sábado, 31 de enero de 2026

YO FUI A VERLO CANTAR

Correr para llegar a ese momento, ese que estuve todo el día armando, ¿Qué digo día? Todo el año armando, al principio como un proyecto, y a partir del momento en que confirmé todo, empezar a imaginarme todos los momentos. Quizás eso no está del todo bien porque genero expectativas, pero bueno, tampoco me voy a prohibir algo que es imposible de hacer, imaginar.

Sé que voy a un lugar donde hay mucha gente, donde todos están en su propia efervescencia, algunos mal dormidos, otros cansados nomás, otros como yo, preparados para el momento, quiero decir, recién bañados, sin tomar nada, como si fuera a mi casamiento. Y si, me he casado con la música, me he casado con algunas expresiones populares, esas que tienen mayormente, zambas, chamamés y chacareras.

Ya estoy cerca, el festival es una locura, la gente está en su propio baile, yo, llego para el número anterior, no quise cansar mis oídos de antemano, eso ya lo hice, cuando la primera vez que lo escuché me llamó la atención, pese a que había avanzado bastante del festival y mi cuerpo, ya estaba cansado y tomado.

Recuerdo que si bien era conocido, yo no lo había visto en vivo, y eso para mí, en todos los artistas, tiene otro precio. Y esa noche me conquistó, completó todos los espacios de las exigencias que tenía para él, no le voy a pedir, el espíritu de un Cafrune sobre el escenario, no hay que hacerles trampas a los artistas, hay que medirlos con lo que ofrecen, y este artista, ofrece mucho y cumple con su lenguaje de principio a fin.

Su puesta en escena es normal, pero es llamativa dentro de esa normalidad, sus músicos salen todos como si recién se hubieran bañado, y arrancan, y arrancan, y seguirán arrancando como si todos los temas fueran el primero.

Son profesionales de la música y de la resistencia, y no lo hacen sólo una noche y después descansan una semana, todo lo contrario, lo hacen casi todas las noches y descansan una noche, si es que no están viajando a su futura actuación esa noche de descanso.

Llegué, al fin estaba ahí, quedarme parado en mi lugar iba a ser lo mejor, fui a observar, a sentir mi corazón en cada momento, todo el año pensando en esa noche, no se me iba a escapar un detalle. Si me ganaba la admiración eterna, tenía que ser en todos mis cabales.

Las guitarras marcaron el principio luego de que, al decir su nombre los presentadores, la gente hiciera ese escándalo tan histriónico como histérico, pero es una expresión que se la di por ganada gracias a todos sus años haciendo sentir a la gente, lo que yo esa noche, iba a confirmar, o no.

Las canciones empezaron a salir una tras otra, yo me había preparado para dos horas mínimas, que es lo que dura su espectáculo, y en los primeros diez minutos ya había hecho tres de sus canciones conocidas. Se ganó que mi pie, empezara a seguir el ritmo veloz de sus canciones, hace zambas como chacareras y chacareras como lo que sigue, pero salen bien, la versión de “cuando llora mi guitarra” demora dos minutos en el escenario, una canción reflexiva, que dice mucho, sobre el amor, la espera, la desilusión, que cualquier artista haría en cinco minutos por lo menos, cargada de sentimientos, en esos dos minutos, hace una pausa, hay punteos, todo lo que lleva la canción, pero él expone todo eso en dos minutos, la gente se levanta de sus asientos, las que aún quedan sentadas, y aplauden, chiflan, levantan carteles, yo, quiero criticarle esa velocidad, pero algo me detiene, como si un ángel me hablara, me explicara lo que no entiendo, lo que no veo, ¿no es acaso la vida un sinfín de emociones en un momento? ¿no es injusto con la vida detenerse tanto en las cosas que nos ponen mal? Está bien nombrar y sentir mis pesares, pero también es cierto que la vida es una fiesta de emociones sobre injusticias y valores perdidos, o valores que nos vienen bien a algunos y a otros no. ¿Entonces? ¿para qué tanta pausa? Me callo, le doy la razón, entiendo que es su forma de sentir, de vivir, entiendo que del lugar que él viene, mucho más que las idas y vueltas del amor y el desamor, está la valoración por la vida, la falta de agua, la dureza de un paisaje que sus antepasados eligieron para vivir, porque quizás, eso les permitía estar a salvo de muchos conquistadores. O quizás, fue de puro gusto, porque también ahí tienen todo, aunque los nuevos tiempos los hayan ignorados, y gracias a él, se han visibilizado.

