viernes, 17 de octubre de 2025

¿Y por sexo cómo andamos? ¿Y de casa cómo andamos? Perdón, creo que era al revés.

Señor lector, le solicito para esta columna, su mayor sinceridad, no para que la salga gritando a los cuatro vientos, pero al menos, para que la reconozca en su interior y se comunique de una nueva manera con su ser. 

Desde ya, muchas gracias.


De un tiempo largo a esta parte, hay una actividad que hace el ser humano, que es bastante oculta, a la cual se llega por caminos retorcidos, no claros. Es una actividad que muchos años antes se hacía y reconocía con total libertad, pero, ante la imposición de la iglesia, fue salvajemente tratada, o destratada. 

Tanto es así, que si en una reunión usted dice que viene de robar algo de plata de un banco, o de un cajero, o que sepan sus amigos, que sus ingresos monetarios no son tan amigos de las buenas obras, ninguno de ellos le quitará el saludo o lo dejará solo en una reunión, ahora bien, pruebe usted en esa reunión hablar de sus gustos sexuales, ni siquiera de los más ocultos, hable de los más normalitos, va a ver como a su lado todos empezarán a dejarlo un poco solo.
La palabra pervertido, es una de las cosas que le pueden llegar a decir, por querer hablar de eso, en una reunión donde hay más de dos personas, usted y su novia, o usted y el cura, porque se está confesando obviamente, no siga pensando tan mal (su dios lo perdone).

La sexualidad ha sido, iglesia mediante, duramente castigada, no se olvide que para la iglesia, la procreación, debería ser la única excusa para que se mantengan relaciones sexuales, por eso es que se bautiza a los niños, para limpiar el pecado original de haberlos concebido con acto tan pecaminoso, se bautiza para quitar el diablo del niño, y el diablo está ahí, porque el acto sexual le dió las llaves de ese cuerpo. He ahí, el porqué del bautismo, nada tiene que ver el ponerle un nombre a alguien, eso, lo hace el registro de cada país. 

Bueno, ante esta prueba, difícil que hablar de sexo sea algo bueno, el sexo ha sido visto, impuesto, como algo sucio, oculto, pecaminoso, innecesario, y todas las cosas malas que se les ocurra.
Pese a eso, el sexo, como única forma de procreación del Hombre, ha sobrevivido y ha gozado siempre, aunque en los lados ocultos de la humanidad, de excelente salud, no en vano, el hombre salía de sus casas para descargar en los prostíbulos, todo lo que no podía hacerle a su mujer, porque si se lo pedía era tratarla como una puta y tampoco ella se lo dejaría hacer, aunque después, tanto él como ella, lo harían por otros lados.
Si, tapar el sexo ha sido el error más grave de la iglesia, su tendón de Aquiles, el cual se le ha roto a ella misma, ante la castidad obligada a sus representantes, y todo lo que eso ha traído, que no vale la pena recordar, pero si tener en cuenta para el fin de esta columna. 

Quiero decirle querido lector, querida lectora, que el sexo ha llegado a su vida con una carga impresionante de conceptos, en su mayoría malos, y los buenos han sido en silencio cómplice, en mirada pícara, y algunas veces, bajo otras actividades, que tampoco han terminado de ser buenas.
Y todo esto también, no ha sido porque de niña/niño se lo han hecho saber directamente, difícil que en algunas épocas, los padres sentaran a sus hijos alrededor de una mesa y les explicaran con lujo de detalles, lo que era el sexo y sus derivados.
El sexo siempre fue silencio, ocultación, las palabras malas han sido las sexuales o las partes del cuerpo que se utilizan para tales situaciones.
El sexo y su carga, su información, ha viajado en sus genes, cargamos, y que lo digan las constelaciones familiares, y varias nuevas formas de sentir la vida, con todo aquello que nuestros abuelos, bisabuelos, padres, padecieron y en casi todas, les aseguro, está la culpa del sexo, por haberlo hecho, por no haberlo hecho, por haberlo ocultado, o por haberlo dicho, sino, que lo digan aquellas personas que a sus antepasadas las mataron en la hoguera por usar la energía sexual para elevarse, para vivir libremente, para ser tratadas de brujas. 

