miércoles, 24 de mayo de 2023

EL CARNAVAL DE ANDALÚ Capítulo 15 Reservada para el momento.

Sería su primera vez y se había reservado entera para él.
Esperó la noche, debía ser la primera porque La Realidad sería larga y las posibilidades de volver con él aumentarían.
Sabía dónde estaba, con que iba vestido, por más que no se lo pudiera elegir ella por ser su primera vez, haría trampa.
Así que disimuladamente pasó a su lado, lo tomó de la mano y susurró en medio de la oscuridad “tengo algo nuevo para ofrecerle”
Pronto contra una pared ella se abrió ante su primer y eterno hombre, aquél que había seguido desde su infancia y al que nunca le diría nada, es un poder que ella le otorgaba a la vez que se lo guardaba para ella.
Luego de unos besos en la oscuridad él la tomó con la fuerza que ella imaginaba y contra la pared y en medio de sus piernas abiertas hizo aquello que dolió tanto, lágrimas soltadas en medio de un fuerte abrazo y apenas el rugido casi silencioso del hombre que concentrado trataba de hacer lo mejor interpretando la importancia que tenía para ella. Tal cual ella había imaginado que era él. El dolor iba cediendo o sería que su cuerpo se iba durmiendo de dolor, no importaba lo tenía a él en arremetidas un poco menos dolorosas con algo de placer corporal y mucho de éxtasis psicológico.
Al oído llegó a confesarle la verdad, que ella lo había buscado que sabía quién era y que él también la conocía, el levantó la vista, trató de divisar algún rastro de la cara tras su máscara y volvió a su tarea diciendo “no se me ocurre quien puede ser señorita” Y ella estalló de alegría y lo abrazó y lo besó por todos lados y sacó su lengua en aquélla oscuridad y la paseó por aquella piel que le dio los primeros indicios de cómo se sentiría su vida en el futuro con ése olor sobre su ropa sobre su cuerpo y las sábanas aquéllas que ella compró a los diez años para usar con él. Con él que lo sentía acelerar los movimientos y respirar hondo y agitado, entonces le apretó los hombros y le dijo “quiero sentirte hasta el final” y él como en un trance inexplicable accedió y tres minutos después descargó en aquel cuerpecito millones de probables hijos y uno seguro que la hicieron temblar a ella apoyada en un cuerpo rígido al punto del calambre.
Una lágrima salió de su mejilla, y cayó en una de sus piernas abiertas a la felicidad, al dolor y a todo lo que una mujer puede sentir en el momento más importante de su vida, en aquél que ya hecha mujer, empieza a formarse como madre.
En ese momento decidió abrazarlo de nuevo y apoyar su cabeza en el hombro de él y ensayar una mueca de sonrisa la cual no tuvo fuerzas para hacer.
Vio entonces desde aquel hombro en la vereda de enfrente, poseída por ese sueño entre placer dolor, e importancia del momento, a una pareja que corría calle abajo medios desnudos de la mano y sin máscaras.
Y su cuerpo y su mente se despertaron al ver que se ponían a hacer lo mismo que ella había decidido hacer con aquel hombre para el cual ella, se había preparado desde que tenía memoria, Don Aníbal Lacuesta, aquel hombre que ahora ante sus ojos, se agitaba nervioso mirando para sus costados, sin prestar atención a la mujer que lo empezaba a llorar desde un hombro desconocido, en la vereda del frente.

I:S:S:


