista la gente lo reconozca, lo pida y lo acompañe en si canto, primero, tiene que escucharlo y pedir a un estado u organización, que primero me pague para que recién ahí comience el círculo de llevar adelante mi sueño artístico, creo que no es el camino. 

El artista necesita caminar más abrazado a su verdadero sueño ¿será que el arte por el arte es el sueño de todos los que dicen eso? Así de esa manera, va a sentirse más feliz, sin importar que los demás no lo valoren, aunque esos después deban de llamarlo, porque su canto, ya está en la calle. 


Nota de autor 1. Aplicable a cualquier actividad, no solo la de cantar.


Nota de autor 2. Músicos uruguayos han tenido ese camino abrazados al arte, son los que cuando llegan a un alto nivel de popularidad, a nadie le asombra, porque en uno u otro lugar, ya lo habían escuchado. (Por recordar dos de ellos, Jorge Drexler y Abel García)

miércoles, 17 de abril de 2024

PERO SOLO ERA UNA TINTA

 El ser humano en su devenir por el mundo, ha acentuado en sus últimos tiempos (los más desnorteados quizás) una batalla contra el natural paso del tiempo en su cuerpo. 

Y digo que ha acentuado porque todos conoceremos por ejemplo la supuesta historia de Cleopatra que se bañaba en leche por las propiedades para la piel, y alguna historia más. 

En los tiempos modernos, nos hemos acostumbrado a retoques de cara, cejas fijas inertes marcando un constante asombro, labios gruesos casi salidos de unas caras arañando la petrificación, injertos de pelos, pelo por pelo que suplanta las antiguas y siempre usadas pelucas (lo dicho antes, esta batalla viene de hace mucho). Pero también retoques sobre rostros que quieren parecerse a Michael Jackson, a Barbie, y la lista sigue. La lucha contra la naturaleza es larga, se ha corrido hasta los órganos internos del cuerpo, llegando hasta el rejuvenecimiento vaginal, para volver a virginidades olvidadas y carentes de sentido, de importancia a determinada edad y a determinada madurez, en fin, para todos los gustos y disgustos. 

La lucha contra la naturaleza ya es irrisoria, nos ha llevado a no querer envejecer y también a otra anti naturaleza, el género humano. Se sabe que el ser humano, al igual que los demás seres vivos del planeta, nacen en un mínimo porcentaje con cromosomas cambiados, es decir, hombre que es mujer y viceversa. Ese porcentaje es mínimo repito, o al menos, no en el porcentaje que busca hoy el ser humano para equilibrar los destratos sufridos por los anteriores gays de la historia. 

Contra la naturaleza, la lucha de sexo se ha vuelto increíble, y se ha tomado en una sociedad que tiene por si mucha prensa que es casualmente, la clienta de todos los retoques que antes mencionamos. Son muchísimos los actores holywoodianos que hasta han adoptados niños africanos para vestirlos con ropa del sexo opuesto. La energía, la plata, las ideas que el ser humano ha gastado en estos tiempos por una batalla perdida, que es contra la naturaleza, es increíble, inútil, errónea y hasta perversa. El paso del tiempo en el cuerpo, se va a mostrar tarde o temprano, el sexo natural de una persona va a seguir comandando toda la serie de movimientos internos naturales que se dan dentro de cada género y así una batalla innecesaria tendrá su fin en algunos años. 

Aquello que en nuestros tiempos de chicos empezó con la tinta que se hacían las mujeres para evitar las canas, que eran la muestra más visible del paso del tiempo y que luego se pasó a los hombres (y ya era raro) es el inicio de una batalla perdida y extraña. 

En el medio hemos desgastado energía que podríamos haber usado para reunirnos entre nosotros, para comentar justamente el paso del tiempo, asombrarnos de lo que aprendemos con él y de las cosas que no se valoraron, enorgullecernos justamente por las marcas del tiempo en nuestros cuerpos, encontrarles la particularidad y su belleza, comentarles a los que aún no han pasado por donde nosotros anduvimos, algunas propiedades del camino, en fin, en vez de pelear contra la naturaleza, honrarla, aprender a quererla y sobretodo como supuesta raza superior en esta tierra, reconocerla a ella como la verdadera guía de todas las vidas. 