La iglesia encontró en el sexo, la manera de dominar la humanidad, la hizo sentir culpable de algo tan natural como comer, mear o cagar, la vistió de prohibición, le puso la cara del diablo, y aún así el sexo, sobrevivió en la oscuridad, y ya que estaba en la oscuridad, usted, yo, todos, fuimos sintiendo que en ese lugar, estaba todo lo malo, aunque con el paso del tiempo nos hagamos grandes y entendamos que no es así del todo, del todo repito, en nuestro interior sigue latiendo que lo relacionado al sexo, mejor que siga oculto.
Si en esta columna literaria yo pongo pija en vez de pene, usted se va a asombrar, si hablo de concha en vez de sexo de la mujer, o parte íntimas en ambos casos, usted va a pensar que esta columna es ordinaria y que yo como escritor soy malo, porque necesito usar esas palabras que empobrecen cualquier expresión. Aunque usted señor, cuando pase por la calle una chica, no piense para sus adentros, que hermosa mujer, que partes sexuales interesantes que tiene, lo mismo para usted señora, cuando pase algún hombre, no nos hagamos. 

En nuestra vida normal, en la social, el sexo está escondido, no valorado, y, aunque nosotros entendamos que, a medida que nos vamos haciendo adultos, hay un lenguaje interno con la sociedad, que vamos entendiendo y aplicando, el sexo no deja por ese motivo, de ser algo oculto, o que debemos ocultar. 

¿A qué va toda esta charla sobre la aceptación del sexo y sus actividades?

A que debemos limpiar al sexo, porque es una actividad que nos eleva, que nos conecta energéticamente con lugares a los cuales no llegaremos de otro modo, la iglesia lo sabía, las brujas, los brujos, lo sabían, y sabían que su fuerza serían imparable, por eso, la iglesia necesitó cargarle todos los males, y a la vez, banalizarlo, hacerle sentir a la gente que lo que hacía por placer era lo más fácil, lo más tonto. 

Pero el sexo, amiga, amigo, es una de las actividades más sagradas que tenemos, y a la vez, la que tendríamos que practicar sin ningún tapujo, sin reglas morales, cuando nos conectamos con el sexo, conectamos con lo que somos.
Bueno, a todo eso que usted siente, le pusieron culpa, por eso el sexo en parte se disfruta también, porque es nuestro sentimiento de culpa diario que necesitamos como escape, como alimento de nuestro Mr. Hyde, porque gracias a la iglesia, nos han hecho sentir pecadores, por querer hacer algo que la naturaleza hace a cada segundo. 

Debemos limpiar la actividad sexual y para limpiarla no hay nada mejor que liberarla, dejarla ser, de seguro que cuando usted está sola, solo, lo acompañan pensamientos que la/lo avergonzaría si se hiceran públicos. Y está bien, a nadie le gustaría contar lo que le piensa en su soledad, lo que alguna vez le ha llegado a excitar, lo que lo excita cada día.
Los números son irreprochables, la industria del porno, esa que nadie consume, es la más visitada en internet, relatos, imágenes, videos, ilustraciones, de lo más variado que se le ocurra, todo eso, vive gracias al ocultamiento del sexo. Quizá usted y yo, por tiempos, por descendencia genética, no lleguemos a disfrutar plenamente del sexo, pero, podemos, al igual que nuestras anteriores generaciones lo cubrieron del manto de la suciedad, de la porquería, de lo oculto, empezar a mostrarlo y a vivirlo, como algo normal, natural, y sobre todo, muy fuerte. Con tanta fuerza como para abrir puertas energéticas, ojalá avancemos más, así nuestros descendientes, tienen el camino más allanado. Ojalá podamos expresar nuestras ganas sexuales sin preocupación, sin miedo, en confianza, sin juzgar, disfrutando, al menos con nuestra pareja. 

Ojalá hablar de sexo deje de ser chabacán, ordinario, y pase a ser un tema del cual dedicarnos por completo a limpiar, una actividad tan digna se lo merece, y pase a ser realmente cuestionado, el hablar de muertes, de guerra, de robos, y de todas esas actividades donde el ser humano, es realmente dañino con su igual. 

No vamos a disfrutar del sexo hasta que no lo sinceremos, hasta que la mujer no tenga que andar escondiendo que le gusta, o diciendo que hace esto y aquello por primera vez, o al menos, una de las primeras veces y el hombre no sienta que tiene que esconder sus relaciones anteriores porque está mal visto haber sido un pito fácil, eso para empezar a limpiar, más adentro hay mucho más.