viernes, 19 de mayo de 2023

EL CARNAVAL DE ANDALÚ Capítulo 14 Jesús y José

 Nunca se preguntaron por qué se deseaban tanto, quizás porque quería ser transgresor uno, quizás por curioso el otro o simplemente la vida los había llevado a ese lugar tan secreto que disfrutaban tanto.
Esa tarde Jesús esperaba a José que llegó tarde no porque quiso, sino porque su mujer le pidió compartir la cama de una mejor manera. Jesús lo supo apenas lo miró y se bajó los pantalones porque sabía que él tenía que hacer el papel que la naturaleza le había encomendado, en el lugar que la naturaleza le había recomendado, pero él sentía que el lugar era el correcto y no el papel que tenía que hacer.
Se abrazaron y al pequeño toque de sus pieles se excitaron, Jesús lo hizo de una manera más rápida y firme, el beso llegó para no hablar, para no tener que reconocer que tenían sus vidas, sus esposas fuera de ese lugar que los conocía bien hacía ya quince años.
Se tiraron en la cama casi en el mismo lugar que siempre, hacían casi lo mismo todas las veces, pero no se cansaban como con sus esposas. Alguna vez supusieron en esas largas charlas de amigos, que era porque de su encuentro nadie sabía, y por ese sólo motivo, el motivo de que los descubrieran en cada encuentro, es que todo entre ellos era nuevo. Desde una mirada a una sonrisa.
José tomó la pierna derecha de su amigo y la apoyó sobre los pies de la cama de manera que el sexo quedó tieso esperando la caricia que por ser carnaval tenía gusto a vino, a cigarro y también, a sexo de mujer.
Jesús no aguantó mucho, José en eso, era muy bueno así que lo tiró sobre la cama para que su objetivo quedara frente a él, esperándolo, pero oculto.
Cuando José sintió la primera embestida, en un acto reflejo tiró las manos para atrás y se encontró con las nalgas duras de su otro amor, o el verdadero, nunca se atrevió a averiguarlo. Y el movimiento empezó suave, quizás más suave de lo que él quería, pero sabía que tenía que esperar, que él hoy, no dominaba nada, sólo iba a ser el que recibiría, aunque su cuerpo contra la sábana, le pedía revancha, ésa que seguro, Jesús ya estaba esperando. Sólo una cosa le pidió, quería tenerlo en su boca, ése era su placer y era lo que enloquecía a su pareja de una hora por semana.
Ya acomodado, con su premio en la garganta, se puso de pie para comenzar él su descarga y eso empezó a hacer y eso estaba haciendo cuando sintieron unos pasos que creyeron saber que cuerpos los hacían. Se acercaba un momento que habían soñado mucho pero nada más, sólo soñado y nunca provocado.
Quizás el carnaval, las ganas, el cansancio de esconderse hicieron que no se vistieran y que abrieran la puerta, antes que golpearan, esperando lo mejor.


I:S:S:

jueves, 18 de mayo de 2023

EL CARNAVAL DE ANDALÚ Capítulo 13 Ellos

 Él la tomó, pero hizo lo que alguno de los dos hubiera hecho algún día. Ella aliviada abrió su boca y lo recibió, el deseo era tan grande que sus pechos no esperaron sus dedos y salieron solos de la fina camisa blanca que los disimulaba.
Sólo temblaban sabían que en esa decisión nada tenía que ver el Carnaval, que eran dos deseos acumulados desde que él tenía 8 años más ó menos. Aquel tiempo donde jugaban solos en la playa hasta que el sol se derretía en el mar y debían volver al pueblo. Ella no fue hasta los quince años que se sintió atraída por él y luego de ese momento no dejó de pensar en él como hombre ni un instante. El deseo era tan gigante como la prohibición, las miradas, las caminatas a la feria y todas las realidades que ahondaban el sentimiento tan encontrado que a ellos los había hecho perder. Este carnaval ha sido el comienzo, ya sus cuerpos han deambulado tristemente encima de otros encontrándoles siempre defectos increíbles, pero asumidos como irreparables. Sus dedos, con qué deseos juegan con su bombacha, él dio el primer paso pero la apurada es ella que apenas se sienta en su falda tiene su cuerpo el primer temblor. Todos los años están en los pelos de toda su piel erizándolos, haciéndola temblar y reír y besarlo a él, aunque no quiera pensar en nada.
Verla jugar en su falda su pelo tocándole los dedos y sus ojos gozosamente quietos en sus pechos a los cuales tantas veces les dedicó lo mejor de la siesta. Está seguro que lo que está haciendo está bien, aunque la realidad no hable nada de eso. Pero cómo, él tiene que amarla porque no sabe vivir de otra manera y ella ahora que se animó a él siente la convicción en sus besos de que lo que nació un momento antes, quedará para toda la vida.
No deberían haberlo hecho, después de todo tanto tiempo caminando de la mano por el pueblo ante la sonrisa de todos los habitantes que los veían. Pero por que sospechaba que esta vez sería distinto, que debían esconderse hasta la muerte de ambos y ojalá que fuera en ése mismo momento. No pudo aguantarse más y ella al sentirlo se estremeció de nuevo y sonrió triunfante, él temblaba abrazado a sus senos besándolos con su respiración agitada. Cuando las miradas de ambos se tomaron con desesperación, los dos sintieron el mismo miedo, el mismo amor. Aquél que los había juntado hace tanto tiempo, aquel tiempo donde ella nacía y él iba con su padre contento al hospital a verla a ella y el regalo de su padre era una pulsera rosada y se acuerda cuando le dijo a él “Tomá llevale vos esto a tu hermana”. 