El ser humano buscando el poder total, quiere ubicarse por encima de la naturaleza sin haberse dado cuenta parece, que la naturaleza vive también dentro de él, por lo cual, está peleando consigo mismo y lo que es peor, a veces gana alguna batalla de una guerra, que ya tiene ganador desde el principio. 


I.S.S.

domingo, 14 de abril de 2024

La esperanza sos vos.

 En estos textos que he compartido con ustedes, casi todos están basados en el análisis de la sociedad que nos contiene, nos forma y formamos. Y es esa palabra la que quiero hablar hoy. Nosotros venimos de muchas estructuras tambaleantes (cuando no ya caídas) y tenemos que formar, día a día, nuevos caminos. Qué también quede claro, todo el camino de la humanidad ha sido, es y será, un constante cambio, la particularidad de estos tiempos es que tenemos abajo nuestro mucho más vacíos que elementos sólidos. 

Entonces en esa situación es que tenemos que caminar, o volar para descubrir nuevos sitios donde podamos vivir mejor. 

Pese a la inmensidad de los 8 mil millones de personas con las que compartimos este mundo, más los miles de millones de otros seres vivos, nuestra vida, en el día a día, interactúa fuertemente con alrededor de veinte personas, de las cuales 5 o 6 son siempre las mismas. Nuestro mundo, el que sentimos cada día, es muy chico comparado con la inmensidad que nos rodea. Y ese es el mundo que debemos aportar nuestros mejores y más sanos esfuerzos. Hoy en día, las redes, las noticias casi instantáneas (a un paso de contarse antes que los eventos), quizás nos confundan con una falsa apertura mundial, que no existe en la realidad. Nuestro mundo, gracias al cual día a día nos conocemos más y mejor, es mucho más escueto, por suerte. Así que cuando te sientas agobiado, cansado, desesperanzado, sin fuerzas para hacer que una guerra desaparezca, no sientas ese fracaso como propio, no agregues a tu mundo detalles que no te cambian nada y que casi no te afectan, a no ser por algún precio internacional de algún producto. Centrarnos en nuestro pequeño mundo, en ese que es todo para nosotros y desde ahí interactuar de la mejor manera, con nuestro corazón abierto con la confianza en los de miramos a los ojos, no con la desconfianza atroz a nuestros iguales, que nos mete las noticias (tele, radio, redes) sino con la paz de que a tu mundo lo hacés vos. En la medida que podamos encontrarnos con nuestro yo esperanzado (ese que cada día hace que nos levantemos sintiendo que todo va a estar bien) nuestro mundo mejorará y se sumará o contagiará al mundo de otros tantos que nos rodean. Ser tu mejor versión no depende de los que te rodean, mucho menos de los que están a miles de kilómetros, dijera Abel García en una canción que les recomiendo, El Mundo soy yo. Y ese mundo, el tuyo, sí que vale la pena ser vivido, porque nadie como vos, o mejor aún, sólo vos que sos el creador, puede disfrutarlo.


I.S.S.

jueves, 11 de abril de 2024

LA GENERACIÓN X (o Y o como sea)

 Somos una generación que encontró el punto G en la mujer y a partir de ahí, nos dimos cuenta que ellas nunca habían disfrutado el sexo y empezaron a salir artículos, revistas, libros, sobre el cuerpo de ellas que tan descuidado por la humanidad parece que estaba. Entonces de golpe los hombres tuvieron que empezar a estudiar de nuevo y a mirarla a ella para ver qué tal estaba lo que le hacían. Además obviamente, como en toda escuela, están los alumnos que aprenden rápido y a los que les cuesta un poquito más, también los que tienen buenas maestras y de las otras. Todo eso fue pasando y mucho más, porque ya gastado el tema del punto G en la mujer, se encontró el punto G del hombre, con el agregado que para explotarlo mejor (nunca mejor dicho) al hombre había que entrarle por un lugar donde la historia lo condenaba. Entonces, primero a voces por lo bajo, luego más libres de cuerpo, los hombres criados con educaciones rígidas, se tuvieron que ir abriendo a la ciencia. Muchos conformes, otros incómodos y otros que se fueron para no volver. Resultado de todo esto, más mujeres auto satisfaciéndose y menos hombres dispuestos... a ser hombres. 

