domingo, 19 de julio de 2026

HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE (¿?)

Varias versiones son las que tiene el humano cuando se habla de morir.

Repasemos algunas de ellas, y tratemos de inventar alguna, si es que no está todo inventado.

Una es que se muere sin más y ya no pasa más nada. Sencilla de entender, sin traumas para después, pero sin margen de nada para el vivo presente.

Otra es que se muere y se queda, en un plano continuo al nuestro, es decir, están un poco en contacto, ellos nos pueden ver e incluso, mandarnos algún mensaje a través de movimientos de cosas, o de intuiciones que tengamos en algún momentito. Posibilidad que es. Más esperanzadora, para los que sienten que se pueden redimir en el más allá, y también que los del más acá, les muestren el cariño, teniendo un cálido recuerdo, cuando en vida tuvieron un frío presente. Además, en esta opción, se puede pedir ayuda a un/a médium que nos permita comunicarnos directamente, maravilloso.

Sobre esta versión, hay dos, o más versiones, una es la reencarnación, y la otra, que sólo vinimos a vivir esta vida, con su consiguiente después.

La segunda opción, hace que la comunicación con el más allá sea más creíble, porque si uno nace, vive y muere, para esta versión de ser humano, es lógico que luego de dejar el cuerpo, siga compartiendo con su familia un montón de cosas.

Pero la primera, la de la reencarnación, hace el contexto un poco más complicado y entonces, arrancan las preguntas. Si uno fue vaquero allá por el 1800, o japonés en el 1500, senegalés en el 1900, francés del siglo V, y alguna otra vida más, ¿A qué vida sigue uno estando en el más allá? ¿O es que tenemos también una vida contada por aquellos lares? Uno fallece y puede aparecer o comunicarse con la generación siguiente, olvídese de hablarle a un nieto, y luego que su hijo/a descarne, usted le dejará ese lugar del limbo para él/ella. Porque si no, uno se tiene que imaginar que el muerto aún sigue apareciendo en Francia, Senegal, Japón, Estados Unidos, y por donde haya metido las narices.

Otra versión, dice que, además, se puede reencarnar en otros seres vivos, perros, árboles, piedras. Esta versión abre aún más las puertas a posibilidades remotas, con las cuales no quiero lidiar, o no me resulta que le agregue algo más, a las opciones antes mencionadas.

Si nos referimos a las pruebas científicas, la primera opción, es la más firme, quizás también, es la que menos magia tiene. Uno nace, porque el cuerpo se gesta en nueve meses y no entra más tiempo en ese lugar. Entonces vive, como cualquier otro ser vivo del mundo y luego, ese cuerpo agotado ya en todas sus versiones (en el mejor de los casos), desaparece y nada más.

Esta opción no es mala, nos hace vivir el presente, cada instante o cada vida que trabajemos es única, no significa que esté bien o mal. Es lo que es. Y nos vamos sin más, sin recuerdos, ni nada. El tiempo, para los vivos, los amiga o no, con el/la ya partido/a.

Las otras opciones, que hablan de un más allá comunicativo, hacen que pensemos o sintamos, que no todo lo que sucede aquí es tan significativo, o que no tiene solución.

Con esta forma de sentir el mundo cualquier cosa toma otro sentido con una comunicación. El finado puede explicar sus malas acciones, el vivo puede pedir perdón al aire, en un cuarto, frente a un sahumerio, o con la mano en el corazón, o todas ellas juntas.

La muerte en cuotas nos hace sentir que elegimos esta vida, lo que vinimos a sentir, y entonces, todo se transforma en ejercicio para un alma que nunca se nos presenta, y que suponemos nos agradece ella y nuestras otras vidas, o momentos pasados y futuros, de nuestra vida actual, si es que no están todas nuestras vidas y tiempos sucediendo en este instante.

Conclusión.

La vida es un milagro, algo que no se puede explicar, por más que la ciencia agote recursos y consiga respuestas físicas.

Hay un montón de preguntas sin respuesta, que es donde, se apoyan las otras versiones.

¿Por qué nuestros padres se conocieron? ¿Algo hubiera cambiado si nosotros, antes de conocer a nuestra pareja, hubiésemos demorado un segundo más, para salir de nuestra casa?

¿Y si hubiésemos cambiado el lugar a donde íbamos a último momento?

Cada segundo de la vida es un milagro inexplicable, cada idea que pensamos es una puerta a un mundo distinto. No siento que sea posible manejar todo, aunque podría ser, quizás, en otro momento cuando se descubra algo comprobable, lo cierto es que hoy, si bien podemos cambiar cómo sentimos cada momento de nuestras vidas, hay mucho de azar y entonces, asumiendo que muchas cosas que nos sucedan van a ser inesperadas, lo mejor es abrir la puerta a todo, adaptarse, fluir, porque la mayoría de lo que pasa en el día, no tenemos idea, y si la tenemos, es porque estamos cerrados a muchas cosas.

La vida es una fiesta sin reglas y nosotros los invitados, que venimos a ser parte, a jugar en el río, a soñar, a disfrutar sabores, colores, a enamorarnos de miradas, a emocionarnos con historias, voces, y lo que se nos ofrezca.

Somos parte de un lugar muy particular, estés donde estés leyendo estas palabras, creo que lo único que podemos hacer, y está a nuestro alcance, es vivir, reír y llorar con la misma pasión, no pensar que existe alguien por sobre nosotros a quién hay que agradecer, nosotros estamos acá, somos carne, hueso y emociones, lo otro, que aparezca si es que exista, mientras nada de lo demás sea comprobable, lo mejor es lo que tenemos, y así está muy bien.

 

Ignacio Sallaberry Silveira


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viernes, 17 de julio de 2026

VEAMOS LO POSITIVO (Sexualmente hablando)

Se puede comenzar este pensamiento con la frase, hoy está todo hipersexualizado, y a partir de ahí, hacer una crítica feroz, a esta sociedad casi sin restricciones, de celulares cargados de páginas e imágenes pornográficas, dibujos de mujeres o de hombres que, a medida que se avanza en un juego (bastante básico por cierto), van quedando desnudos. Ese ejemplo, es casi el juego de tutti frutti de nuestra infancia.

Y no es menor el dato que hablo de celulares, y no de personas, porque al celular, al sistema, poco le importa si quién lo agarra es un niño de siete años, un bebé de dos años (si, hay humanos a esa edad con celulares en sus manos), una abuela de 80, o todo lo que exista dentro de esos rangos etarios.

 

¿Cómo era antes?

Le puedo hablar de cuando yo tenía 13 o 14 años, en la época donde descubrí que las mujeres desnudas se imprimían, incluso había libros, fascinantes historias que hacían mis delicias mentales. A escondidas eso sí, tomadas a escondidas o imaginándomelas tras la bolsita que tenía una franja negra en los canjes de revistas o algún kiosco. Para mí, criado en colegio católico, donde nunca se habló de sexualidad, eso, lo poco que empezaba a conocer, empezaba a ser, el verdadero paraíso.

 

¿Cómo es ahora?

La sexualidad se habla desde el jardín de infantes, se aplaude a los niños que dicen ser gays a los cuatro años, les juro que eso pasó en la escuela donde fue mi hijo. En la televisión pasan cuerpos desnudos y encamadas como si de un capítulo de Paul Patrol se tratase, pero si usted apaga la tele, y abre YouTube, se dará cuenta que todo está igual, o peor, y además, el celular está esperando esos momentos de ocio, para, entre juego y juego, poner sus "anuncios".