EL CARNAVAL DE ANDALÚ Capítulo 12 Canción

 

Cae la tarde

NADIE

pide permiso

a nadie.

Cae la tarde

NADIE

pide permiso

a nadie.

Cae la tarde

NADIE…

 

Canto golpeado, corto, repetido y elevado hasta que los gritos permitan, que se libere la mente y el enérgico baile suelte los cuerpos. Entonces lo permitido se hundirá en lo prohibido, se harán amantes en las paredes, en las calles y en la arena del mar.

jueves, 11 de mayo de 2023

EL CARNAVAL DE ANDALÚ Capítulo 11 Y la risa afuera

 Todo se escucha en Andalú pero nada se registra.
Se sabe que tras las paredes que marcan el camino, hay sexo, apuestas, corridas, festejos y mucho más.
Desde afuera nadie escucha los gritos, todos aplauden, cantan y ríen. Ni siquiera un llanto, todos bailan y toman.
Y tras una de las tantas paredes blancas, un golpe tras otro y tras otro y otro más.
Y otra vez en el aire manejado por el viento, un poco de esperma cae sobre una boca abierta.
En una pupila cerrada de un ojo negro y abierto, que sólo se cerrará con algún dedo pero hoy no, quizás mañana o pasado o cuando vuelva la mentira.


I:S:S:

lunes, 8 de mayo de 2023

EL CARNAVAL DE ANDALÚ Capítulo 10 El inicio

Me reconocí en el sabor de su lengua que pidiendo permiso recorría toda mi boca, entonces la tomé de sus pelos tan largos como suaves y la hundí más en mis adentros aprobándola.
Eso le pareció divertido porque además de reírse mientras me besaba y después de morderme suavemente los labios, me miró a los ojos, bajó en busca de algo más, y volvió a mí.
No había música, sólo nuestros serenos ruidos, sólo nuestros cuerpos desnudos, nuestros ojos cerrados y una pequeña luz a cincuenta metros colada por las ramas de los árboles.
Todas las cosas que vivían esa noche en ese cuarto y en nuestros cuerpos, era demasiado para lo que podía asimilar mi mente. Me embarullé entre sus besos, risas, caricias, miradas y propuestas, sentía que hiciera lo que hiciera, todo estaba bien y ella, estaba perfecta.
Las cosas se daban como si yo las manejara a mi gusto pero en realidad, no era dueño ni parte de nada, ni siquiera de mi corazón que hacía rato estaba como apartado de todo. Como si latiera con vida propia, una vida más que nunca, esporádica y profunda que sentía generarse desde más allá de mi cuerpo, hasta que empezaba a tomar forma en mi espalda, pasaba por mi estómago y mis pulmones hasta estallar en mi parte izquierda moviendo todo mi pecho. Ella notó mi cautivación por esa vida y apoyó su cabeza hasta dar un pequeño salto y volver a reír.
Después de un beso suave preguntó si me iría a matar, yo sólo pude mover levemente los labios para los costados y contestarle con besos. En el medio de ellos le susurré que ese momento sería el que elegiría para no ver más nada. Lamentablemente esas decisiones no corren por nuestra cuenta me dijo. No, no de manera natural, pude contestarle. Ella miró con algo de preocupación buscando en mis ojos hasta donde llegaban mis palabras, luego sonrió, y dijo saber que nunca me querría perder esto, tras lo cual buscó mi boca después de jugar suavemente con mi oreja y susurrarme que me amaba.
Casi al amanecer, bajó de mí buscando su lugar en la cama, afuera, el mar y el carnaval hacían de inolvidable fondo.
Giré para quedar de frente a su espalda y la acaricié mas allá de sus sueños, besé su hombro y dejé mi mano izquierda sobre su abdomen.
Todo fue perfecto, incluso, el que ambos sintiéramos que ella esa noche, estaba embarazada.