Somos también la generación que ha cambiado las creencias, los que hemos venido a desafiar a dios, a no creer en el pesebre, ni en la virgen María, ni nada. 

Así que hemos quedado sexualmente movilizados, o movidos de lugar, sin la esperanza que siempre le ha dado a la humanidad, creer en algo superior. 

Resumiendo hasta el momento, pusimos en duda el placer de toda una historia y redifinimos los nuevos placeres, con sus correspondientes cambios, y además, nos quitamos la esperanza divina pero falta algo más que tantos estudios nos ha quitado. 

Hemos decodificado el amor.

Resulta que aquel sentimiento que ha llevado a tanta hermosa poesía, a tantas soberbias novelas, a canciones inolvidables, en definitiva, que ha movido el mundo en el armado de parejas que son, las formantes de las nuevas generaciones. Bueno, ese amor, se ha descubierto que solamente es, un camino eléctrico que forman las neuronas en un lugar del cerebro que tiene una vida útil de a los sumo, seis meses (o por ahí). Pasado ese tiempo, el amor que tanto ha sido parte de la base de nuestras sociedades, desaparece. No es de extrañar, que como el punto G masculino, este descubrimiento haya llevado a la corrida en masa hacia otras experiencias, enterados ya que esa sensación increíble que se siente, ya no vale tanto la pena, o si, pero que tiene un final corto, no vale la pena comprometerse por ese sentimiento increíble y corto, con relaciones muchísimo más largas. 

Esta generación en busca de la verdad, apoyada en un momento tecnológico sublime, ha resignificado la vida misma. El placer sexual se trata de mapas y no de sentimientos, la esperanza donde nosotros pensábamos que vivía, ni siquiera tiene quién la cuide y el amor... ¡El Amor! Sólo es el cerebro actuando raro por un tiempito y nada más. 

Demasiados movimientos en la base de la estructura social para una sola generación que hoy, vaga entre el descontento, el miedo, la desesperanza y también, como cada vez que alguien empieza el camino del conocimiento que lo lleva a reformular todo, vaga por la absoluta certeza que lo que hoy sabe, no es nada y peor aún, seguramente esté equivocado, como las equivocaciones que acaban de descubrir. 


I.S.S.

jueves, 7 de marzo de 2024

Intentalo contigo.

En esta vida, si bien es muy importante el amor, en su definición más conocida y más promocionada. También nos forman los otros tipos de amor, entonces es muy común, encontrarnos con gente que está sanando problemas familiares, con sus padres, sus hermanos, con pérdidas de esas que no se recuperan en lo físico. Entiendan que esas pérdidas si bien duelen, sabemos que tienen un punto final, las otras relaciones familiares que están cortadas, nos dejan pendientes quizás por años, quizás por siempre, pero nunca lo sabremos y eso es quizás lo que más duele. También pasamos malos ratos en el trabajo, con amigos, con colegas, cargamos nuestras frustraciones de estudios que no terminamos, o que terminamos. Problemas económicos, o deseos de estar mejor, siempre. Quiero decir, imaginate que si ese es tu mundo, un sinfín de historias, cerradas, abiertas, dolorosas, que algunas dependen de vos y otras no, con alegrías obviamente, de esas que a veces quedás colgado por repetir y responsabilidades también. También hoy pensemos en que todos los que están a tu lado pasan por lo mismo, no es para que no des bola a nadie y te encierres en tu mundo. Quizás, podés sentir que no sos el único y aunque uno no quiera andar contándole a cada persona que se cruza lo que le pasa, entendiendo que al otro le suceden cosas parecidas, puede resultar una linda manera de entenderlos y comenzar entonces a entenderte. Dejar de exigirles a ellos, va a ser el primer paso para dejar de exigirte a vos. A fin de cuentas, de eso se trata, de amigarse con tus frustraciones, de la misma manera que muchas veces entendés las frustraciones de los demás, y hasta los aconsejás para que sigan adelante. Entonces ¿Por qué no intentarlo contigo? Buen día.

sábado, 24 de febrero de 2024

EL BARRIO DE NUESTROS OJOS

Mi vida era mi madre, eso dicen, de ella nací y de ella me valí para sobrevivir.

Después de mi madre empecé a ver otras cosas, reconocí a mi padre, a mi hermana, los vecinos que fueron a darme la bienvenida. Había un cuarto, una cama, un colchón y una enorme habitación que era un mundo entero, lleno de esquinas y de muebles.