 

¿Debería ser de otra manera?

Todos diríamos que sí, que es inapropiado que un niño mire un cuerpo desnudo, sepa, o intuya, mucho más que nosotros a esa edad (y quizás hasta en esta edad), lo que hay que hacer.

Sin embargo, este planteo busca ir un poco más allá y busca, no poner en el idealismo del bien, lo que nos haya tocado vivir.

 

Factores que han cambiado, para bien.

Sabido es por todos, que la iglesia católica en occidente, es de lo que conozco para hablar, pero algo me hace intuir que todas las religiones deben andar por los mismos pasos, ha perdido mucha fuerza popular. No dios, ni otros seres divinos, sino la iglesia católica apostólica romana, que, desde sus inicios, sigue pregonando lo mismo, buscando obtener los mismos resultados.

¿Qué sucedió en el medio que ha hecho perder peso a estas instituciones?

Los relatos de la historia que salen a luz contando las millones de muertes que ha hecho, que aún hoy, sigue haciendo.

Las violaciones a niños por parte de quienes, según la iglesia, están más cerca de dios.

Y paro por ahí, como muestra, bastan dos botones.

Quizás me queda para hacer una pregunta descolgada del tema, ¿Qué pasaría en la sociedad, si las abusadas hubieran sido niñas? La gran mayoría son niños, el feminismo no hace gran alarde.

Pero vuelvo al tema de la hipersexualidad. Ante la caída de quién promulgada la moral, ante el descreimiento atroz a la institución que guiaba la sociedad, las ovejas se desparramaron. Ya nadie creyó en nada y además, del otro lado, estaba el premio del sexo libre, eso quiere decir, placer, placer, y más placer. No había cómo volver atrás.

 

¡Libertinos! ¡A gozar!

Al quedarnos sin alguien que nos controle, alguien que nos diga que el placer es malo (mientras ellos lo disfrutan espúreamente a escondidas), volvemos a tiempos donde no estaba la iglesia, tiempos donde ningún ser humano nos podía decir que estaba bien y que estaba mal.

Conocidas son las orgias romanas, las relaciones abiertas que tenían grandes filósofos de otros tiempos, y también hay historias, que se cuentan de la gente que habitaba estos lares, antes que llegaran los europeos, con la palabra de su dios en sus espadas.

 

Sin nadie que controle el sexo, el sexo domina el mundo.

Hoy en día, según algunas cifras, las páginas pornográficas son el mejor negocio en internet, los lugares más visitados, nos asombramos seguramente, saber la cantidad y los nombres, de quienes visitan las famosas deep webs.

 

El Ser Humano es, el único ser vivo que puede hacer el amor, mirándose a los ojos y solamente por placer. (Menos los bonobos, los delfines y algún que otro primate)

Para el ser humano, el sexo es algo sociable, disfrutable, muy disfrutable, y en tanto menos carga moral tenga, infinitamente placentero.

Liberar al sexo, es lo mejor, que se le puede hacer al ser humano, no pelearle, dejarlo que se comunique libremente con cada uno de nosotros, es en esa situación, y con el paso del tiempo, que podremos ser testigos de la real magnitud de esta tan particular forma de comunicarnos.

 

Darnos cuenta nosotros, los de antes, que es normal ver un cuerpo desnudo, como quizás, los nativos de estas tierras veían desde su nacimiento. El morbo a lo escondido, a lo que no se habla, ha dejado más huellas mentales negativas que positivas en nuestras psiques dominadas por una iglesia de falsa moral. Pero había que dominar el sexo, para dominar las sociedades, y se domina, ni más ni menos que con el miedo, miedo al castigo primero, a la muerte después (persecución de hombres y mujeres libres), y ya avanzado el plan, al juicio de la sociedad (en algunos casos más pesados que la propia muerte).

 

¿Y entonces?

Para quien escribe estas palabras, difícil es hacer futurología, ya siento que mis parejas hubieran funcionado mejor, sin el peso del control sexual, que, si nos hubieran acostumbrado a hablar de sexualidad abiertamente, sin castigar el deseo (que siempre existió, existe y existirá), todo hubiera sido más real.

No sólo pasa en el sexo, pero el sexo es el placer más fuerte, más básico, el medio por el cual la humanidad sigue andando este mundo.

Pero sucede también con el gordo que le gusta comer y no lo dejan, con el fumador que disfruta ese contacto y lo amenazan de muerte.

Hoy la sociedad nuestra, según estudios, dejó de fumar porque era malo para la salud, pero se droga mucho más, come más sano (o sabe cómo hacerlo), pero hay más obesidad, está más libre sexualmente, pero, por enfermedades y demás temas, cada vez más, se está convirtiendo en una práctica individual, ya no siquiera hablamos de dos.

 

Quizás, hay que mirar un poco en perspectiva, no hay que pedir resultados inmediatos, quizás, fueron muchos años de condena social, y sea normal que primero, el carro se vaya para el otro extremo, hasta que el tiempo lo haga volver a su estado natural. Hoy no lo podemos asegurar, aunque si, intuir, que la naturaleza terminará poniendo las cosas en su lugar.

 

Natural sería ver un cuerpo desnudo sin idealizarlo, sin pensar que porque está desnudo está para usar, natural sería que él o ella pudiera decir que quiere estar con ella o él, sin que él o ella se enoje y pueda decir que no, natural es que el sexo sea común, como sentarnos a comer, probar alguna fruta, fumar algún tabaco.

Hoy para estos cuerpos nuestros, eso es lo natural, quizás en otros tiempos, lo físico deje de ser prioridad, quizás estamos dando paso a eso, pero, por el momento, a no ser que el cambio sea muy brusco, lo mejor que se puede hacer para quitar la hipersexualización, es hacer que el sexo, sea tan normal, que no escandalice a nadie, después de todo, nadie se escandaliza si ve a alguien comer. ¿No?

 

Conclusión

Prohibir el sexo, hacer ver mal al deseo, algo tan básico para el ser humano igual que comer o ir de cuerpo, obviamente no funcionó. Ni para nuestros abuelos/as, ni para nuestros padres/madres, ni para nosotros, quizás, ahora que la legalidad (y las normas) de la iglesia, ya no tienen poder, el tiempo coloque al sexo en su justa medida, no siempre tenemos hambre, pero tampoco tenemos problema en reconocerlo cuando tenemos.

Lindas generaciones vendrán que podrán vivir el sexo sin ser algo oculto, donde un cuerpo desnudo no sea un problema, donde el deseo se dé no por ocultación ni miedos, lugar donde crece lo que creemos oscuro, o que nos debería avergonzar.

Para eso, hemos tenido que pasar por ciertos barquinazos, por exageradas expresiones sexuales, por peleas insólitas, por héroes falsos y otras tantas cosas, pero aquí estamos, mucho más limpios que en otros tiempos, viendo que otros comienzan una carrera, con la pista bastante más limpia que antes.

 

Que la iglesia sólo sea un mal recuerdo. Amén.

 

 

Ignacio Sallaberry Silveira

sábado, 11 de julio de 2026

LA MÚSICA NUNCA GANÓ UNA REVOLUCIÓN (ni la hizo)

A lo largo de la historia, el ser humano, ha tenido, muchísimas batallas, para que, los de un bando, celebren por encima de los del otro bando (aunque de seres humanos hablemos).

Todas las guerras, han sido por poderes, sobre todo económicos, otros religiosos, y la lista puede seguir, pero, sea por ideología, economía, geografía, todas las guerras han sido por poderes, para que algunos dominen a su gusto sobre otros.

