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viernes, 17 de julio de 2026

VEAMOS LO POSITIVO (Sexualmente hablando)

Se puede comenzar este pensamiento con la frase, hoy está todo hipersexualizado, y a partir de ahí, hacer una crítica feroz, a esta sociedad casi sin restricciones, de celulares cargados de páginas e imágenes pornográficas, dibujos de mujeres o de hombres que, a medida que se avanza en un juego (bastante básico por cierto), van quedando desnudos. Ese ejemplo, es casi el juego de tutti frutti de nuestra infancia.

Y no es menor el dato que hablo de celulares, y no de personas, porque al celular, al sistema, poco le importa si quién lo agarra es un niño de siete años, un bebé de dos años (si, hay humanos a esa edad con celulares en sus manos), una abuela de 80, o todo lo que exista dentro de esos rangos etarios.

 

¿Cómo era antes?

Le puedo hablar de cuando yo tenía 13 o 14 años, en la época donde descubrí que las mujeres desnudas se imprimían, incluso había libros, fascinantes historias que hacían mis delicias mentales. A escondidas eso sí, tomadas a escondidas o imaginándomelas tras la bolsita que tenía una franja negra en los canjes de revistas o algún kiosco. Para mí, criado en colegio católico, donde nunca se habló de sexualidad, eso, lo poco que empezaba a conocer, empezaba a ser, el verdadero paraíso.

 

¿Cómo es ahora?

La sexualidad se habla desde el jardín de infantes, se aplaude a los niños que dicen ser gays a los cuatro años, les juro que eso pasó en la escuela donde fue mi hijo. En la televisión pasan cuerpos desnudos y encamadas como si de un capítulo de Paul Patrol se tratase, pero si usted apaga la tele, y abre YouTube, se dará cuenta que todo está igual, o peor, y además, el celular está esperando esos momentos de ocio, para, entre juego y juego, poner sus "anuncios".

 

¿Debería ser de otra manera?

Todos diríamos que sí, que es inapropiado que un niño mire un cuerpo desnudo, sepa, o intuya, mucho más que nosotros a esa edad (y quizás hasta en esta edad), lo que hay que hacer.

Sin embargo, este planteo busca ir un poco más allá y busca, no poner en el idealismo del bien, lo que nos haya tocado vivir.

 

Factores que han cambiado, para bien.

Sabido es por todos, que la iglesia católica en occidente, es de lo que conozco para hablar, pero algo me hace intuir que todas las religiones deben andar por los mismos pasos, ha perdido mucha fuerza popular. No dios, ni otros seres divinos, sino la iglesia católica apostólica romana, que, desde sus inicios, sigue pregonando lo mismo, buscando obtener los mismos resultados.

¿Qué sucedió en el medio que ha hecho perder peso a estas instituciones?

Los relatos de la historia que salen a luz contando las millones de muertes que ha hecho, que aún hoy, sigue haciendo.

Las violaciones a niños por parte de quienes, según la iglesia, están más cerca de dios.

Y paro por ahí, como muestra, bastan dos botones.

Quizás me queda para hacer una pregunta descolgada del tema, ¿Qué pasaría en la sociedad, si las abusadas hubieran sido niñas? La gran mayoría son niños, el feminismo no hace gran alarde.

Pero vuelvo al tema de la hipersexualidad. Ante la caída de quién promulgada la moral, ante el descreimiento atroz a la institución que guiaba la sociedad, las ovejas se desparramaron. Ya nadie creyó en nada y además, del otro lado, estaba el premio del sexo libre, eso quiere decir, placer, placer, y más placer. No había cómo volver atrás.

 

¡Libertinos! ¡A gozar!

Al quedarnos sin alguien que nos controle, alguien que nos diga que el placer es malo (mientras ellos lo disfrutan espúreamente a escondidas), volvemos a tiempos donde no estaba la iglesia, tiempos donde ningún ser humano nos podía decir que estaba bien y que estaba mal.

Conocidas son las orgias romanas, las relaciones abiertas que tenían grandes filósofos de otros tiempos, y también hay historias, que se cuentan de la gente que habitaba estos lares, antes que llegaran los europeos, con la palabra de su dios en sus espadas.

 

Sin nadie que controle el sexo, el sexo domina el mundo.

Hoy en día, según algunas cifras, las páginas pornográficas son el mejor negocio en internet, los lugares más visitados, nos asombramos seguramente, saber la cantidad y los nombres, de quienes visitan las famosas deep webs.