Tampoco eran cosas que tuvieran nombres, sólo eran cosas que ni yo sabía que eran cosas, cosas que pensé estarían en todos lados, que se repetirían en cada casa, pero con el tiempo, cuando empecé a mirar para afuera me di cuenta que el cuarto era nada comparado con los colores que había afuera. Así que, en un segundo el cuarto ya dejó de ser mi mundo y conocí el baño, la cocina, el comedor y en cada lugar había una energía distinta que dependía también, de la hora.

Y aquella casa era mi mundo y para mí, todas las casas deberían ser iguales, pero no, me di cuenta que fuera de casa había una calle, que era peligrosa, que no se podía pisar, que marcaba cosas y que dejaba lugar para otras casas, distintas a la mía. Entonces me propuse recorrer todo eso y mi mundo se agrandó a algo que se llamaba cuadra, que formaba un barrio, pero vamos, para mí el barrio siempre fue esa cuadra donde gracias a Zubieta, el almacenero, conocí. No precisaba caminar cuadras para conocerlos a todos, me sentaba allí en el almacén y escuchaba charlas de fútbol, de política, de comida, de todo. Entonces mi barrio fue esa casa y sus alrededores, y fueron mis amigos que venían las nochecitas cálidas a jugar a la escondida y fue esconderme con ella solamente para estar ahí, compartiendo el aire. Siempre que la encontraban a ella me encontraban a mí, yo no quería ganar la escondida, quería estar con ella. Y con ella salimos por los muros a conocer otra cara del barrio, la del patio de los vecinos, las bicicletas herrumbradas y ya el barrio era un mundo que me gustaba muchísimo.

Pero después, así como me pasó con el cuarto, llegaron amigos de otro lado y ya el barrio fue chico porque me enteré que no vivíamos en la capital y que la capital era un lugar gigante y entonces mi barrio, se hizo mucho más chico, pero a la vez, inconmensurablemente más fuerte.

Y después volví a él cada vez que en la adolescencia conocí otros barrios, mientras conocía otras sonrisas, otras formas de vivir, porque volviendo sentía que había una parte esperándome ahí.

Esa parte fue la que sentí estaba en esa casa, porque a esa altura, ya sin Zubieta y otros vecinos, ya sin las escondidas y las nochecitas cálidas, el barrio al final era mi casa. Volví muchas veces y cada vez que volví, sentí que seguía gateando, que ahí estaban todos mis momentos y que los cuartos aún eran grandes, en algún rincón de mis ojos.

Ya no había nadie en el barrio de lo que yo quise con ese amor de niño disfrutando de todas las cosas de la vida, uno a uno les tocó irse, uno a uno los hijos dejamos aquella cuadra, hasta que, sin darnos cuenta, también se tuvieron que ir mis padres.

Y ahora la casa, que en más de un lugar de mi alma sigue siendo mi barrio, que también me debe de extrañar, así como yo la extraño, no es más lo único de mi barrio porque me di cuenta, después del tiempo que tuvo que pasar, que el barrio no era sólo esa cuadra, esos vecinos, esa casa. Porque en el barrio que sentí tan mío estaban mis padres y es ese el barrio que extraño.

¿Extrañamos la niñez o a nuestros padres a nuestro lado? Ojalá entre tanta noticia moderna venga una que nos ayude a conectar con los que ya no están, así podemos volver al barrio, a correr riendo, a ser atrapados tontamente en la escondida y a separarnos todos cuando nos avisen que la comida está pronta para en una pequeña pausa, entre bocado y bocado decirles que lo importante, lo verdaderamente importante son esos momentos, que no se pongan mal ni hagan más esfuerzos de la cuenta, porque lo importante es, el barrio que dibujan nuestros ojos, cuando se juntan.

 

ISS


domingo, 4 de febrero de 2024

LA INTELIGENCIA DE LA IZQUIERDA

Quién les escribe se considera un gran seguidor de las murgas, admirador de esa forma de expresar tan clara como divertida, ideas que son fundamentales para entender lo sucedido en el correr de un año. 