De muchas de esas guerras, han quedado poemas, novelas, canciones, pinturas, en fin, expresiones artísticas que, con el paso del tiempo, hacen más grandes las proezas, no olvidemos que la historia la escriben los que ganan, pero muchas veces, el paso del tiempo, le da cierta victoria al lado perdedor, a veces, tanto es así, que se considera que ha ganado más, el que ha perdido en su momento. 

El arte, sobre todo la música, ha servido, para envalentonar en lo previo a muchos que iban a una batalla, ha hecho sentir a los guerreros parte de algo mucho más grande, los ha hecho sentir parte de la parte que era injustamente tratada, así que, tenían en ese momento la posibilidad, de dar vuelta la historia.

Todo eso pasa en la cabeza de la persona que va a pelear, no en vano, el capitán se pasea en muchos casos, frente a sus tropas, para dar ánimo a sus muchachos, eso es, nada más y nada menos, que prosa inspiradora.

Dicho esto, vale ser sinceros con el arte, ninguna guerra se ha ganado con una guitarra en la mano, nadie entra a una invasión cantando las mañanitas, ni chiflando una milonga, haciendo caso omiso de las balas que pican a su alrededor.

El arte es un fruto de la inspiración e inspira, es cierto, pero no hace. Puedo incidir en la decisión de una persona en envalentonarse bajo determinado pensamiento, pero no es para combatir, para ganar.

Digo esto porque hace muchos años se viene dando, que a los géneros musicales que dicen algo sobre los escenarios, que hablan de la pobreza para quejarse, de las injusticias para nombrar a los gobiernos, los tratan poco menos de mensajeros del mal y no los contratan, o les piden que no hagan lo que están acostumbrados a hacer, en pocas palabras, que cambien el repertorio porque el que paga la fiesta, no quedará muy bien parado.

Al principio de este estúpido trato, el arte se auto festejó, aceptó los créditos que le daban, se enorgulleció, se agrandó, digámoslo mejor, cosa que le redituó en una excelente campaña de marketing para la gente, pero pésima para los que contratan.

Poniendo el caso de nuestras tierras, Artigas se benefició con tanto halago, útil para generar un orgullo de país, la guerra grande uruguaya consolidó a dos partidos que, con el paso del tiempo, lejos ya de esos días, gobiernan con medidas morales, por lo menos, sospechosas de la honorabilidad que la historia otorga a aquellos orientales.

Y más acá en el tiempo, la dictadura.

Las dictaduras, forjaron un espacio muy especial en las sociedades participantes, que, a base de canciones principalmente, han podido sobrellevar los momentos y proyectar otros mejores.

Ese título que se acopia el arte, le empezó a jugar en contra cuando, pasada ya la dictadura, y con gobiernos temerosos de recibir los ataques que, supuestamente, hicieron mella en los gobiernos militares, empezaron a ser, cada vez más, llamados con menos asiduidad.

Fue un proceso lento, pero los resultados han sido muy claros.

Hoy, hasta algunos cantores de folklore, o canto popular, dice sin dolor, que ya la gente no quiere escuchar folklore en los festivales, que sólo quiere bailar.

Quizás, para la banalización del público necesitemos otra columna, así como también merecerá otra columna, la generación de opiniones desde los gobiernos, algo que, sobre todo en el interior del país, se aprecia mucho más, porque está mucho menos disimulado.

Lo importante es remarcar que, las expresiones artísticas, son señaladas como levantadores de masas, y eso, no es lo que quieren contratar los dueños de las fiestas.

Ahora, la expresión folklórica, y creo que toda expresión artística de protesta en el mundo, se está quedando sin rival humano, quiero decir, ya las guerras no son en cada país, sino que son dos guerras bastante mundiales, porque al estar el comercio más relacionado, cualquier chispa que salte en cualquier parte del mundo, puede repercutir incluso, en el lado opuesto.

Hay además, una sensación social que todo ya está decidido, que hagamos lo que hagamos, los de arriba (por ponerlos en algún lugar, pero bien vistos podrían ser los de abajo en realidad), no van a cambiar un ápice lo que ya tienen arreglado. Los gobiernos de izquierda, han sido el golpe fatal a esa ilusión, con ellos, se han ido las últimas esperanzas firmes de una nueva forma de vivir. Y es que a todos, les ha ganado la sociedad de consumo, y todos, más allá o más acá, quieren su auto, sus vacaciones, en fin, vivir el sueño americano (de aquella América, no de esta que vivimos día a día).

Acá, la mayoría de la gente persigue sueños que son de otras sociedades, de otros niveles económicos, el tema es, que en aquellas sociedades también, a muchos, se les está haciendo difícil llegar. Lo peor es, que en estos tiempos, la sociedad se quitó la esperanza, la magia, el sueño de que lo imposible podía ser real. Entonces, ya el canto de protesta esperanzado por un cambio no tiene sentido de ser, ya el niño de la calle es algo que no se quiere ver, pero tampoco ayudar, el adulto en la calle, muchísimo menos, y así, invertir tiempos de vida para pedir por los demás, se ha vuelto obsoleto.

Ya nadie sale a un recital para pensar en los demás, sin embargo, la palabra empatía está de moda, ya nadie lee más de dos líneas (son muy pocos los que han llegado hasta acá), pero se habla de cultura como si se pudiera adquirir en 15 segundos de tik tok, más que en cien libros leídos. El camino tecnológico y fácil ha hecho mella, más que mella, ha roto todo, y hay que volver a estructurar.

Y, como dije al principio, el arte, la música, no ha ganado ninguna revolución, sin embargo, aportaba su grano de arena, para mantener una esperanza, que, muchas veces, nos hacía vivir mejor, no más despreocupados, no más felices (si es que hoy estamos más cerca de la felicidad), si no, nos hacía vivir mejor, más completos, más conscientes realmente de lo que nos pasaba.

Hoy, para hacer la revolución, hay que aislarse, usar lo menos posible la tecnología, y volver al boca a boca, a despertar desde el interés sincero el pensamiento del ser humano. Hay que evitar ser un meme famoso, un reel de cinco segundos, una canción de estribillo. Hoy hay que hablar, aunque nadie nos escuche, hay que hablar con la esperanza de no estar solos, es la revolución individual, ya no las grandes masas, porque hoy, transformarse en una gran masa, es transformarse en uno de ellos, entonces, todo se vuelve a disolver.

Hay que apostar al tiempo, al pensamiento, a la desaparición tecnológica, es casi imposible, pero esa es, nuestra dictadura de hoy, la que nos controla por redes, con una sonrisa y nosotros, participamos felices, pagamos por participar.

Redes que primero habitaban otros como nosotros, y hoy están, habitadas en su mayoría por máquinas, que, hasta el momento parece, manejan otros como nosotros.

Es difícil, no soy necio y estás leyendo estas palabras porque te llegaron por alguna red social. Pero yo no soy revolucionario, yo sólo pienso y pienso mal, yo sólo digo que, si tuviera capacidades dignas, la gente me seguiría, y yo me iría al medio del campo y la gente me iría a visitar de vez en cuando, y hablaríamos, y se irían con un montón de energías, no para pelear, si no para encontrar sus verdaderos motivos de vida, y a partir de ahí si, respirar en esta vida sin automatismo, hacer algunas cosas por las que eligiera el objetivo, cierta claridad, ya con eso alcanza para empezar.