I:S:S:

 


domingo, 7 de mayo de 2023

EL CARNAVAL DE ANDALÚ Capítulo 9 El escritor pensando

Me siento un rato, la excusa es descansar pero la verdad que sólo quiero pensar pero a la vez, detener todo en este momento. ¿Por qué me vine hasta acá? ¿Vine como escritor o como alguien que sólo busca experiencias nuevas? ¿Es que ambas cosas pueden ser lo mismo? El mar golpea a mis espaldas, su viento fresco me hace agradecer el lugar que elegí, necesito estar cómodo y concentrado por un tiempo y así es como empiezo a pensar y escribir a la vez.

El escritor necesita estar incómodo, sentirse mal, incomunicarse para que su único medio de contacto sean las letras.
Por eso al escritor tarde se le entenderá lo que le sucedía y por tarde quizás, inútilmente.
Así debe de ser, porque esa situación aislará más al escritor, que debe de estar solo, debe ser un observador de las cosas, debe tomar partido, decir cosas que hagan ruido para luego sentarse a observar y escribir, inventar sobre algo visto, porque aunque muy fantasiosas sean las palabras escritas, siempre habrá un cabo, por pequeño que sea, anclado en la realidad.
Aunque todo lo que escriba será ciencia ficción, aunque los paisajes sean absolutamente incongruentes a los de ésta tierra o a tierras que se tengan idea, el cabo será en ésos casos los sentimientos.
Por ahí el tan usado amor que el escritor exaltará como aquél que sueña con algo y no se atreve a vivirlo y entonces, coloca en los demás profundas semillas de letras que luego también deberá observar sentado con lápiz y papel en la mano.
Es necesaria la soledad, y la tristeza o la profunda alegría que no se expresa, sentimientos que no serán expresados en forma física, para el escritor eso es un gasto de energía, algo superfluo, innecesario. Porque el que quiera conocer no debe conocerlo, ni siquiera verlo porque para conocer al escritor, la única manera debe ser leyéndolo, pura y exclusivamente.

I:S:S:


viernes, 5 de mayo de 2023

EL CARNAVAL DE ANDALÚ Capítulo 8 El Adolescente

 Al comenzar el año la alegría de tener experiencias nuevas me llenaba de orgullo y dudas que me hacían reír sólo a cada rato.

Mis idas y venidas con el sexo opuesto se hacía más profundas, comenzamos a tener en la barra de amigos las primeras novias y a compartir experiencias de besos y a contarnos nuestras historias de las Realidades, sintiendo que los años que vendrían serían los verdaderos.

 La primera parte del año estaba intrigado, con el paso del tiempo me fue cansando de tantas veces que me lo imaginé haciéndoselo y luego me besó en el mes de las celebraciones y comenzó a darme bronca mas tarde al comenzar mi Realidad cuando me enteré que las amenazaba a todas las chicas que me conocían.

Desde que terminó la realidad el año pasado que sabía que la vieja me quería particularmente a mí, me dí cuenta por lo que sucedió el último día de esa Realidad, pero no tuve mayor indicio durante el año a no ser en el mes de los festejos donde ella no me sacó la mirada de encima y me besó cerca de la oreja y creo haber sentido sus dientes. Fue algo que me estremeció me pareció que estaba muy bien hecho, pero me incomodó bastante, como sacarle la incógnita al futuro. De ahí en más mi vida fue una espera larga y sin sorpresas hasta esta Realidad que acaba de terminar.

 

Hasta que estuve encerrado en su cuarto no supe que hacer, el olor a rosas, el ruido del agua cayendo, una música que mezclaba sus notas con los cantos de la calle en el punto justo. Y ella en la oscuridad, a mis espaldas, pasando sus uñas y sus besos, decidí no excitarme y se que intenté todo lo que pude pero nada del lugar me desagradaba, estaba cómodo, ansioso, así que mi plan tuvo efecto sólo medio minuto. El tiempo se hace eterno y ella me dominaba, parecía manejar hasta el reloj que sobre el mueble se ríe de mí.

Decidí que era imposible evitarla, que me gustaba, que la deseaba y me sentí hombre sobre ella mientras sentía que se abría ya muy abierta a mí. No sabía que hacer sus manos me guiaban inteligentemente me sentía muy débil pese a estar arriba, no tenía el poder que imaginaba tendría en esa posición. Hasta que un enojo me vino desde la cintura

 

Estos días he estado pensando cosas para hacerle la realidad que viene, cada vez que veo una piola me excito ó una tela fuerte ó un cuchillo ó un revólver. Pienso que cara pondría si le hago el amor desesperadamente con el revólver en su sien atada a la cama sólo mirando mis gestos y deseando que yo no involucre todo mi cuerpo en los sentimientos y mueva el dedo que significaría su fin. Y yo, yo me excito más de pensando que seguiría haciéndole el amor a ese cuerpo entrando en la muerte, riéndome porque nunca seré el primero pero sabré que seré el único. Sí, la realidad siguiente no me la puedo perder.