Quiero desearle con esta columna querido lector, querida lectora, que tanto su casa, como su sexo, queden tan limpios que sea el día de mañana, el orgullo de sus descendientes. 



I.S.S. 

martes, 14 de octubre de 2025

MI CEREBRO CELEBRA

En esta vida, me encanta escribir, pero a veces me pongo a pensar, ¿Y si en otras vidas ni siquiera escribía? ¿Cómo habré tratado a otros escritores? ¿Me habré burlado de ellos? ¿Me burlaré en próximas vidas? ¿Fui cocinero? ¿Maté alguna vez a alguien?

¿Habremos tenido otras vidas? ¿Las tendremos más adelante? 

Creer en dioses es muy tonto ¿Cuán religioso he llegado a ser en otras vidas? Creer en la reencarnación es muy tonto, buscar explicaciones es muy tonto. Porque buscar explicaciones es llegar a un punto donde no hay respuestas, y ahí, es donde aparece la imaginación, para completar líneas, preguntas. Entonces, aparece dios, aparece la reencarnación, las vidas del más allá, del más acá, todo. Y en algo tenemos que creer, porque automáticamente el cerebro necesita, para descansar, dejar una explicación por válida, hasta que la ciencia, la realidad, o lo que sea, nos demuestra lo que es y ahí, podemos llegar a cambiar nuestras creencias nuevamente, o aferrarnos aún más a ellas. 

Pero todo eso vive en el cerebro, yo creí en dios hasta que toda esa cadena de mentiras se cayó, apenas tomé conocimiento de algunos temas. Lógico, hubieron otras personas que entendieron que dios hizo sólo al mundo, que nunca se habló de los universos, que del barro la mujer, que los siete días y todo eso, entonces dijeron que eso es sólo una historia, pero que dios existe. 

Cada uno se queda con la explicación que mejor le plazca. 

A mi me gusta pelear con mi cerebro, retarlo, llevarlo más allá de sus comodidades, pero creo que en realidad, es él, el que maneja eso. Así que ahí estoy yo, mi alma, o lo que sea que soy, viendo como mi cerebro se interpela a cada momento, se quita sus límites, no cree en nada, después que se le cayeron los siete años de obediencia completa al colegio y su sistema católico, no lo culpo, se ha de sentir como un tonto, por eso no debe de querer sentir más nada, lo han engañado demasiado, ha apoyado cada una de esas mentiras aún sin mucho convencimiento, y todo al final ha resultado en vano. Como si fuera ese novio que da una, dos y hasta cinco chances a su novia, que vuelve una y otra vez a engañarlo, para mejor, la religión no tiene curvas, ni besa, ni nada. 

Hoy mi cerebro cree en todo, porque no cree en nada, para mi cerebro es tan real que existe un dios que lo observa, como que un alma vive en un árbol por 200 años, mientras pasan y pasan otras vidas. Pero ya lo dijo el tango, si 20 años no es nada para la humanidad, cuánto menos lo será para la historia de este mundo. 

No creo en dios pero si en los muertos que quedan en la vuelta, aunque si creo en la reencarnación, porque supone mi cerebro que en algún momento dejamos de ser fantasmas y pasamos nuevamente a ocupar algo en el plano fisico. Mierda, ¿y si en estos momentos soy un fantasma para otras vidas? Ahora, si es cierto eso que dicen, que los tiempos se suceden todos al mismo tiempo, buen rato tiene mi cerebro para encontrarle una explicación. 

Sé, lo sabe mi cerebro, y le llama la atención, que, todo eso aún no tenga una clara explicación, y sin embargo, aunque entienda que todo es mucho más grande y más profundo, aún no pueda sacarse de sus pensamientos, aquella mirada, el beso que quiso dar, la mano que le hizo sentir cosquillas, acompañada de aquel silencio, la risa, la sonrisa, el llanto, todas esas cosas que, habiendo dioses, fantasmas en la vuelta, árboles esperando por una motosierra, y muchas vidas sucediendo al mismo momento, no dejan de ser para él, lo más importante. 

Entonces mi cerebro se calla, pide una gran exhalación, sonríe, y se entrega. Él no va a encontrar todas las respuestas, prefiere quedarse ahí, recordando ese momento, donde sintió, que todo eso que él pensaba, vivió una vez, y para siempre, para todas las vidas, por 200 años, para los fantasmas, los vivos, los muertos, y por todo, amén. 