Pero estoy en la ciudad, y casi no hablo con nadie, más que de cosas banales, y coincidimos con muchos de ellos, que ellos también están aislados, y que están cansados de la vida sin sentido, del bucle de noticias, reconocen que las redes son una porquería, pero ya están adentro, y así, todos nos damos cuenta que estamos derrotados, esperando algo gigante que cambie todo, porque a nosotros ya nos vencieron, y no tenemos ni media canción, que nos haga creer realmente, que todo esto es por algo que nos lleve a algún lugar interesante. 

Ojalá seamos los que pierden hoy, para que mañana nos vean, como los ganadores de algo, que había que ganar perdiendo, para que ellos estén mejor.

 

Ignacio Sallaberry Silveira

jueves, 2 de julio de 2026

LOS TELÉFONOS DE ANTES. Y CUÁNDO CORTAR.

Para quienes crecimos en un tiempo donde no todas las casas tenían teléfono, o sea que, la comunicación mediante voz únicamente no era tan común. Había un momento mágico, que era cuando la persona que estaba hablando, quería cortar, o le era cortada la llamada. Y no hablo de la operadora, que para esos tiempos recién había sido cambiada por la tecnología, si no del corte que se tenía que dar, naturalmente, luego de determinado tiempo de conversa.

Fue un momento que de manera genial, interpretaba Carlos Perciavalle, en aquel monólogo donde, teléfono en mano, comenzaba a ser monosilábico, o a cortar abruptamente sus frases.

"Si tengo que... Lo que pasa... Es que... Yo le di... No... Si..."  hasta que cortaba y gritaba un... "¡Andaaaa!"

No era fácil hablar por teléfono, cuando había operadoras, se podía esperar todo un día por un llamado a Montevideo, después, que la conversación ya no se escuchaba (?), se abrió la puerta de las charlas personales.

Y descubrimos que era mejor, a veces, contar cosas sin mirar a los ojos, porque nadie nos escrutaba con la mirada, y entonces nosotros, teníamos la ventaja de imaginarnos la cara de nuestro escucha. Era como un mini programa de radio, maravilloso.

Ahora, en aquellos tiempos también, los teléfonos eran casi fijos, se podía estirar un poco el cable, pero no se podía andar para arriba y para abajo de la casa como si de celulares habláramos, no. Las charlas se daban en el comedor generalmente, por lo que, todos escuchaban, y hasta se hacía silencio. Sobre todo, si eran los niños los que hablaban, que era, un mínimo, muy mínimo, porcentaje de charla, al menos estando los adultos en la casa.

Ahora bien, los que tenían ese poder total, eran los adultos, pero, póngase en contexto, teléfono fijo en el comedor, no se podía hacer otra cosa más que hablar por teléfono, se dibujaba mucho en un papel que siempre estaba al lado, o, se retorcía el cable hasta que el dedo quedara negro, para después soltarlo de golpe.

A veces, el teléfono sonaba y mamá estaba cocinando, antes se cocinaba toda la mañana, no me pregunten por qué, entonces, el grito sagrado. "¡Atiendan a ver quién es, que debe ser para tu padre!"

¡Mamá! (Mismo grito, aunque no estuviéramos lejos) ¡es fulana! (amiga de ella) "Decile que ya voy"

Y ahí me quiero detener porque eso pinta todo el momento, "decile que ya voy". Antes había tiempo de espera, las personas llamaban y esperaban que la otra persona se preparara para atenderla. Y a veces no era un minuto, a veces se esperaba más tiempo, bastante más, aunque se esperaba sabiendo, que el teléfono descolgado era prioridad, estabas entre los primeros, o el primer ser, a quien iban a dar corte en esa casa, a no ser que se provocara un incendio, se cayera la abuela, o alguno de los gurises de la casa.

Pero si es cierto, que muchas veces dejábamos el teléfono descolgado, sabiendo que había alguien ahí, esperando ser atendido.

Luego de un momento llegaba el adulto que explicaba de manera detallada los motivos por los cuales no había atendido enseguida, que la cocina, las papas, el tuco, el almacén que se había demorado en la mañana, en fin, la otra persona por llamar, se hacía acreedor a un conocimiento del hogar que no iba a tener ni la policía.

Quizás el motivo de la llamada no era algo importante, o al menos no para las importancias que manejamos hoy, no era para hablar de guerras, ni para filosofar de política, solamente era para conversar un ratito, de alguna situación puntual, las cosas de antes no pendían tanto de un hilo como ahora, estaba todo más firme, había de cosas que cuando se hablaban eran porque ocurrían realmente.

Además, si el llamado era de mañana, se suponía que no iba a demorar mucho, porque era el momento del día donde se organizaba todo.

Y llegaba el momento del final, aunque la charla, como toda reunión de amigas, a veces, se extendía en algún detalle más, y esos detalles se transformaban en minutos, por eso toda la planificación corría serios riesgos de llevarse a cabo.

No olviden que el teléfono aún no se movía del lugar, después llegarían los inalámbricos con media hora de baterías gigantes, pero en ese momento, cuando uno estaba en el teléfono, estaba en el teléfono, no podías hacer más que algún dibujito parido del subconsciente.

Se volvía imperioso volver al día, pero nunca, nunca se cortaba una llamada abruptamente, era una falta de respeto. Y ahí arrancaban los monosílabos y lo que Perciavalle hizo tan famoso.

No había manera de cortar y cuando se lograba, era como un alivio, tenías que marcar algún día para verse, o un te llamo en un rato, o algo que se te ocurriera, para salir de esa conversación, volver a tu vida, sin haber generado un mal momento con el amigo que te había llamado.

Lo gracioso, es que aún hoy, cuando sobrevive alguna llamada, llega el momento de cortar, y sigue el espíritu monosilábico en la vuelta, el momento de cortar pasa como si fuera una liebre perseguida por cincuenta perros, agarrala en ese momento o si no, quedás mal parado y te llevan por delante los perros que son, todas las situaciones incómodas que esconde ese momento tan particular del día.

Explicarle al otro que tengo que cortar porque tengo que hacer esto y lo otro, es rebajar esto y lo otro, porque parece que no fuera importante lo que estoy hablando con esa persona.

Decirle "bueno, dale, nos hablamos" Pero si ya te estás hablando, ¿para que vas a cortar si estás diciendo que después vas a hacer lo que estás haciendo ahora?

"Dale chau, chau" viene con una carga de desgano y mala onda que automáticamente después de eso, el que corta saca un tema para seguir hablando y retractarse de lo tan malo que hizo.

Lo mejor es hablar cara a cara, y hoy casi no se habla por teléfono, se cambió por los mensajes de WhatsApp que puedo dejar sonando mientras me baño, cocino, o miro una película, también los mensajes cambiaron los encuentros, ya nadie mira al otro a ver si está cómodo, si necesita ayuda, o si está feliz.

Yo estoy escribiendo esto en el teléfono, al que uso para un montón de cosas, menos para hablar por teléfono, y voy a decir mi verdad, prefiero esos momentos incómodos del monosilabismo, al cómodo mensaje monologuista de 3 minutos.

Aunque sea más incómodo, que bailar con la suegra.

 

 

ISS

lunes, 22 de junio de 2026

A BIELSA LE VENDIMOS UN ÓMNIBUS. Y NOS COBRÓ CINCO AVIONES.

Que el fútbol es inescrupuloso, obsceno en sus cifras económicas, y alguna que otra cifra más, ya lo sabemos. 

Que por algún motivo especial, histórico, social, deportivo, a los uruguayos es lo que más nos une, y nos separa, también lo sabemos. 