Por supuesto que tiene un sesgo político, la murga es básicamente eso, quizás, y ahí tenga razón usted, debería ser contra gobiernos y no contra partidos, cosa que en Uruguay no lo es. Quitando ese detalle no menor, debo reconocerle, es igualmente excelente como se logran las imágenes, cómo se evocan sentimientos, cómo se logra, con muchísima inteligencia, espectáculos tan tentadores, canciones para seguir tarareando, ideas tan graciosas como realizables. 

Ahora, aunque sepamos que las murgas en Uruguay, son de izquierda, resulta una afrenta para dichas inteligencias mostrar en 45 minutos sobre un escenario, situaciones tan irreales como hablar de un muchacho de 20 años con problemas con la droga y endosarle esa situación a un gobierno, que de los últimos 20 años, estuvo en los últimos 5 años.

Siento que por ese camino, no sólo se desperdicia la inteligencia existente, sino que se ignora la inteligencia del público, salvando al fanático, tanto de uno como de otro lado. 

Porque si en 15 años la murga no se quejó del avance de la droga (salvo contadas excepciones) ahora no puede adjudicar al gobierno dicha situación. Lo mismo con las goteras de las escuelas, las estructuras educativas, cuando hace años las estructuras tiemblan. 

Por eso creo que las murgas pierden esa emoción que le agregaría un reconocimiento aún mayor. 


ISS

domingo, 21 de enero de 2024

CREO EN TODO, POR ESO NO CREO EN NADA

 Me hicieron creer en la religión y creí con toda la inocencia de un niño y era mentira.

Me hicieron creer en dios y creí con toda la fe de un niño y era mentira

Me hicieron creer en la medicina y a fuerza de pastillas y jarabes intomables creí en la medicina y resultó siendo más que nada, uno de los negocios más grandes en la historia de la humanidad.

Hice la señal de cruz para hablar con alguien, me hicieron creer que los muertos están en el cielo y hacia ahí miré tantas veces para comunicarme con estrellas que quizás, ya ni existen, pero mantienen su brillo.

Creí en las instituciones hasta que, una a una, se fueron disolviendo ante el paso de mis años.

Me dijeron que el Hombre había llegado a la luna y puede ser, pero ya sé también que quizás no llegó nunca, me dijeron que el avance de la ciencia iba a mejorar nuestra vida y les creí, pero la verdad que, hasta ahora, no estoy tan seguro que la vida sea mejor.

Me he dado cuenta que he creído en todo y que a otras cosas que me negué en un principio me equivoqué en no creerles. También creí en las energías, en las historias de los antepasados definiendo nuestro día a día, en el latido de los árboles, en la risa de una gallina.

En algunas de esas cosas, elijo seguir creyendo, otras, debo reconocer que aún laten con menos fuerza, pero laten al fin.

No me animo hoy a decir que no creeré en la potente transmisión galáctica de una naranja, ni en la palabra sanadora de un gato persa, ya creí en un hombre de barba blanca que manejaba cada segundo de la vida de 8 mil millones de personas. ¿qué puede haber peor que eso?

Mi vida me ha servido para darme cuenta que todo puede ser real si lo creemos, que justificativos, excusas y resultados, tendremos lo que queramos.

El hecho estará en admitir que nos sirve creer en algo, nos ayuda en la soledad, nos hace sentirnos parte de lo que forman los que creen en lo mismo.

Por eso no creo en nada, porque todo lo que me digan puede ser, por más contradictorio que resulte, si acepto que alguien crea en dios, por qué no voy a aceptar que alguien crea en el diablo o en un enchufe.

Por los años que he pasado de mi vida creyendo es que me doy cuenta que creo en todo, porque no creo en nada.

 

I.S.S.

 

 

miércoles, 17 de enero de 2024

LEYENDA URBANA DE DURAZNO

Hay en mi departamento una leyenda urbana y es que, en un árbol de mi ciudad, nacido en la playa y por eso mismo, dueño de una sombra que es el deseo de todo aquél que concurre al río, viven unos espíritus que no dejan descansar bajo esa prometedora sombra. 

Según se dice, apenas las personas se acomodan en la sombra y miran hacia el Yí mientras comienzan a tomar algún mate, unas voces incómodas parecen caminar en la vuelta de quién ocupó el espacio tan preciado. Hay quienes han aguantado esas incómodas voces pero se han parado casi exaltados y han salido corriendo, porque más allá de las voces, al poco tiempo de las voces, también se habla de unas incómodas miradas que dicen los que las han vivido, traspasa todo lo que respira bajo la sombra. 