I.S.S.

domingo, 12 de octubre de 2025

YO INVITO Seamos bebés de pecho

 Cuando el ser humano es niño, vive en un asombro total, el brillo del sol en algunos objetos, la altura de algunas cosas, texturas, colores, todo llama la atención y sobretodo, asombra porque no tiene, porque no entiende, la explicación de esas cosas. 

Con el tiempo llega el conocimiento, el aprendizaje, y el mundo, poco a poco, va perdiendo su emoción. 

No está mal conocer y aprender, porque siempre igual se llega a un punto de desconocimiento que vuelve a despertar, aunque ya sin la misma emoción, aquélla sensación de asombro. 

No es la misma porque ahora sí sabemos que todo tiene explicación, y que, más acá o más allá, ese abismo que no conocemos, se conocerá, tendrá su explicación y seguiremos, como desde hace tanto tiempo, avanzando (?).

Hoy la humanidad está en un proceso de descreimiento hacia todo, avanza a pasos agigantados en las instituciones religiosas, pero no tanto en los dioses, avanza en los políticos, pero no tanto en el sistema político, y así, elija el tema que quiera. Ya el Hombre, en su mayoría, no cree que el hombre llegó a la luna, tampoco cree en la Nasa de la misma manera que antes.
Algunos seres humanos, dudan hasta de la forma de la tierra, o si la luna es un satélite natural, y en los últimos tiempos, se duda de cualquier imagen o video, porque la IA sigue creciendo. 

Quiero reflexionar ante usted, querido lector, que entiendo, hemos quedado en un lugar muy parecido a nuestros inicios en este plano, aunque con una leve diferencia, ni tan leve.
Hoy los adultos, nos volvemos a sentir maravillados ante las cosas, no porque no sepamos de qué se tratan, sino porque desconfiamos de lo que nos explicaron de qué se trata.
Hoy algunos, miramos el mundo buscándole explicaciones distintas a las cosas, porque ya nos dimos cuenta que lo que nos dijeron que era, no era. 

¿Se entiende? 

Podemos hoy afirmar que si hubo un dios que creó la vida en este mundo, ¿Por qué no es el mismo dios para todos? ¿Por qué un dios tiene angeles para comunicarse y otros no? ¿Por qué las apariciones de vírgenes y santos se dan en los lugares donde se cree determinada religión y no se le aparece a alguien que cree en otra religión? ¿Por qué si la luna fue tan fácil de llegar hace 56 años, no se volvió a repetir el viaje? ¿Por qué si las comunicaciones se caen si me aparto diez metros de una antena, un aparato que voló a Marte, y está hace años en ese lugar, tiene batería para sacar fotos y enviarlas a la tierra? ¿Haciendo escala en qué satélite marciano? ¿Por qué, países que están en guerra, pueden matar personas y mantener vínculos de negocios entre ellos? ¿Es creíble aún la guerra? 

Querido lector, dejaré un espacio en blanco para que usted agregue sus preguntas, para que se de cuenta que aún es un niño, porque lo que nos han contado era todo mentira, desde el cuco bajo la cama, el viejo de la bolsa, papá Noel que nos veía tras los árboles, que dios hizo el mundo en seis días (¿Cuánto le habrá llevado el sistema solar completo?), y siga usted, yo ya me cansé de darles mis creencias, hoy no creo en nada y quiero mirar el mundo con una nueva mirada, la mía, como si fuera un bebé de pecho que se asombra por el brillo de la luna, por la textura del pasto, por la sonrisa de alguien, por el llanto, por el viento que sin explicación cambia de fuerza y de rumbo, por una mirada enamorada, por una charla sin sentido, por las cosas que el hombre mismo ha hecho en el mundo, buenas y malas, para mí. 

Ya no quiero medir con las reglas morales ajenas, de otras religiones, de otros países, y tampoco quiero creer en los países, no creo más que porque una persona nazca de un lado del río, sea distinta a la otra que nació al otro lado del mismo río, y a veces, ni ríos hay de por medio. 

Dejo el espacio vacío, sienta, piense, recuerde, lo invito... 








Ahora que puso usted sus dudas sobre su mundo ajeno, comience a hacerlo suyo, dele su magia, súmese usted también a esta nueva forma de sentir. Rompa barreras, invente, no importa lo que sabe, lo que cree saber, o le inventaron otros, invente usted, diviértase, comience a vivir de nuevo. 