Dicho esto, quiero dejar por fuera la parte económica, de Bielsa, de los jugadores, de los dirigentes y de todo actor que en estas letras se toquen, porque todos, hasta el más pelado de ellos, tiene 10 millones de dólares en el banco.

Porque Bielsa no es barato, pero qué técnico que le tocara sacar a una pléyade de estrellas retiradas del fútbol, pero aferradas a la selección ¿sería barato? 

Ya nos pasó en el mundial 2022 ir con un dt amigo de los jugadores, y así nos fue. 

Pero dejemos el fútbol, si se puede, y vayamos a lo social, a Bielsa, le gustó Uruguay, aunque no viva acá, porque una vez, luego de que le hicieran la propuesta de dirigir la selección uruguaya, se subió a un ómnibus de recorrido citadino, lleno de gente y, cual si mirara una obra de teatro, quedó prendado de nuestras formas de ser. Se enamoró de los uruguayos por un viaje, como aquel que se enamora para toda la vida, o al menos eso cree en un principio, de alguien, por verla caminar con gracia por media cuadra, dirigiéndose a una casa lujosa eso sí, porque claro está que Bielsa, no se hubiera subido a un ómnibus de línea local, si antes no le hubieran dado el ok económico, está aclarado en las primeras líneas, todo, absolutamente todo, en este caso, es por plata, por mucha plata, sean las personas que sean. Recordemos que el famoso maestro, con una foto frente a un pizarrón, de hace 50 años, también curró cobrando fortunas y permitiéndosele otras fechorías de mayor porte, como mandar a alguien presa sin justificación, o arreglos policiales especiales para sus dirigidos o familiares de ellos, en el mundo del fútbol, nadie siquiera respira gratis. Será arena de otro costal entender porqué el mundo feminista le permitió esas cosas a Tabárez, espero no sea por compartir supuestas banderas políticas, aunque temo que mi esperanza sea en vano.

Lo cierto es que Bielsa se enamoró de nuestro acting omnibusero, o se quiso enamorar porque su Rosario natal, dijera Fito Páez, siempre estuvo cerca.

Ahora bien, después que el tipo se dedica, de la forma que todo el mundo ya sabía de antemano, se dedica a algo, los uruguayos le convertimos el simpático ómnibus, en el peor y más largo, viaje en tren fantasma del mundo. Porque tuvo que lidiar con Suárez, que no se quería ir, o mejor dicho, si quiso irse, pero después quiso volver, y en el medio criticó a Bielsa por no saludar, cuando él mismo en Nacional, en su segunda etapa, tenía prohibido que se le acercara la gente del parque a él, o a su entorno familiar. Y aún así, con esa hipocresía a cuestas, mucha gente lo apoyó, basado en una forma de hacer periodismo que, Bielsa no se percató, nadie le representó sobre el ómnibus, aquella tarde donde le vendimos gato por liebre. 

Es que así somos ¿sabe? Así como fuimos con usted, querido loco Bielsa, somos entre nosotros, y con los demás. Lo sabrán nuestros hermanitos argenteños, a quienes la mayoría de nosotros odiamos, profunda, y justificadamente, pero, le damos, o ellos colonizan sin importarles que aquí vivimos, Piriápolis, Punta del Este, Colonia, y lo que se les ocurra. 

Nos mostramos abiertos en el ómnibus, pero la verdad, que somos más cerrados que upiti de muñeco y no soportamos que ningún técnico de otro lado, venga a decirnos nada, sobre cómo hay que jugar al fútbol, porque nosotros sentimos, que creamos este deporte, o las primeras páginas de gloria, y en eso quizás, tengamos razón. 

A Bielsa le vendimos lo que no somos, y nos cobró lo que él no vale, lo que nadie vale, si es que alguien vale lo que cobra en este mundo paralelo (y paralelos), del fútbol. Por eso creo que el negocio, a fin de cuentas, es justo y lógico. 

El caso Bielsa nos hace de reflejo, de algo que parece no cambiar más, nos vienen a robar los de afuera, perpetúan sus fechorías, pero nosotros, orgullosos, tontamente orgullosos diría yo, nos abogamos el derecho a hacerlos sentir mal, a criticarlos, a ignorarlos, a burlarlos, con eso somos felices. 

Pero no nos pasa sólo con los de afuera, nos pasa con nuestros politicos, con la justicia, con nuestras instituciones, el tema es que el fútbol tiene eso que se diferencia, y que, esta vez, osó darle el poder a alguien de afuera. Alguien de afuera que se creyó el cuento del ómnibus friendly (o así nos hizo creer, o así le sirvió creerlo), mientras el destino lo iba a dejar, en un palacio que, cual culebrón turco (y no hablo del "golero un gol en contra por partido de Muslera"), habitan, periodistas anti tenfield, periodistas pro Paco, dirigentes pro lo que les sirva más de la vieja escuela, dirigentes pro lo que les sirva más, de la nueva escuela, resentidos de otras generaciones, ex jugadores que cargan nuevos negocios, ex jugadores que quieren jugar, ex jugadores que fueron al mundial lesionados, porque no hay que romper un grupo ya roto. Pero eso si, la cara para afuera, como si dentro del ómnibus en el que supuestamente viajó Bielsa se tratara, llena de amabilidad, sociabilidad y respeto, como debe ser, como nuestras abuelas nos vienen inculcando hace años, y es la base de nuestra sociedad. Hay que ser educados, o mostrarse como tal para afuera, hasta que te den el si, después si, vale tirar, y tirarse la chancleta. 


I S.S.

lunes, 15 de junio de 2026

HAN GANADO CON CHIFLES Y MATRACAS

El amor siempre ha sido el motor de toda actividad del ser humano. El amor genera magia, da esperanza a lo imposible, nos hace mirar al horizonte, como algo accesible y prometedor de un futuro mejor.

En esta historia de amor y humanidad, la relación entre el Hombre y el deporte, tienen guardadas, momentos increíbles. Personas teniendo la posibilidad de llegar a lugares donde la sociedad no le iba a permitir llegar nunca, por la condición económica, por el color de la piel, por el país en el que se nace, por muchas cosas.

Ejemplos abundan, y el fútbol, siendo el deporte mundialmente más conocido y practicado, según dicen por ahí, es abanderado de un montón de situaciones imposibles, que sólo el amor puede lograr.

El fútbol era amor, hazañas imposibles, que después quedaban en leyendas que, ya veteranos, relataban sus historias, emocionados y emocionaban, porque, todos sabíamos que, además, lo habían hecho por amor a la camiseta, porque no habían cobrado un peso, porque, como todo enamorado romántico, lo había dado todo sin pedir nada, y así estaba bien. El enamorado siente que hay una mancha en su historia si lo que hizo, además de por amor, lo hizo por algún fin propio, por fuera del amor, y por supuesto, el dinero, para el romántico, es la antítesis de todo lo que significa gallardía, valores y sueños.

Pero, también es cierto, que el aire de injusticia que rodea al que, por amor, logra sus objetivos, para después recordar, y ser recordado, casi en el mal vivir, era un precio incómodo para todos. Porque, además, con el pasar del tiempo, la gente ya no quería sumarse a cumplir sueños, por el sólo hecho de ser importantes, pero no tener un plato de comida después. Entonces, para seguir trayendo soñadores que lograran cosas imposibles, se empezó a pagar buenas sumas de dinero, que, adivinó usted, a medida que se iban logrando, se iban superando, las unas (hazañas) y las otras (económicas).