 

El Ser Humano es, el único ser vivo que puede hacer el amor, mirándose a los ojos y solamente por placer. (Menos los bonobos, los delfines y algún que otro primate)

Para el ser humano, el sexo es algo sociable, disfrutable, muy disfrutable, y en tanto menos carga moral tenga, infinitamente placentero.

Liberar al sexo, es lo mejor, que se le puede hacer al ser humano, no pelearle, dejarlo que se comunique libremente con cada uno de nosotros, es en esa situación, y con el paso del tiempo, que podremos ser testigos de la real magnitud de esta tan particular forma de comunicarnos.

 

Darnos cuenta nosotros, los de antes, que es normal ver un cuerpo desnudo, como quizás, los nativos de estas tierras veían desde su nacimiento. El morbo a lo escondido, a lo que no se habla, ha dejado más huellas mentales negativas que positivas en nuestras psiques dominadas por una iglesia de falsa moral. Pero había que dominar el sexo, para dominar las sociedades, y se domina, ni más ni menos que con el miedo, miedo al castigo primero, a la muerte después (persecución de hombres y mujeres libres), y ya avanzado el plan, al juicio de la sociedad (en algunos casos más pesados que la propia muerte).

 

¿Y entonces?

Para quien escribe estas palabras, difícil es hacer futurología, ya siento que mis parejas hubieran funcionado mejor, sin el peso del control sexual, que, si nos hubieran acostumbrado a hablar de sexualidad abiertamente, sin castigar el deseo (que siempre existió, existe y existirá), todo hubiera sido más real.

No sólo pasa en el sexo, pero el sexo es el placer más fuerte, más básico, el medio por el cual la humanidad sigue andando este mundo.

Pero sucede también con el gordo que le gusta comer y no lo dejan, con el fumador que disfruta ese contacto y lo amenazan de muerte.

Hoy la sociedad nuestra, según estudios, dejó de fumar porque era malo para la salud, pero se droga mucho más, come más sano (o sabe cómo hacerlo), pero hay más obesidad, está más libre sexualmente, pero, por enfermedades y demás temas, cada vez más, se está convirtiendo en una práctica individual, ya no siquiera hablamos de dos.

 

Quizás, hay que mirar un poco en perspectiva, no hay que pedir resultados inmediatos, quizás, fueron muchos años de condena social, y sea normal que primero, el carro se vaya para el otro extremo, hasta que el tiempo lo haga volver a su estado natural. Hoy no lo podemos asegurar, aunque si, intuir, que la naturaleza terminará poniendo las cosas en su lugar.

 

Natural sería ver un cuerpo desnudo sin idealizarlo, sin pensar que porque está desnudo está para usar, natural sería que él o ella pudiera decir que quiere estar con ella o él, sin que él o ella se enoje y pueda decir que no, natural es que el sexo sea común, como sentarnos a comer, probar alguna fruta, fumar algún tabaco.

Hoy para estos cuerpos nuestros, eso es lo natural, quizás en otros tiempos, lo físico deje de ser prioridad, quizás estamos dando paso a eso, pero, por el momento, a no ser que el cambio sea muy brusco, lo mejor que se puede hacer para quitar la hipersexualización, es hacer que el sexo, sea tan normal, que no escandalice a nadie, después de todo, nadie se escandaliza si ve a alguien comer. ¿No?

 

Conclusión

Prohibir el sexo, hacer ver mal al deseo, algo tan básico para el ser humano igual que comer o ir de cuerpo, obviamente no funcionó. Ni para nuestros abuelos/as, ni para nuestros padres/madres, ni para nosotros, quizás, ahora que la legalidad (y las normas) de la iglesia, ya no tienen poder, el tiempo coloque al sexo en su justa medida, no siempre tenemos hambre, pero tampoco tenemos problema en reconocerlo cuando tenemos.

Lindas generaciones vendrán que podrán vivir el sexo sin ser algo oculto, donde un cuerpo desnudo no sea un problema, donde el deseo se dé no por ocultación ni miedos, lugar donde crece lo que creemos oscuro, o que nos debería avergonzar.

Para eso, hemos tenido que pasar por ciertos barquinazos, por exageradas expresiones sexuales, por peleas insólitas, por héroes falsos y otras tantas cosas, pero aquí estamos, mucho más limpios que en otros tiempos, viendo que otros comienzan una carrera, con la pista bastante más limpia que antes.

 

Que la iglesia sólo sea un mal recuerdo. Amén.