Sea usted un bebé de pecho y asómbrese del mundo, mire que es tan loco pensar que el agua tiene vida y le habla, a pensar que el mundo va camino a la paz, hablando entre tanques de guerra. 


I.S.S. 

domingo, 5 de octubre de 2025

SOLO UNA PARTE DE LO QUE CREO, FUE MI HISTORIA

Mucho se habla de lo mal que se los trata, a los que viven en la sociedad con escasos o nulos, recursos económicos. Y es cierto, la sociedad hoy en día se divide en dos, ya no se hace el esfuerzo por aquella tercera parte que fue la clase media, que aún hoy lo es, en menor cantidad. 

De esas dos partes en las que queda dividida la sociedad, existe una, que día a día sufre la incomodidad, de sentirse afuera, de lo que se considera vivir. Quedándole entonces dos caminos, o vive como expulsado, o se genera su propia sociedad, con sus propios valores.
Todos entendemos eso, lo hemos vivido muchas veces, en televisión, escuchando una y mil veces, historias de impotencias, de amistades pese a los problemas económicos, resaltando el amor y el compromiso que se tiene, como si eso fuera de resaltar en personas con problemas económicos, como si esos sentimientos no fueran humanos, o peor, como si esos seres, no pudieran ser humanos. Lo cierto, es que se hace una idolatría de personas, que como máxima virtud se dice, son pobres pero tienen valores. 

Todo dicho.  

Del otro lado, silencio, no escuchamos historias de hombres amigos en la fortuna, porque apenas escuchamos eso, el primer pensamiento que se nos viene es, y si, con plata pueden hacer lo que quieran, u otro pensamiento más, si tienen esa cantidad de plata andá a saber cómo la hicieron, a alguien robaron, o están vendiendo drogas o lo que sea que minimice el logro de esos señores.
Entonces esos señores no pueden mostrar orgullosos sus amistades ni sus valores, que también los tienen y en igual medida que las otras personas que conforman la sociedad.
Porque unos mantienen amigos sin la tentación del dinero, y los otros, los mantienen pese a tener el dinero para elegir la amistad que quieran, eso también tiene un valor.
Pero entonces, para la gente pudiente, toda la historia de amistad y de valores que viene después, queda minimizada.
Y puede ser que esté bien, hemos hecho de la economía el valor superior de la sociedad, quién tiene disfruta los placeres y quien no, no, aunque, en los últimos tiempos, se nos han mezclado un poco las barajas, y quien tiene es mala persona y quien no tiene también, nadie se salva. 

Hoy voy a hablar de mi historia, de mi visión de mi historia, porque siempre he tenido un pie en los dos lados, y sin embargo, los dos lados siempre me hacían sentir que estaba en el lado opuesto, ¿se entiende? Paso a contarlo. 

Cuando se analizan las sociedades, poco se habla de los niños como seres adultos, porque son ellos los que forman las sociedades del futuro, en los mensajes y tratos que reciben, estarán las virtudes e inconvenientes de los años siguientes.
Decirle a un niño que no pida tantas cosas como si se creyera el rey de algún país, o a otro que disfrute lo que tiene porque hay niños en África que no tienen para comer, deja a la sociedad del futuro, de un lado y otro, medio renga. 

Voy a mi historia, querido lector, yo fui un niño rico, bah, nací en una familia tradicional de hace unos años, donde el trabajo del padre, daba para solventar de muy buena manera los gastos y gustos de la familia de cuatro personas. Aclaro que nunca fuimos ricos de esos que tienen sus vidas aseguradas por dos generaciones por lo menos, no, pero podíamos vivir muy bien.
En casa, sin embargo, la queja de mi padre era que yo creía que él cagaba plata, que era muy difícil hacerla, y a medida que crecí y quise ser parte de eso, me dijeron que yo no sabía nada. Encima para mí padre cagara esa plata, tenía que estar fuera de casa todo el día, con los sabidos, a esta altura, problemas de comunicación y todo lo demás. 

Conclusión de este lado de mi vida, para mí, la palabra plata, dentro de mi casa, era señal de ausencia de mi padre, critica de mis padres por querer usarla e imposibilidad de lograrla.
Esto no es una crítica, es sólo un relato de lo que sucedió y, tengo claro, que no sólo me sucedió a mi, esas eran frases usadas más de una vez y en distintos contextos. Lo que cuento de manera personal, que sirva como muestra de lo que, me consta, ha sucedido de manera general. 