Por eso el amor va y viene, es algo para disfrutar dentro de la vida, y si, claro que duele el desamor, pero cuando no se tiene agua para tomar en tu casa, cuando el río crece y no hay quién lo pare, cuando hay muchos animales en estado salvaje y la vida se juega a cada rato, el amor es un estado de gracia que a veces, viene con el desamor, y hasta eso es bienvenido.

Aplaudo, un poco tarde, pero entendí, y ya no critico más su velocidad. Mientras terminé de pensar todo eso, ya pasó una canción más, ya la gente está más acalorada, tomando más, haciendo palmas por todo, el primer subidón está en pleno apogeo, yo, decido que me ganó una sonrisa, y que la canción que viene vale un trago. Voy a la barra, hay muchos que me llevan varias bodegas de ventaja, llego a mirarlos como pobres locos, se están perdiendo el show.

Vuelvo a mi lugar con el vaso, pasan tres canciones, hay una dama que baila delante de mí, me ha sonreído al pasar, yo le he devuelto la sonrisa, creo que me estoy por anotar para bailar en algún momento, “noche calurosa” hace su introducción, yo no quiero bailar, no porque no me gusta, si no porque soy muy malo, me siento mal bailando, mi lugar es ese, parado, observando, me siento cómodo, soy un desastre para la expresión popular, lo reconozco. Me pongo un poco nervioso porque siento que no coincido con el ambiente bailable del lugar, voy a tomar un trago, pucha, ya se terminó, los vasos en los festivales cada vez son más chicos. Voy a la barra, el amigo de las bodegas me saluda medio sonriendo, creo que reconoce que, si bien estoy lejos de él, en mis ojos, el alcohol ya entra a vivir en mí. Lo saludo y me sonrío, es bueno este loco le digo, lo mejor, me dice él, casi no le entiendo, pero me vuelvo a sonreír, levanto mi vaso como brindando, y me vuelvo al lugar donde la chica baila sin pareja fija, eso me hace sentir que tengo chances, pero si no bailo, creo que sólo un milagro me lo permitiría.

Me ubico, vuelvo a sonreírle, casi con vergüenza, entiendo que no tiene motivos para acercarse, pero al final, el milagro ocurre, un trago frío parece ser el nexo, yo no puedo bailar, pero me encanta mirar a la gente que disfruta haciéndolo, eso me gustaría decirle, pero nada sale de mi boca, ella sigue bailando.

Pero vuelvo a lo que soy, les dije antes, soy un amante de la música, estoy casado con ella, con lo que genera, ninguna prometedora situación de amor, supera lo que en vivo, hacen los músicos sobre el escenario, más en este caso que fui, justamente a estar en alma y vida, con lo que ahí sucede.

Pasan cosas, canciones, invitados, estoy emocionado, en mis manos, el cuarto vaso ya está por terminarse y mis lágrimas más de una vez han decidido recorrer mi cara, soy así, me emociona cuando alguien canta, cuando alguien hecho público, grita y baila con lo que a mí me gusta, me gusta que ellos lo puedan expresar así, yo me callo, me voy adentro de mí, ahí tengo una fiesta, me estoy riendo, saltando, cantando, pero afuera, miro, sonrío.

Cuando avisa que todo se termina, recién caigo que hace dos horas y media estoy ahí, que lloré, me reí, canté, aplaudí, levanté los brazos, la miré a ella y volví siempre al escenario para confirmar mi verdadera pasión.

Sentir la música, nada más, eso me hace feliz, no sirve para nada, no voy a vivir de eso, porque tampoco se de música, sólo la siento para mí.

Es triste, así lo siento, pero vuelvo al pensamiento que me trajo el ángel, quizás la vida es demasiado peligrosa también para mí, como para entristecerme por no tener nada para vivir en este mundo haciendo lo que me emociona.

Las luces se apagaron, hay algo espiritual que aún sobrevuela y que muchos se llevarán para sus lugares, eso, eso es lo que hace que el artista el año que viene vuelva a estar en el escenario, y la mayoría volvamos también, como si de una misa de domingos se tratara.