I:S:S:

miércoles, 3 de mayo de 2023

EL CARNAVAL DE ANDALÚ Capítulo 7 Caminata previa

 Uno dos tres cuatro cinco, cumplía su rito de caminar por el pueblo alrededor de las ocho de la noche. Sólo caminaba con la mente en blanco veintiséis, veintisiete, veintiocho. El primer desfile del año de la Realidad estaba por empezar y para él era el momento ideal en Andalú. Todos en sus casas se preparaban mientras un inquieto silencio previo a los cantos, las danzas y las miradas cargadas de palabras, anunciaba que lo mejor del año estaba cerca.

Respiró profundo, desde chico sintió que el mar traía olores nuevos a cada momento, sólo había que estar atento, sonrió, dos, tres, cuatro. Mientras pensaba que su inconsciente sabía cuantos pasos iba dando un olor húmedo invadió la calle que se tiraba hacia el mar en cuentagotas, en pequeños pasillos que desviaban su atención, tomó cualquiera. Cincuenta y tres, cincuenta y cuatro, ¿y si fueran ciento veinte? bueno, ciento veintiuno, ciento veintidós, ciento veintitrés. A los setenta y cinco largas inspiraciones detiene el conteo, una pareja le deja paso sólo para pasar de perfil pero también para volver sobre sus pasos. Ella está apoyada en la pared abrazada con los pies a la cintura de él, un festejo de Realidad adelantado pensó para sus adentros. Eligió seguir mientras giró su cuerpo para quedar de frente a ella y tras la espalda de él. La mirada de ella es hermosa, fría, desafiante, dominante, feliz. Le recuerda la primera vez que miró a su pareja en aquella Realidad seis años atrás. Las respiraciones de los dos son apuradas igual que los besos y las decididas caricias, todo es apurado, el comienzo de la Realidad obliga la presencia de todos en una hora. Las uñas de ella se incrustan en la gruesa espalda del hombre que de ojos cerrados gime y besa los labios muy rojos aún sin pintar. Le resulta imposible no detenerse aunque sabe que debe seguir, que no está haciendo lo correcto. El deseo lo paraliza, mira de nuevo ésos ojos, debe seguir, respira profundo pero ahora el olor es distinto y casi no le importa, la vuelve a mirar, ahora el desafiante es él. Ella sigue con lo suyo, sabe de su obligada partida, nadie lo invitó. Él, hace lo que corresponde y sin mirar atrás vuelve a respirar hondo, el mar vuelve a ser olor, uno, dos, tres, cuatro, cinco, diez, quince, en cuarenta y cinco minutos comienza la Realidad. Tararea las primeras canciones, recuerda, ríe, este año va a ser muy bueno. Vuelve a vivir la escena mientras inspira hondo. Piensa en la similitud de las miradas, no puede afirmar si es por el carácter de las personas ó todos en situaciones similares nos igualamos. Lo cierto es que esa mujer tenía mucho de su pareja en ese momento ó en aquél momento hace seis años. El lunar en el mismo lugar bajo el muslo izquierdo y esos ojos hablándole desde el conocimiento de su alma. Las uñas clavadas en la espalda con el mismo color que ella se había puesto en la tarde, ése color salmón que emparejaban sus ojos mientras le decía lo feliz que se sentía con él. La mirada, los labios, la piel, las uñas, el color, y ese perfume cuando inspiró que sólo ella sabía preparar. Sí, hace seis años podía haber sido ella y en ése momento también. Ocho y cuarenta debía volver a su casa, el pueblo comenzaba a tener su preparación en las calles, Doña Raquel empezaba a cantar con más volumen y Don Silvio comenzaría a apagar los candeleros. El primer desfile de la Realidad estaba por empezar. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete...


I:S:S:

MAURO ICARDI ES BRASILEÑO

Argentina es un país maravilloso, de los pocos en el mundo que tiene casi todos los climas, sólo le faltaría el caribe.  También en otros te...