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domingo, 7 de septiembre de 2025

La palabra Mágica

No hace mucho tiempo, en una sociedad que era machista(?) (según dicen), me permito dudar porque era una sociedad donde las mujeres eran las que armaban la sociedad, criando e impartiendo valores a sus hijos, más allá de idas y vueltas con su esposo, difícilmente él se impusiera ante una orden de su esposa, "si lo dijo tu madre, entonces no", se escuchaba varias veces de la boca de aquellos rudos e inexpresivos hombres (por mandato social también). 

Pero salgamos de ese terreno en el cual aún estamos enlodados, quiero ir a otro punto. Cuando algo no andaba bien, cuando nos lastimábamos o nos dolía habernos peleado con algún amigo, o ya nos gustaba alguien y nos sentíamos incómodos, y nadie tenía los veinte mil conocimientos sociales que hoy parecen salirnos por los poros ante el mínimo problema social (nuestros padres sólo sabían que tenían que tenernos más o menos bien vestidos y comidos, después el resto, era cosa de la vida, y de algún freno en su momento).

Entonces, en esos momentos donde los niños sentían angustia del presente, no sabían como solucionarlo, muchas veces las madres, decían unas palabras que es como el agua que le van a tirar a los chiquilines que juegan al baby fútbol y se quejan que le pegaron, no tiene mucho que ver el remedio con la enfermedad, pero, sin embargo, al igual que el efecto que el agua hace en el niño que se para como si nada y sigue jugando, nosotros sonreíamos y veíamos el mundo de otra manera. 

"Dormí que mañana va a ser otro día" "Mañana vas a ver que se te pasa". Probablemente nuestras madres, nos decían eso, por dos motivos, o porque no tenían idea qué decirnos, o porque veían que nuestro problema era una pavada y no nos querían desilusionar. Después de todo tener un problema ya era una cosa de adultos. 

Ahora, piense conmigo querido lector, ¿qué nos daba esa frase? Piense, piense, le doy cinco segundos, es una sola palabra...



¿La pensó?



Lo que nos daba esa frase era... Esperanza, fé en el mañana, pensar que la vida con algo nos iba a ayudar, nos predisponía a lo bueno. 

Y aunque al otro día nada cambiara, porque nuestro problema seguía, o se agravaba, esas horas nos habían permitido descansar tranquilos y quizás, el tema ya no nos importaba tanto, porque habíamos salido tan positivos a la calle que habíamos logrado otras cosas. 

Hoy en las sociedades faltan madres, hay padres empezando a suplirlas, pero estas generaciones intermedias van a salir sin poder expresar esperanzas en el mañana. 

Y eso, en casos donde los adultos necesitan levantar la cabeza y mirar hacia adelante, y con eso también, hacer creer en la vida a las nuevas generaciones, hace mucha falta. 


I.S.S.

jueves, 28 de agosto de 2025

LA Argentina LAS sabe lunga.

Cuando hace un tiempo en Argentina se eligió un presidente con notorias características particulares, quiero decir, a todas luces se podía predecir que ese hombre, era fácil de salirse de sus cabales, si es que los tenía. Se dio, por parte de la población un mensaje claro, o nos hundimos todos, o nos salva un loco. 

Argentina, para quien escribe, es un país maravilloso, no sólo por lo que siempre se dice de sus paisajes, un territorio que tiene selva, hielo, desierto, salitre, todo lo que usted pida, si no además, para mí, su maravilla principal radica en su gente.
El argentino es un ser que se distingue donde sea, llama la atención, va para adelante, pecha, choca, apoya a los suyos hasta el hartazgo de los demás, sea en el plano que sea, hay un orgullo en el ser argentino, difícilmente encontrado en otro lugar, menos si lo comparamos con lo que estamos acostumbrados a ver todos los días por acá.
El argentino al lado del uruguayo brilla, lleva la batuta, muchas veces tropieza, se cae, se lastima, grita, llora y festeja al mismo tiempo, nosotros como uruguayos, los miramos y esperamos a que pisen en falso, para marcar nuestras diferencias, para quedar como los serios y responsables, ante ellos que, parecen unos niños llenos de ímpetu y nada más. 

¡Argentina tuvo cinco presidentes en once días! Después que uno se había ido volando por el techo, en un ambiente casi bélico, eso no lo hace quien quiere, si no quien puede. El argentino denuncia todo, se embandera, en lo que sea, peronismo, radicalismo, Maradona, Messi, Colapinto, científicos por el mundo, lo que sea. El argentino roba, y se enorgullece, si lo hace bien, el argentino es también el más honesto del mundo, y quizás, no se siente tan bien, porque en Argentina nunca existe la justicia, nunca están conformes, siempre buscan algo más. No tienen paz.
Acá en Uruguay, en nombre de la paz, estamos por quedar ciegos de no usar los ojos por mirar siempre para los costados y tocando el techo, por barrer bajo la alfombra.
Pero volvamos a los deslumbrantes argentinos y sus elecciones. 

Cuando hace un tiempo ellos eligieron a su presidente actual, ante una demacrada fuerza opositora, ante una alarmante carencia de motivación en el sistema político, que es ni más ni menos, no creer en que ninguno de ellos pueda hacer las cosas correctas, eligieron a una persona absolutamente particular, alguien que ellos sabían, podía tirar todo de una manera estrepitosa para que no quede nada, o hacer lo que ellos piensan que se puede lograr, la perfección de un país que los lleve a ser lo que ellos sienten que son, los mejores del mundo.
Las pruebas de que lo elegido, no iba a estar a la buena altura de sus expectativas, llegaron pronto, primero con los jubilados, después con sueldos, hasta que aparecieron mensajes que confirmaban lo más temido por ellos, lo que más han aprendido a odiar, la corrupción.
Apareció por mensajes de texto, aparecieron los porcentajes, y se empieza a transitar, por el camino que ya se avizora.
La última chance de que Argentina se convierta en lo que los argentinos quieren, se empieza a esfumar, el último manotón de ahogado ya fue dado, ahora, es empezar de cero, sin esperanzas, sin creer en nadie, sólo pidiendo resultados, sin fanatismos, sin buscar héroes.
La Argentina es un país con gente más hermosa que sus paisajes, yo los admiro, no tienen vergüenza de vivir, de llevar las banderas, de creer que son los mejores y de esa manera, muchas veces lo logran, ellos se sienten distintos, ellos van varios pasos más adelante que muchos países, ojalá en su adelanto marquen el camino para los que los miramos y copiamos. Ellos acaban de llegar al punto donde el fanatismo está derrotado, dónde la esperanza en un súper hombre presidente se desvanece inexorablemente.
Ahora es tiempo de mirarlos y aprender, aunque siento, que lo que podamos ver de ellos, no lo vamos a poder aplicar, nos falta mucha rebeldía por estos lados, acá roban igual que allá, pero hay menos para robar, acá nos maltratan igual que allá, pero estamos más domesticados, acá las banderas políticas ya no existen, igual que allá, pero nosotros seguimos dividiendo en colores. 

Acá, no vamos a poder hacer lo que ellos logren, pero al menos, para los que queremos un cambio, se nos prenderá la llama de la esperanza, no vaya a ser cosa que algún día...


I.S.S.

MAURO ICARDI ES BRASILEÑO

Argentina es un país maravilloso, de los pocos en el mundo que tiene casi todos los climas, sólo le faltaría el caribe.  También en otros te...