sábado, 25 de julio de 2026

MAURO ICARDI ES BRASILEÑO

Argentina es un país maravilloso, de los pocos en el mundo que tiene casi todos los climas, sólo le faltaría el caribe. 

También en otros temas tiene todo, y lo sabe expresar muy bien. 

Desde la literatura, encabezada por Borges, hasta el deporte, encabezado por el cabezón Ruggeri (?), en ese abanico también están los pensadores como Alejandro Dolina (hombre de radio, hombre que es la radio, filósofos como Korn, Feinmann, o más acá aún, Darío (ni de joda escribo el apellido), y así, Argentina llena todos los casilleros con excelencia. 

Quizás renguea un poco en los políticos, sin duda encabezados por Perón, que es de derecha, de izquierda, abierto para casarse con alguien que no era de alcurnia (por así decirlo) y también para negociar con otros, que tampoco eran de mucha alcurnia, pero moral. 

También, dentro de sus brillantes aristas, se encuentra el humor, esa forma tan distinta de ver y decir las cosas, para que mejoren con una sonrisa, la vida de los demás. Ahí encontramos a mi gusto, de lo mejor en el mundo, si de fútbol habláramos, seguramente habrían sido campeones varios mundiales seguidos, Les Luthiers, pero tampoco se queda atrás Tato Botes, ni Pinti, y tanto más. 

Argentina es excelente, en tierras, en expresiones artísticas, en todo, tiene a alguien rozando el cenit del mundo, o superándolo. Y hay dos palabras ahí que hacen una diferencia, en todo... 

Nosotros como uruguayos estamos empalagados de argentinos, los vemos en la televisión, los tenemos cerca para algoritmos de YouTube, entonces, conocemos su historia... y sus integrantes. 

Pasaron unos años, los famosos 90, donde La Argentina (así le dicen ellos, vaya uno a saber porqué) era casi el centro del mundo, o si no era así, perteneció a la élite mundial seguro. 

Pero la historia, le tenía reservada para ese momento, un montón de expresiones que no eran lo más representativo de un país tan rico en tantas cosas. En los 90 con la televisión en auge, surge una persona que, marcó el rumbo de un país, incluso hasta manejando la política, entre grandes carcajadas claro está. 

Es como si, Argentina, cansada de ser el faro de muchísimas cosas buenas, dijera un buen día, pero miren que también somos esto, entonces, como si de las últimas cosas de la caja de Pandora se tratara, se empezó a mostrar descaradamente, llena de bajezas, idolatrando cualquier persona (pero cualquier persona en serio) que se jactara de no tener idea de nada, pero ser lindo, linda, trans, fans, y entonces, el mundo cambió. No sólo se mostraba lo peor de una sociedad, si no que ese lado oscuro se burlaba y no dejaba que si quiera apareciera, el lado más lindo del país.


Dale poder a alguien, para saber realmente cómo es.

El tiempo nos mostró lo que intuíamos, no existe un lugar donde sólo estén los mejores, sin estar presentes también, los que hagan contrapeso a esa balanza. 

Sobre finales de los 90, todo se cayó, pero esa sociedad ya se había mostrado demasiado, y a partir de ahí, ganaron los que no tenían idea, qué hacían ahí. Ah, una aclaración importante, todo esto tuvo el epicentro en la capital, en Buenos Aires, donde vive alguien que todo el mundo identifica, repele, quiere, admira, y no soporta... El Porteño


¡Ay ese puerto!

Mundialmente, hay una alerta social, que se activa cuando se escucha la palabra porteño. Enseguida las alarmas en rojo comienzan a gritar para adentro, ojo, peligro, este te va a cagar, sobrador en frente, mentiroso, mentiroso, mentiroso.