Entonces, aquellos jugadores de logros y honor, se convirtieron en deportistas de shows y dinero, y en cierta medida, no estaba del todo mal. Se promocionaba el deporte, es preferible que la gente intente una economía más que estable, por los caminos de la salud deportiva, a otros logros que no exigen, buenas y saludables costumbres, más bien todo lo contrario.

En esa transición, dirá la historia, quedaron los mejores ejemplos, personas que se esforzaron por sus hazañas, propias y de la comunidad, y fueron retribuidas de manera decente, quiero decir, que pudieron vivir de lo que hacían, sin llegar a la obscenidad de que, cualquier persona que sólo corra, grite, simule, y le pegue más o menos bien a la pelota, tenga su vida y la de sus tratara nietos aseguradas.

El negocio, llegó al fútbol y, si bien al principio, fue algo para agradecer, hoy en día, para quien les escribe y algún otro enamorado más, es un contrato a revisar, aunque temo, ya es demasiado tarde.

Se dice que la NBA es el básquetbol del negocio, que los mejores basquetbolistas juegan en la calle de los Estados Unidos, lejos de tantos millones, aunque con algún peso ganado. Algo así, podría pasar, o ya pasa, en algunos lugares del mundo, con el fútbol.

Hoy, el romanticismo, lo heroico, el esfuerzo basado en un sueño y nada más, ha quedado de lado, le ha ganado, en una batalla muy injusta, el dinero. Hoy las casas de apuestas dirigen el deporte, lo auspician, lo modifican, pertenecen a los dos tiempos fuera agregados a la fuerza, llamados "tiempos de refrigeración", aunque sean las 11 de la noche y hagan 10 grados.

Hoy ya no existe el amor a la camiseta, tampoco es muy halagable, hacer algo por el honor y nada más. Todos sabemos que detrás de cada logro llueven fortunas, para el que los logra, y quizás eso esté bien, y esos sean los nuevos objetivos a seguir, para las generaciones que vienen, algunos, nos hemos quedado queriendo valorar algo más.

Porque aún habemos quienes, quedaremos esperando que aparezca el enamorado que haga todo por amor puro y duro y nada más, aún a costa de su físico, de su olvido. Haciéndose cargo de lo que decidió hacer, sin pensar que lo hacía porque abajo había, un colchón de millones de dólares donde caer, ganara o perdiera.

En definitiva, de eso se trata, de que cuando a las actividades humanas, regidas solamente por el amor, las toca hasta ensuciarlas en su totalidad, el abusivo interés económico, todo pierde gracia, sentido, poesía, pasión.

El respeto a la vida del más allá se perdió con Halloween, el fútbol se vendió a las apuestas que lo llevó a cambiar hasta sus tiempos de juego, la música aplaudió a la tecnología hasta perderse en la IA, Navidad dejó de ser amor entre parientes, recordatorio de una esperanza espiritual, para transformarse en fríos y obligatorios regalos (cada vez más suntuosos también), y hoy, camina ya rumbo al olvido inexorable, el mismo que tienen todas las cosas, que pierden el amor, esa chispa, que hace cosas inexplicables.

No reniego del avance tecnológico, no reniego de la correcta remuneración, sólo digo, que si a toda actividad, le sacamos el hacer las cosas por amor, amor de enamorados, no nos importará que mientras dos o tres, o mil, ganen miles de millones, otros millones, iguales a todos los demás, ni siquiera tengan agua, y encima, ya ni nos llamen la atención esos eventos, porque ya ni disimulan que ese circo, que antes era muy grande y para todos, hoy, sea una carpita excesivamente ampulosa, para unos pocos y nada más.

 

I. S. S.

jueves, 28 de mayo de 2026

A VIOLÊNCIA NÃO TEM FIM

En el taller literario al que concurro, se trató el tema de la violencia, ¿Qué es violencia? Distintos tipos de violencia, textos sobre violencia. Y el abanico es muy amplio. Tan amplio es, que, sobre el final de una de las clases, quedó en el ambiente la pregunta si se puede quitar a la violencia. Y ahí, la respuesta que todos queremos obviar. No.

La violencia es parte de la vida, está en la naturaleza, en una semilla que de calor o por lo que sea, se descompone, se abre hasta que sus raíces y tallos rompen la coraza. Debo suponer que no es algo que no duela, o cuando un rayo cae sobre la tierra y la agujerea, o cuando el sol da y da sobre un lugar, hasta quitarle la última gota, haciendo morir a quienes ahí vivan, de hambre, de sed, o porque el agua es el lugar donde viven.

Después, vendrá la lluvia, chaparrones intensos, o tsunamis ¿se entiende?

La violencia es parte de la naturaleza, hay cambios en la tierra que no se hacen de a poco, que irrumpen intempestivamente, y eso visto de afuera, cuanto más vivido desde dentro, es violento.

Tratar a la violencia como algo que no es nuestro, que parece una semilla del mal, tiene más que ver con uno de los preceptos de la exigente iglesia católica, que usa el objetivo imposible para que siempre, siempre, el humano quede en deuda, que con lo que realmente día a día pasa.

Con el mismo ejemplo de la semilla, el parto, ¿no es en sí, un hecho violento?, la fuerza que utilizan las personas para hacer determinadas tareas, ¿no necesitan de cierta violencia para lograr impulsos que el ser humano en su estado normal no puede hacer?

Van ejemplos, la violencia sobre el gordo, para que baje de kilos, para que tenga abdominales marcados, alguien que a gatas se le marca la cintura, en la violencia es donde tiene que buscar esa persona para lograr un estímulo que lo haga, hacer algo, contra toda su voluntad. Comer hasta quedar gordo ¿No es también un acto de auto violencia? En otros tiempos, ser gordito era saludable, por muchos años el humano vivió con ese enojo hacia los flacos, quiero decir con esto, que sí, la violencia, es moldeable, no sólo con el paso del tiempo, sino también, en el mismo tiempo, pero en distintas sociedades. No existe, nunca lograremos, una única tabla para medir la violencia.

Alguien grita y se le tacha de violento, pero las guerras siguen su curso y nadie dice que eso sea violento, al menos, en el mismo nivel de asombro con el que se ataca al que enojado, habla fuerte.

Los deportes son saludables, por supuesto, es un espacio donde el humano, mejora sus músculos, los trabaja, impulsa su inteligencia para afinar en detalles su mejor expresión. Claro y mundial ejemplo, el fútbol, quién puede negar que un deporte tan conocido por casi todo el mundo, no ha hecho salvatajes de vidas, de personas que, gracias a pegarle bien a una pelota y a correr mucho, logran salvar sus vidas, y la de algunos de sus familiares, además de corregirles el rumbo que, ante otra vida, parecería no ser muy prometedora. Ahora, ese deporte, es el mismo que se ha cobrado un montón de vidas, porque la violencia, además de dentro de la cancha, se instaló afuera, con personas que creen que colores en una tela, valen más que su propia vida.

Con esto quiero tocar el otro punto, la violencia, siempre encuentra su lugar, como la vida después que pasa la tormenta, o la sequía, la vida, siempre está, como la violencia, la alegría, el amor, la tristeza. Todos entienden al triste, hoy quizás está siendo un poco marginado con el auge de las nuevas terapias que casi nos obligan, de manera un poco violenta, no les voy a decir que no, a valorar la vida como es, a sonreír cuando nos sentimos mal y un sinfín de cosas, sin embargo, nadie va a llevar preso a un triste, a no ser que, ese triste se enoje y haga algo. Mientras esa tristeza lo lleve a autocomplacerse o suicidarse, no pasará nada.