Pese a esas palabras de mi padre, yo, niño Ignacio, para el resto de la sociedad, era un niño rico, y eso, marcaba mis amistades, no porque yo fuera distinto o buscara amistades de plata igual que yo, no, sino porque los gurises del barrio, por ejemplo, me trataban distinto, porque había temas en los que me ignoraban porque decían que yo no podía opinar porque no sabía. Sentirme menos ante mi padre se podía tolerar, uno siempre se pondrá algún escalón por debajo, naturalmente uno siente que de ellos tiene que aprender, ahora, que un amigo, de tu misma edad, te diga que no podes hablar con él porque tenés plata, duele, y no tiene explicación. 

El bullying al rico también existe, y cuando ese bullying es aplicado al niño, que nunca tiene plata, que sólo usufructúa lo que le tocó vivir, es muy doloroso.
Conclusión de este otro lado de mi vida, tener plata es un problema porque me aisla de mis amigos, me quita algo en mi cabeza que hace que yo no los entienda, y yo, quiero ser parte de una barra de amigos. 
Por eso supongo, con el paso del tiempo, los niños que han nacido ricos se han encerrado con sus propios amigos que han nacido ricos, ellos no tienen la culpa, no tiene más sensibilidad el niño que nació en un contexto económico difícil, que el que nació sin esos problemas económicos. Ser pobre te hace valorar más un pedazo de pan, puede ser cierto, y quizás eso, a futuro, a ese niño pobre pero bien criado, le permita ser un hombre más centrado desde ese lugar, pero ser un niño rico bien criado, también le permite a ese niño tener una visión distinta de la vida y quizás, le permita el día de mañana también buscar un mundo mejor. 

Yo no viví en ninguno de los dos mundos, fui rico para mis vecinos que no lo eran y no me junté con otros niños ricos porque mis padres tenían en sus cabezas, el mismo complejo que mis vecinos.
Y aquí estoy, soy ese niño crecido que nunca quiso ser rico porque sintió que si tenía plata no iba a poder hablar con alguien que no la tenga, sintiendo que es mejor ser pobre, porque eso me da la sensación de estar más cerca de sentir, la vida verdadera. 

Así de estúpido es mi pensamiento, a mi niño, y que mi ejemplo sirva para muchos, le enseñaron a pensar así. Ser rico es delito y encima, no te enseña nada de la vida, y aunque puedas tener todo lo que quieras, nunca lo vas a disfrutar realmente porque no aprendiste a valorar las cosas, y ser pobre es ser buena gente, trabajador, humilde y conocedor de la vida, aunque nunca vas a tener las cosas para disfrutarla realmente.
"Dios da pan al que no tiene dientes" otra frase que marca nuestra pobreza social. Con esa frase justificamos al rico que se lo merece y no lo tiene, y al rico que la tiene y no se lo merece, todos disconformes, genial.

Lo reconozco, como parte de la sociedad, me han hecho así, pero no los culpo, así se fijaban los valores de aquellos momentos, y está bien.
Unos recibimos más de eso y otros menos, pero más o menos, por ahí andamos todos. 

¿Hoy en día? No lo sé, trato de ser el padre de quien fui como hijo, eso lo hacemos todos, quizás antes también.
Lo cierto es que la economía no es tan estable como antes, y la sociedad está mucho más partida y desconectada que en aquél entonces. Que ya lo estaba, o mejor dicho, que fue armando lo que hoy tenemos, porque los que hoy adultos formamos la sociedad, somos los niños que ayer recibimos el mensaje de cómo hacerla. 

Ojalá las generaciones que vengan encuentren otra forma que no sea la de echar la culpa a alguien porque sus padres tengan plata, ni la de tratar de mala gente a alguien porque sus padres no la tengan.
Ojalá se pueda lograr, aunque quizás se haya logrado antes y yo quizás esté muy equivocado y mis recuerdos, no sean reales, no lo sé, yo sólo conté, una parte de lo que creo, acordarme de mi historia. 


I. S. S. 

MAURO ICARDI ES BRASILEÑO

Argentina es un país maravilloso, de los pocos en el mundo que tiene casi todos los climas, sólo le faltaría el caribe.  También en otros te...