No obstante eso, algunos pocos valientes le han hecho frente a ambas cosas pero no han podido soportar el movimiento de sillas, las volcadas de mates, la tirada de toallas. 

En definitiva, la mejor sombra de la playa El Sauzal en Durazno, tiene dueño, bah, dueñas, representadas por unas voces, un embrujo que pasado el mediodía parece irse haciendo más leve y cuando uno pasa en la tarde por allí, la gente que se encuentra, ya no es perturbada por nada.

Si, en Durazno aún quedan esos vestigios de magia, de hechizos, de brujerías, aún no se sabe bien. 

Lo cierto es que, quienes en la playa estamos a esa hora, escuchamos como de fondo, además de las risas de los niños jugando en la arena, otras risas y divertidas charlas que no pregunten por qué tampoco podemos, voltear a mirar.


I.S.

martes, 16 de enero de 2024

¿Por qué nos molesta lo que cobra un artista?

Hace mucho tiempo que escucho a la gente sorprendiéndose cuando saben de algún caché de los artistas. Sea de Uruguay o extranjero, casi les diría que todo caché les parece caro. En Uruguay se tiene la cultura que tocar la guitarrita no es mérito, no lleva tiempo y sobre todo, no se debería abonar para disfrutar de alguien que lo haga. Corre para todos los instrumentos, pero nuestro instrumento insignia es la guitarra. 

Debemos de venir de alguna etapa de la historia donde la música la hacían los esclavos mientras los demás, llenos de todos los lujos, escuchaban de fondo lo que los esclavos interpretaban. Déjenme decirles que hoy, en algunos eventos, aún pasa eso. 

Estamos muy lejos de valorar a los artistas eso si, cuando vemos que a otros artistas los aplauden y les pagan millones en otros lados, los abrazamos y queremos sumarnos a la masa que le pague millones, sea extranjero o uruguayo. 

Acá en Durazno pasamos escuchando cada vez que se hace un Festival que habría que contratar a artistas locales, pero cuando se los contrata pasa lo mismo, el precio parece atragantarse en todo nuestro cuerpo y seguramente algo diremos al respecto. Imagínense que pasaría si fuera uno de Durazno el que cobrara muy bien un caché de un festival, de seguro que tendría que donar el dinero a alguna obra de beneficencia para que la gente no se le enoje y él, no sentirse tan culpable. 

Sin embargo, el presupuesto de un evento al año, dos o tres, no son nada o son, una ínfima parte de lo que cientos, miles de acomodados políticos, cobran mes a mes desde un anonimato envidiable. O vemos una y otra vez obras que nadie sabe para qué, pero millonarias sin dudas, que reparten entre sus allegados fondos que harían parecer pobre al que más cobre en un festival. 

La pregunta es ¿Por qué siempre estamos pendientes del caché de un artista? ¿Por qué siempre ese sentimiento de gasto innecesario? Jugamos a jueces y pedimos que si a un artista se lo contrató un año, al año siguiente no venga, no vaya a ser cosa que viva a costa nuestra. Y no les exigimos NADA a los políticos de turno y sus allegados que cobran todo el año, todos los años. 


RESPUESTA

Siento que es porque se envidia que alguien haga dinero, haciendo algo que le gusta o quizás, lo que nos gusta a todos. Todos somos artistas de algo, el tema es el éxito económico que de ello podemos disfrutar. Por eso siempre nos jode lo poco o mucho que alguien cobre por cantar, pintar, tocar un instrumento, hacer una escultura y tantas cosas más que están siempre incluidas en los viajes cuando nos quieren mostrar, el valor cultural que tiene esa sociedad. 


I.S.

viernes, 12 de enero de 2024

¿Y tu huella?

Somos de una generación donde la mayoría de los padres se dedicaban a trabajar más que nada. Habitualmente eran los que aportaban el único ingreso económico a los hogares. Eso los cubría de un poder envidiable, aunque muchas veces ellos debían de resignar las ganas de quedarse en casa, cocinar, charlar con los hijos o simplemente dedicarse a hacer nada. En el caso de las madres, venimos de lo que considero matriarcados hogareños, porque en casa el contacto, era con mamá, la figura del padre se usaba para asustar "ahora cuando venga tu padre vas a ver" y muchas veces, la frustración por no hacer cosas de su vida, recaía en la figura paterna. 