 

Barrer bajo la alfombra.

La violencia es el pecado, aquello que nos avergüenza, no es algo que nos perdonemos fácilmente, es como que, si caemos ante sus redes, debemos confesarnos, pagar algo, y puede ser que eso sea sano, la sociedad debe actuar como estabilizadora de la vida de todos, está bien que nos castiguemos, por reaccionar de manera intempestiva en un lugar público, pero igual debería de ser, si esa reacción, se da cuando nadie nos ve. Y cuando nadie nos ve, es cuando estamos solos, cuando nos prohibimos cosas que queremos, cuando nos decimos para adentro que somos inútiles, que no podremos, que somos menos, y nos alejamos, ya sea porque vemos la violencia en los demás, o porque nosotros no queremos ser vistos de esa manera. Entonces, nos alejamos de las redes, por falsas, pero también nos alejamos de la sociedad en carne y hueso, por falsa también.

Si no integramos la violencia, si la dejamos de barrer bajo la alfombra y la mostramos, y nos animamos entre todos a tratarla sin prejuicios, sin tabúes, podremos incluirla, aceptarla, conocerla, saludarla, hacerla parte. Imagínense que la tierra, se pusiera mal y se castigara, y huyera, cada vez que por su accionar mueren miles de seres.

La violencia es parte, y parte muy importante que nos complementa, que necesitamos para vivir.

Violencias, gritar, callar, morder, besar, reírnos, correr, quedarnos parados, hablar, mirar, señalar, saltar, robar, bailar, y miles de cosas más.

No violencias, gritar, callar, morder, besar, reírnos, correr, quedarnos parados, hablar, mirar, señalar, saltar, robar, bailar, y miles de cosas más.

Por último, el título de este texto, está en portugués, haciendo copia de “tristeza não tem fim” frase que se les adjudica a los brasileros, por algún resultado futbolístico, o sea, un chiste sobre una tristeza que puede hacer llorar a millones de personas. Pero eso de la violencia en los chistes, ya se quitó y ahora, tampoco podemos reírnos de nada, porque toda risa es en base a la violencia.

Lo seguimos después.

 

 

I.S.S.


lunes, 11 de mayo de 2026

Palabras para la despedida de Sabina "La puta que los parió"

 https://www.youtube.com/watch?v=0q8LCOlyLnA&list=RD0q8LCOlyLnA&start_radio=1

Se fue Sabina y pedazos de mi infancia ya suenan a rancio a vacío a ¿Qué hubiera sido?

Maldita la tecnología y la fama de un borracho sin fin, aunque haya sido abstemio, no lo sé.

Fui cosas porque las escuché en sus canciones, apoyé mis pensamientos porque se hicieron eco en sus confesiones, que, de tan públicas, quizás eran puros inventos.

Pudo haber sido todo mentira, pero ese Sabina en mí, era real.

Ojalá, que algo de lo que yo invertí en mi vida por él, haya sido cierto, porque si no, tengo que asumir, con la mano en el corazón, que tampoco importa.

 

Adiós Sabina, imagen, coraje y mentira, no puedo despedir al que soy, al que fui y al que seré por tus canciones. Y tampoco quiero despedirte a vos, quiero darte un pase de vida eterna, que bajen los que tengan que bajar y te aseguren latidos y juventud, para siempre, yo para mí no los quiero, las pido para vos, yo no inspiro ni a mis perros, que seguramente al verte, moverían la cola como yo lo hago, cuando escucho Calle Melancolía, Por el Boulevard de los Sueños Rotos y la puta que los parió.

 

Se fue Sabina y bendita la vida, bendito también el paso del tiempo, que debe de sufrir mucho más que nosotros, sabiendo, entendiendo y sintiendo, lo que va quitando a cada segundo, en escenarios como el tuyo.

Mi vida se va contigo o te revive a cada rato, no lo sé, sólo se puede sentir que no la malgasté, al menos, mientras la miré de frente y le hablé, con tu voz y tus canciones a mi costado.

 

Gracias

Ignacio Sallaberry Silveira

martes, 14 de abril de 2026

¿un poema?

Había una flor

libre

un viento fuerte

una caja

una caja fuerte

el sol

mariposas

risas

casas

colores

vidas

miradas eternas

y de las vecinas

Perros que ladran

perros que no ladran

autos

humo

música

un casco

miedo

plata

plata

plata

felicidad

de haber podido

de llegar

caminar erguido

sonriendo

tocando

amando

Dicen que vamos girando

dicen

que estamos jugando

Hay que hacer

el amor

los besos

y jugar

a la nada

Te amo

te extraño

vení.


I.S.S.

jueves, 19 de marzo de 2026

Cuando el feminismo es... ¿es?

Recientemente una cantante subía un afiche de un festival quejándose de la ausencia de cantantes mujeres.

Acto seguido pasé a decirle que pensara en el organizador, el cual no piensa en hombres y mujeres, si no, en números que aseguren determinada cantidad de público. Y que, además, la mayoría del público femenino, grita a los masculinos que están en el escenario, de una manera tan llamativa, que haría que, de ser el hombre el que gritara así a una mujer, esa persona fuera presa inmediatamente, acusado de cuasi violación.

Los organizadores de los festivales miran los artistas en pesos, no en penes o vaginas, miran pesos yendo y viniendo, pero, las picaras mujeres, usando una vez más (y van...) el feminismo, piden igual cuota y otras cosas.

Al igual que en la política, mujeres se han candidateado (Constanza Moreira por ejemplo), seguras que si las de su propio sexo las votaba, contando que el mundo femenino es más denso (no se me malinterprete), ganarían sin necesidad de levantar la fusta.

Pero sigo con las amarguras de esta cantante femenina, molesta por la presencia masculina en los escenarios, agregó después, ante argumentos que dejaban muy liviano su pensamiento, que ella bloquearía a todos los que no pensaran como ella, o dijeran algo que a ella no le gustaba, acto seguido, este escritor, se ausentó de todas las redes de la cantante, porque si le contestaba, todo iba a terminar mal al santo botón.

Aclaro que la cantante es conocida por su apellido paterno, cosa que ella no parece agradecer en ningún momento, digo, no es que se puso el apellido materno, porque sabía que, con el apellido del hombre, tenía un camino mucho más sencillo.

Pero, el tiempo es mágico y sabio, un mes después, veo que la artista está contratada a un festival donde, es la única mujer de 8 artistas. Súmele, aunque no se lo diga a la muchacha, porque le va a dar un ataque de hipocresía, que sus músicos… son todos ¡hombres! ¡¡¡¡Siiii!!!! Así como lo escuchó, todos hombres, se ve que exigen que la contraten como mujer, pero ella no piensa así para su grupo, y se ve que dice que no va a los festivales machistas, a no ser que... ella sea contratada.

El feminismo, ha hecho estragos, ha dejado mal parada a la mujer, muy mal parada, la ha llenado de odios, de exigencias, la ha amparado de decisiones judiciales, por lo cual, muchas de ellas con el paso del tiempo se abrazan a la causa. Porque entre otras cosas, le permite echar a su pareja de la casa, ante la primer queja de ella, aunque más no sea, para tener su nueva pareja en la casa que ha construido, con el hombre que acaba de echar, inventándole un ataque inexistente. (Antes de criticar este argumento, hablen con abogados/abogadas/abogades, y les van a contar que ellos mismos, es lo primero que le recomiendan hacer a una mujer).