 

 

Ignacio Sallaberry Silveira

martes, 14 de octubre de 2025

MI CEREBRO CELEBRA

En esta vida, me encanta escribir, pero a veces me pongo a pensar, ¿Y si en otras vidas ni siquiera escribía? ¿Cómo habré tratado a otros escritores? ¿Me habré burlado de ellos? ¿Me burlaré en próximas vidas? ¿Fui cocinero? ¿Maté alguna vez a alguien?

¿Habremos tenido otras vidas? ¿Las tendremos más adelante? 

Creer en dioses es muy tonto ¿Cuán religioso he llegado a ser en otras vidas? Creer en la reencarnación es muy tonto, buscar explicaciones es muy tonto. Porque buscar explicaciones es llegar a un punto donde no hay respuestas, y ahí, es donde aparece la imaginación, para completar líneas, preguntas. Entonces, aparece dios, aparece la reencarnación, las vidas del más allá, del más acá, todo. Y en algo tenemos que creer, porque automáticamente el cerebro necesita, para descansar, dejar una explicación por válida, hasta que la ciencia, la realidad, o lo que sea, nos demuestra lo que es y ahí, podemos llegar a cambiar nuestras creencias nuevamente, o aferrarnos aún más a ellas. 

Pero todo eso vive en el cerebro, yo creí en dios hasta que toda esa cadena de mentiras se cayó, apenas tomé conocimiento de algunos temas. Lógico, hubieron otras personas que entendieron que dios hizo sólo al mundo, que nunca se habló de los universos, que del barro la mujer, que los siete días y todo eso, entonces dijeron que eso es sólo una historia, pero que dios existe. 

Cada uno se queda con la explicación que mejor le plazca. 

A mi me gusta pelear con mi cerebro, retarlo, llevarlo más allá de sus comodidades, pero creo que en realidad, es él, el que maneja eso. Así que ahí estoy yo, mi alma, o lo que sea que soy, viendo como mi cerebro se interpela a cada momento, se quita sus límites, no cree en nada, después que se le cayeron los siete años de obediencia completa al colegio y su sistema católico, no lo culpo, se ha de sentir como un tonto, por eso no debe de querer sentir más nada, lo han engañado demasiado, ha apoyado cada una de esas mentiras aún sin mucho convencimiento, y todo al final ha resultado en vano. Como si fuera ese novio que da una, dos y hasta cinco chances a su novia, que vuelve una y otra vez a engañarlo, para mejor, la religión no tiene curvas, ni besa, ni nada. 

Hoy mi cerebro cree en todo, porque no cree en nada, para mi cerebro es tan real que existe un dios que lo observa, como que un alma vive en un árbol por 200 años, mientras pasan y pasan otras vidas. Pero ya lo dijo el tango, si 20 años no es nada para la humanidad, cuánto menos lo será para la historia de este mundo. 

No creo en dios pero si en los muertos que quedan en la vuelta, aunque si creo en la reencarnación, porque supone mi cerebro que en algún momento dejamos de ser fantasmas y pasamos nuevamente a ocupar algo en el plano fisico. Mierda, ¿y si en estos momentos soy un fantasma para otras vidas? Ahora, si es cierto eso que dicen, que los tiempos se suceden todos al mismo tiempo, buen rato tiene mi cerebro para encontrarle una explicación. 

Sé, lo sabe mi cerebro, y le llama la atención, que, todo eso aún no tenga una clara explicación, y sin embargo, aunque entienda que todo es mucho más grande y más profundo, aún no pueda sacarse de sus pensamientos, aquella mirada, el beso que quiso dar, la mano que le hizo sentir cosquillas, acompañada de aquel silencio, la risa, la sonrisa, el llanto, todas esas cosas que, habiendo dioses, fantasmas en la vuelta, árboles esperando por una motosierra, y muchas vidas sucediendo al mismo momento, no dejan de ser para él, lo más importante. 

Entonces mi cerebro se calla, pide una gran exhalación, sonríe, y se entrega. Él no va a encontrar todas las respuestas, prefiere quedarse ahí, recordando ese momento, donde sintió, que todo eso que él pensaba, vivió una vez, y para siempre, para todas las vidas, por 200 años, para los fantasmas, los vivos, los muertos, y por todo, amén. 


I.S.S.

domingo, 12 de octubre de 2025

YO INVITO Seamos bebés de pecho

 Cuando el ser humano es niño, vive en un asombro total, el brillo del sol en algunos objetos, la altura de algunas cosas, texturas, colores, todo llama la atención y sobretodo, asombra porque no tiene, porque no entiende, la explicación de esas cosas. 