No, en serio, no sé bailar, si querés enseñame mañana, pero me siento muy raro, disfruto mucho viendo, pero incomodísimo ahí dando vueltas y levantando las manos.
Si, puede ser, quizás si lo logro hacer contigo sería distinto, bueno, te acompaño, aún tengo para contarte mucho de lo que me pasó hoy, mientras te miraba bailar.


I.S.S.

lunes, 19 de enero de 2026

¿La vida de las cucarachas vale más que la suya?

Para romper el hielo este año, quiero empezar hablando de mí. Porque me pongo a pensar, por qué decido quitarle tiempo de su vida compartiéndole mis letras, así como también, yo ocupo tiempo de mi vida para escribir cosas como estas. ¿Qué valor tiene lo mío? ¿Tanto me creo para compartir lo mío? Eso, querido lector, es el pensamiento base de todo artista. Hasta que punto es un capricho, hasta que punto una excusa, hasta que punto tiene sentido, si es que lo tiene.

Y de verdad que, para iniciar el año, creo que tengo algo bueno para compartir, un pensamiento que no cambiará el mundo, pero si valdrá la pena detenerse un poco, quiero decir, creo que después de esta lectura usted, no se habrá sentido en falta con su vida, porque además, de ella hablaremos.

Le propongo el ejercicio de pensar en algunas situaciones de su vida, recuerde cuando en algún momento usted se encontró con una cucaracha, una garrapata, un ratón, pongo esos ejemplos porque son ideales para el objetivo de la charla. ¿Qué hacen esos simpáticos animalitos? ¿Se ha puesto a pensar? Huyen ¿no? Ahora, ahora viene la parte mía de escritor y pensador, al santo botón muchas veces, pero con ganas de compartir.

¿Por qué huye la cucaracha? Usted me contestará que es para defenderse, si, puede ser, pero piense un poco más ¿tiene la cucaracha conciencia de algo que la haga huir de usted? ¿sabe la cucaracha de la muerte? ¿Y si supiera? ¿Le parece a la cucaracha, su vida, lo suficientemente buena, como para no entregarse a una muerte casi aliviadora? Sobre todo, si tenemos en cuenta que no conoce de perspectivas, de sueños y otras cosas que los humanos valoramos todo el tiempo ¿no?, al menos hasta lo que conozco al momento de escribir estas líneas.

¿Usted se da cuenta que seres muy básicos protegen su vida, sin conocer, árbol genealógico, misiones de vida, orgullos familiares, actividades para realizar, como pintar, cantar, escribir (y sí, es algo que las cucarachas se pierden), proyectar una familia, y todas esas cosas que históricamente, han hecho del Hombre, el ser vivo que más ha evolucionado en esta tierra?

Pero hay una diferencia, que también le propongo pensar, pese a que nosotros tenemos tanto avance desde lo mental, seguimos aún, sintiendo un amor por la muerte, que supera a los demás seres vivos. Porque si bien muchos seres vivos se pelean en momentos de reproducción, no arman estrategias, no matan a otros que nada tienen que ver con la pelea por reproducirse.

¿Cuánto nos alejó el cerebro de nuestra esencia como seres vivos? ¿Por qué no dejamos de ver enemigos de otros humanos, por motivos que muchas veces, nada tienen que ver con lo que realmente nos importa en nuestra vida?

La cucaracha sin tener perspectivas de su vida, la protege, la cucaracha, que no tiene, pareciera, muy marcados sus afectos, ni familiares, ni amigos, ni nada, se protege, mientras el humano, con tantas cosas para esperanzarse, va por la muerte de su igual, aunque también ponga en riesgo su propia vida.

¿Será que la esperanza no tiene tanto valor? ¿O será que por sentir en peligro el cumplimiento de esas esperanzas, sueños, proyectos, la excusa perfecta es poner directamente todo en un riesgo mucho más real que el que a veces, sólo ocurre en nuestras mentes?

¿Qué nos diferencia a los humanos con las cucarachas y otros seres con mucho menor coeficiente intelectual?

¿Será que cuanto menos coeficiente, más valor a la vida? ¿Será que la mente nos proyecta tantas cosas que nos hace sentir que la vida vale menos que todo eso?