Con el tiempo íbamos enterándonos de distintas situaciones por una sola campana, dando como resultado, relaciones muy distantes con las figuras paternas, que tampoco hacían mucho para revertir la situación. El combo no era malo del todo, si bien como toda forma deja moldes que el estudio avanzado de la psicología ha ido curvando vértices y aristas, para intentar dañar menos a los hijos que han venido después. 

Porque había, más allá más acá, reglas claras que ambos padres respetaban en la enseñanza, podemos decir a fin de cuentas, traumas internos varios, pero reglas sociales claras.        

Sufrimos la carencia de nuestros padres en un trato directo y es quizás, el gran debe de esas generaciones de padres. 

Como decía antes, el avance en el estudio de la psicología y otras ramas similares, ha hecho que nuestra visión sobre el mundo sea totalmente distinta. Hoy sabemos lo que las ausencias de los padres provocan en las psiques de los adultos, sabemos lo que aquéllas palabras de las madres generaron en el inconsciente social. Por lo tanto hemos dado, como cualquier evolución de la sociedad, pasos para mejorar y no dejar ese tipo de huellas, no todos, pero una gran mayoría. 

Hoy podemos decir que los padres son en un porcentaje extremadamente más alto, personas mucho más presentes en la vida de sus hijos, también que las madres hoy no son tan abarcativas con el tiempo, el pensamiento, la forma de hablar y hasta la forma de vestir de sus hijos. Se puede decir que hemos avanzado y que agradecemos a nuestros padres por habernos mostrado tan claramente lo que había que mejorar. 

Ahora, pensemos ¿Qué huella estamos dejando nosotros en ellos? Nuestros padres antes no estaban tan presentes, es cierto, hoy somos padres y madres al lado de nuestros hijos, pero nosotros le agregamos un detalle, podemos estar al lado de ellos casi sin mirarlos, porque estamos atentos a un mensaje y una publicación y una foto y... miles de cosas más que, no nos aportan un céntimo. Muchas veces nos habrá molestado en el pecho, ver a un niño gritarle a su madre/padre que lo mire hacer sus cosas y ser ignorado, quizá también nos duela tanto porque en algún momento lo sabemos, hemos sido o seremos nosotros esos padres más distraídos por una chabacanería momentánea y global, que por la exclusividad del momento de nuestro ser más amado. 

Quizás no estamos siendo todo lo positivo que pensamos para el futuro de nuestros hijos, aunque hagamos lo que mejor nos sale, quizás en algún momento nos damos cuenta que nuestros padres tuvieron la misma intención y ellos mejoraron o intentaron mejorar otras cosas, que habían padecido en su infancia.

Somos padres del hijo que cada uno fue.

Ser padres es vivir en la eterna incomodidad de la inseguridad, sólo el tiempo responde a veces algunas de esas dudas. 

Creo eso sí, que nuestra sociedad de consumo ha batallado antes, al igual que ahora, con la función de padre y madre que en nuestro íntimo ser espiritual late. Antes con horas de trabajos y otras funciones de distracción, hoy casi exclusivamente con el celular y obviamente con el trabajo que se abre paso en todos los tiempos, pues a esta máquina se la alimenta de una sola manera y es a horas y horas de disposición humana y cada vez el motor parece más grande y necesita más de ese combustible que es, nuestra propia sangre.  

Quiero concluir que no sé si hemos mejorado tanto como nos parece o nos dicen las nuevas ramas de estudios sociales que lo hemos hecho y siento que es, porque al sistema por uno y otro medio, no le interesa que eso suceda. 

Mejor niños y niñas, transformados en hombres y mujeres solos y enojados, que una sociedad que se contenga,  avance o retroceda, siempre priorizando el bienestar de todos 


I.S.



P.D. En esta columna se tocan temas que son más profundos y que con el paso del tiempo iré desandando en otros textos. También se tiende a generalizar, algo que sabemos, nunca será justo. 


MAURO ICARDI ES BRASILEÑO

Argentina es un país maravilloso, de los pocos en el mundo que tiene casi todos los climas, sólo le faltaría el caribe.  También en otros te...