Con el tiempo llega el conocimiento, el aprendizaje, y el mundo, poco a poco, va perdiendo su emoción. 

No está mal conocer y aprender, porque siempre igual se llega a un punto de desconocimiento que vuelve a despertar, aunque ya sin la misma emoción, aquélla sensación de asombro. 

No es la misma porque ahora sí sabemos que todo tiene explicación, y que, más acá o más allá, ese abismo que no conocemos, se conocerá, tendrá su explicación y seguiremos, como desde hace tanto tiempo, avanzando (?).

Hoy la humanidad está en un proceso de descreimiento hacia todo, avanza a pasos agigantados en las instituciones religiosas, pero no tanto en los dioses, avanza en los políticos, pero no tanto en el sistema político, y así, elija el tema que quiera. Ya el Hombre, en su mayoría, no cree que el hombre llegó a la luna, tampoco cree en la Nasa de la misma manera que antes.
Algunos seres humanos, dudan hasta de la forma de la tierra, o si la luna es un satélite natural, y en los últimos tiempos, se duda de cualquier imagen o video, porque la IA sigue creciendo. 

Quiero reflexionar ante usted, querido lector, que entiendo, hemos quedado en un lugar muy parecido a nuestros inicios en este plano, aunque con una leve diferencia, ni tan leve.
Hoy los adultos, nos volvemos a sentir maravillados ante las cosas, no porque no sepamos de qué se tratan, sino porque desconfiamos de lo que nos explicaron de qué se trata.
Hoy algunos, miramos el mundo buscándole explicaciones distintas a las cosas, porque ya nos dimos cuenta que lo que nos dijeron que era, no era. 

¿Se entiende? 

Podemos hoy afirmar que si hubo un dios que creó la vida en este mundo, ¿Por qué no es el mismo dios para todos? ¿Por qué un dios tiene angeles para comunicarse y otros no? ¿Por qué las apariciones de vírgenes y santos se dan en los lugares donde se cree determinada religión y no se le aparece a alguien que cree en otra religión? ¿Por qué si la luna fue tan fácil de llegar hace 56 años, no se volvió a repetir el viaje? ¿Por qué si las comunicaciones se caen si me aparto diez metros de una antena, un aparato que voló a Marte, y está hace años en ese lugar, tiene batería para sacar fotos y enviarlas a la tierra? ¿Haciendo escala en qué satélite marciano? ¿Por qué, países que están en guerra, pueden matar personas y mantener vínculos de negocios entre ellos? ¿Es creíble aún la guerra? 

Querido lector, dejaré un espacio en blanco para que usted agregue sus preguntas, para que se de cuenta que aún es un niño, porque lo que nos han contado era todo mentira, desde el cuco bajo la cama, el viejo de la bolsa, papá Noel que nos veía tras los árboles, que dios hizo el mundo en seis días (¿Cuánto le habrá llevado el sistema solar completo?), y siga usted, yo ya me cansé de darles mis creencias, hoy no creo en nada y quiero mirar el mundo con una nueva mirada, la mía, como si fuera un bebé de pecho que se asombra por el brillo de la luna, por la textura del pasto, por la sonrisa de alguien, por el llanto, por el viento que sin explicación cambia de fuerza y de rumbo, por una mirada enamorada, por una charla sin sentido, por las cosas que el hombre mismo ha hecho en el mundo, buenas y malas, para mí. 

Ya no quiero medir con las reglas morales ajenas, de otras religiones, de otros países, y tampoco quiero creer en los países, no creo más que porque una persona nazca de un lado del río, sea distinta a la otra que nació al otro lado del mismo río, y a veces, ni ríos hay de por medio. 

Dejo el espacio vacío, sienta, piense, recuerde, lo invito... 








Ahora que puso usted sus dudas sobre su mundo ajeno, comience a hacerlo suyo, dele su magia, súmese usted también a esta nueva forma de sentir. Rompa barreras, invente, no importa lo que sabe, lo que cree saber, o le inventaron otros, invente usted, diviértase, comience a vivir de nuevo. 

Sea usted un bebé de pecho y asómbrese del mundo, mire que es tan loco pensar que el agua tiene vida y le habla, a pensar que el mundo va camino a la paz, hablando entre tanques de guerra. 


I.S.S. 

MAURO ICARDI ES BRASILEÑO

Argentina es un país maravilloso, de los pocos en el mundo que tiene casi todos los climas, sólo le faltaría el caribe.  También en otros te...