Se lo conoce como una persona, que tiene su propio país, el porteño, ha logrado separarse, ser vivo, o mostrarse como tal, aunque su país esté hundido en economías y políticos tan inconexos con la gente, como con la realidad. El porteño vaga en un limbo, se jacta de su vagancia, de su viveza, de sólo conocer la calle, de denigrar el estudio, de ser más vivos que el resto del mundo. El porteño no es Argentina, pero Argentina no castiga al porteño, se le suma, lo pone en un pedestal, aunque mire para un costado, ya sabe que es parte de su ADN, aunque sólo sea un porcentaje muy menor, porque no, el porteño tampoco es Buenos Aires, es sólo una partecita muy chica, pero es justo la partecita, que siempre existió, pero que en los 90 encontró su nicho en la televisión, y la retroalimentación fue un golpe feroz a la sociedad argentina, que la hizo tambalear hasta casi caer, o cayendo alguna vez, mucho ha costado levantarse, pero aún, como pidiendo un descanso, Argentina, está abrazado al porteño. 

Esta introducción para presentar el título, es necesaria, porque vamos a hacer referencia a esos 90 cruciales, en la historia de un país tan querido (?), admirado (?), odiado (?), por todos. 


El paraíso de la joda 

Al decir esa frase pareciera, que uno se refiere a la política, y no es sólo por la política, Argentina, hace un culto de tomarse todo para la joda, como si de un acto continuo y orgulloso de escapismo se tratara.

Argentina, el pais donde las divas hacen gala de haber llegado a la cima, sin más mérito que teniendo sexo, con hombres, mujeres, y lo que venga, y se las aplaude, el lugar donde un presidente filma a una amante, a la que le paga sus buenos pesos suponemos, en el sillón presidencial con algún papel del gobierno en la vuelta, el país donde hay gente que se ha hecho famosa, y a sido seguido como ejemplo, por haberse cambiado la sexualidad, aunque cuando hablen parezcan, que más que cambio de sexualidad, se hicieron extracción de cerebro. 

Por eso me resulta importante destacar a Mauro Icardi, como una pieza extraña de todo este puzzle, como la pieza que vino de más en el juego, y no encaja. 

Y no me refiero a Mauro porque sea contrario a los valores porteños, no, todo lo contrario. Icardi le habló a la novia de su amigo, la hizo su pareja, fue un jugador exitoso, de los mejores 9 que tuvo Argentina en su momento, aunque no fue citado a la selección, con la asiduidad que debió haber sido citado. 

Icardi es porteño, y al argentino le encanta el porteño, Argentina, la que idolatró a Tinelli, se peleó por políticos que la han (y parecen seguir) vaciado, la que idolatró a Susana Giménez (que preguntaba si el dinosaurio estaba vivo, dentro de otras cosas iguales o peores), y toda una pléyade de personajes, que se rieron de las buenas acciones, que trataron de aburrido, todo aquello que no fuera risa cada dos minutos. Argentina, que ha sido más que beneplácita con las mismas situaciones de Icardi, pero con otros, con Icardi no. 

Mauro Icardi, que quizás, no dijo que no a los embates de una mujer que, sólo fue conocida por una filmación casera xxx, nada más, no era ingeniera, politóloga, ama de casa, estudiante avanzada, actriz, pintora, lo que se le ocurra, nada, sólo se dio a conocer por haber practicado sexo oral en un video de mala calidad. 

Ahora, para que vean cómo están las cosas, Wanda tiene su programa de televisión, anda sobre millones que le ha permitido cobrar, haber sido madre de hijos de millonarios, pero con ella nadie se la agarró, al que no citaron a la selección fue a Icardi, al que no quieren es a Mauro, en un país donde se quiere a todo aquél que representa lo peor de la sociedad, el asombro, sólo a lo que hizo el tipo, mientras idolatran a otros/as, que han hecho cosas iguales, o infinitamente más cuestionables, es muy raro.
Se ve como que, entregamos éste como forma de pago, para liberar todas nuestras culpas, va éste como chivo expiatorio, para que vean que los argenteños, tenemos moral. 

Ante esta actitud, sólo me parece acertado concluir, que Icardi no es argentino, es más, debe ser parte de su rival, si, Icardi debe ser Brasileño, ellos deben de haber encontrado alguna partida de nacimiento, que ni el propio Mauro sabe, el tema es que, como buenos porteños, se la van a mosquetear. 


P.D. Las generalizaciones no son buenas, decían los que estaban contra los milicos, y tenían razón. Argentina, es mucho más, y mis amigos y los amigos suyos, quizás, no son parte, pero en parte si. Y no está mal, nosotros también lo somos. 


Ignacio Sallaberry Silveira

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