Pero volvamos a la musiquera, en resumen, cantante feminista (?), con músicos masculinos, se queja y aclara, que no iría a festivales donde no hubiera misma cantidad de hombres y de mujeres, sin embargo, al mes, acude a un festival donde todos son hombres, incluso todos sus músicos son hombres. Pero ella, sigue enojada porque nadie le abre espacio a las mujeres, al igual que ella en su grupo, y al igual que ella, cuando es contratada. Feminista, hasta que el bolsillo quiera.

No será la primera ni la única, el tema es, lo que va quedando en el camino, de gente que se cree esos discursos, los aplaude y los trata de emular, mientras los que sirven de ejemplo, sólo sirven para dar manija y nada más, porque puertas adentro, no hacen, lo que despotrican para afuera.

 

I.S.S.

miércoles, 25 de febrero de 2026

EL MUNDO Y EL HUMA-MUNDO

Hasta donde yo sé, hay un mundo creado por el ser humano, un sistema que se ha ido generando con el pasar de las generaciones. Un sistema que otorga a las personas determinado valor, por su sangre, por su trabajo, por sus herencias.

Y hay un mundo, al cual el ser humano nace, pero que no existe más, a veces, luego de jubilaciones, las personas se dedican a él, pero ya como hobbie, y otro, el mundo creado por el humano, el huma-mundo, podremos llamarle.

El huma-mundo, ha tenido sus variantes a lo largo del tiempo, pero que, con el pasar del mismo, tienden a parecerse. Un ejemplo claro, es la casta de los reyes, aquellos seres que, sin pedirlo, al menos hasta donde sabemos, nacían en familias con linaje, con determinadas propiedades sociales, que hacían su vida más particular. Esas características, han sucedido en varias culturas a lo largo de la historia de la humanidad, egipcios, griegos, franceses, chinos, japoneses, incluso en estas tierras, los aztecas, mayas, contaron con esas formalidades sociales.

Pero esa injusticia, con el tiempo se cayó, porque se dieron cuenta que no por nacer en cuna de oro, las personas venían con la capacidad innata de gobernar. Sin embargo, el paso del tiempo y la nueva cultura de estos tiempos, ha potenciado al sistema político a ese lugar, si bien aún no es tan directo como antes, si es cierto, que comienzan a sobrar los ejemplos de presidentes hijos de, o diputados, senadores, y demás cargos políticos. Con el paso del tiempo, la casta se ha vuelto a generar, quizás no tan marcada como antes (por ahora), pero si, en mucha mayor cantidad de personas, quiero decir, no es lo mismo que un rey sea rey por descendencia, a que más de 100 políticos en un país, puedan ir generando un ingreso por portación de sangre, de sus parientes.

Esto es el mundo que se ha ido generando en estos tiempos, este mundo no es el mundo al que un niño nace, no, nacemos a un mundo liso y llano, todo lo que hoy vivimos, es del mundo creado por el hombre. Hay personas que se suicidan porque no encuentran lugar en un mundo que tiene mucho espacio para todos, porque no encajan con las expectativas que el ser humano creó para su propia vida, porque a medida que crecemos se nos implantan los sueños de un mundo que no es natural. Lo natural es nacer, tener descendencia y morir, entre esas actividades, en un mundo que no fuera creado por el hombre, disfrutar de las actividades que este enorme parque de juegos nos ofrece. Tenemos, ríos, mares, desiertos, selvas y miles de espacios más de los que aprender y disfrutar, el mundo del hombre no ha servido como experiencia humana. Un mundo que se ha llenado de leyes, de impuestos, de obligaciones, un mundo en el que si no podés o no querés entrar, no tenés otra manera de vivirlo que no sea a la intemperie, siendo mal visto, eso sí.

Porque nos han involucrado en este proceso, con pensamientos que nos han hecho creer que el otro viene a quitarnos algo de lo que tenemos, y así hemos generado el egoísmo, reitero, no es propio de nuestra época, y en la historia humana, varias veces hemos vivido este proceso, por eso, estamos camino, a un punto final, similar al que otras veces ha ocurrido, con más o menos tecnología, sea cual sea el momento, el sistema maquillado del abuso de una parte social sobre la otra, a la cual encima de explotar, se burla, tiene que llegar a su fin, indefectiblemente.

Aún son muy pocos los que están fuera del sistema, aún algunos apenas prendidos con sus uñas, se creen que pueden ingresar a ese podio de cada vez, menos personas. Aún las guerras no han tocado todas las partes del mundo, porque, además, cuando tocan un punto, alivianan al otro, y entonces, ese otro se olvida del sufrimiento, y vuelve a abrazar la esperanza.

Siempre hubo dos mundos, uno al que nacemos, y otro, que está creado con reglas propias, para propias personas, tarde o temprano, más adaptados o no, nos damos cuenta de eso, y vivimos, a veces.

Otras veces, cuando ya la sociedad nos da autorización y alguna migaja por trabajar toda la vida útil (disculpen la frontalidad, pero así es), la gente se permite escucharse y hacer lo que siempre quiso, pero esta sociedad no le permitió ser redituable, o el costo por intentarlo era muy alto.

El saber de la existencia de estos mundos, quizás no cambia nada, quizás sí, creo que le da una explicación para valorar determinados momentos de la vida, hay gente que se ha matado por no sentirse útil, o no encontrar su lugar en el huma-mundo, porque quiere hablarle a los demás de cosas que no tienen valor, que no importan, porque se siente mal valorado con esas reglas que dicen ser morales, y siente, son lo más anti moral que se puede hacer. Y mientras intenta hablar de eso duda, porque la moral también es una imposición de ese mundo que no entiende, pero a la vez se reafirma que no, que moral es, para el mundo al que nace el humano, entender que todos nacemos fuera de la sociedad creada, aunque nazcamos ya, dentro de ella. Muchas veces en las veteranas soledades, la gente se pregunta eso, ¿Qué habría sido de mi vida si…? Porque en esos momentos y pese a haber logrado completar un círculo más o menos digno en el huma-mundo, la sensación de vacío que lo llena, no corresponde a lo que ha hecho en su vida. Ahí algunos a veces, toman conciencia de ese mundo que siempre estuvo ahí, casi que, de soporte, a veces algunos lo hacen más temprano que tarde, otros a la inversa, y otros, ni cuenta se dan nunca que estuvieron en uno u otro mundo.

¿Cuántos mundos piensa usted que existen, querido lector? ¿Cómo se comunica con ellos? ¿Qué le pide cada mundo? ¿Cuál siente que es el más importante? ¿Piensa que el más importante es en el que hoy todo le gira sobre ruedas?

Tener nuestros mundos lo más conocido que podamos, es lo que mejor podemos hacer, para no perder la cabeza, para no buscar soluciones en un mundo, con herramientas del otro mundo.

Ah, una aclaración más que quizás, quede para otro pensamiento, el amor, es el sentimiento que traspasa los mundos, por eso a veces, no se entiende mucho en el mundo que no le es propio. Porque el humano, no generó este mundo basado en el amor, si no que, lo usó solamente como motor, para que las personas hagan lo que el huma-mundo, necesitaba que hicieran.

El miedo, es el otro sentimiento, pero de amores y de miedos, hablaremos alguna otra vez, en algún otro mundo que nos encuentre cara a cara.

 

I.S.S.

 

 

HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE (¿?)

Varias versiones son las que tiene el humano cuando se habla de morir. Repasemos algunas de ellas, y tratemos de inventar alguna, si es qu...