No lo sé, sólo pienso, escribo y comparto, quiero abrir este año, pensando y mostrando mis dudas, ¿Vale la pena compartir? ¿Vale la pena sentirnos incómodos? ¿Solos? ¿Tan distintos a otros iguales a nosotros? Pero además, si justo esos que parecen tan distintos a nosotros, son los que deciden tantas situaciones que involucran a todos ¿vale la pena todo eso?

Digo, nada más, porque yo no voy a poder solucionarlo, soy como la cucaracha y llegado el momento, sólo podré correr por mi vida, si es que aún valiera la pena hacerlo.

En eso sí, creo que me diferenciaré siempre de esos otros seres, podré elegir si correr o quedarme quieto.  

Aunque la verdad, a esta altura, no sé si eso es bueno o malo.

 

I. S. S.

sábado, 3 de enero de 2026

LOS PADRES DE JOSESITO SON LOS PADRES DEL MUNDO.

Seguramente, a usted le habrá pasado, que alguna vez ha visto a un padre/madre regañar a un hijo/a, por algo que usted considera, absolutamente innecesario. Porque, aunque el adulto tenga razón, y no se pueda tirar piedras como tira Josesito a un auto, tampoco se podría hablar mal de la gente como hablan los padres de Josesito, y más de una vez ellos, han tirado más de una piedra también.

Uno entiende que al niño hay que enseñarle, y que a veces las palabras son necesarias, y uno entiende también que el paso del tiempo nos enseña a todos, padres de Josesito incluidos, que una acción vale más que mil palabras.

Quiero decir, sería mucho mejor que Josesito, viera en el accionar pacíficos de sus padres, el ejemplo a seguir, y no viera lo contrario, y a la vez, bancarse que los padres lo reten. Porque Josesito seguirá creciendo, y se hará grande y entenderá, que lo trataron mal al santo botón, sólo porque era niño. Que él, tanto como sus padres, entendía que tirar piedras estaba mal, porque ya le había tirado otro niño también y a él le había dolido, pero Josesito estaba enojado, y eso no entendieron sus padres, así como tampoco entendieron su doble discurso.

Hoy Estados Unidos, así como los padres de Josesito, acaba de retar a un presidente de un país, porque Estados Unidos, consideraba que ese país está en dictadura y que él, como juez del mundo, puede dictaminar lo que está bien o está mal, aunque como aquellos padres, podamos darnos cuenta enseguida, de su doble moral. Porque no es sólo porque tiene otros gobiernos amigos, con los cuales no le molestan sus dictaduras, ni tampoco que Venezuela lleve de gobierno con dudosas elecciones, según algunos partes de prensa, de un buen tiempo a esta parte, tampoco les ha molestado que hayan cambiado de presidente cada un año, o a veces meses, no, todavía, para el papá Estados Unidos, no había suficiente problema con Venezuela.

Entonces, lo que hay que entender, es que Estados Unidos, como los padres de Josesito, actúa sin pensar en la justicia real, actúa sin predicar con el ejemplo, pidiéndole paz a un presidente, cuando ellos están metidos en todas las guerras, y hasta inventándolas, o atacando barcos supuestamente con tráfico de drogas, cuando son uno de los países que trafican más en el mundo.

Hoy debe de haber muchos venezolanos contentos, que se fueron de su país por razones que sólo ellos saben, otros, sentirán que se les pasó un momento histórico para seguir haciendo un camino libre entre tantos países domesticados.

Pero sobre todo duele hoy, a quien escribe al menos, que Estados Unidos siga siendo como los padres de Josesito, que él determine de acuerdo a su momento comercial, qué país merece ser atacado y quitado su presidente, y qué país no. ¿Qué medidas hay que cumplir? ¿A qué amigo de Estados Unidos hay que hacerle negocios? Putin en Rusia, asumió cuando asumió Chávez la primera presidencia en Venezuela. ¿No le molesta a Estados Unidos eso? ¿No va a entrar a sacar a ese presidente que según dicen, manda matar a todo aquél que ose criticarlo? ¿Por qué Estados Unidos es el dueño de la verdad? ¿Por qué la hace valer con los países más chicos? Dicen que esta vez ataca a Venezuela porque va por el petróleo, dicen que hace un tiempo en una reunión con Putin, intercambiaron Ucrania por Venezuela, hay una entrevista de Chávez en la cual dice lo que el padre de los países quiere de ellos.

A mí me preocupa, porque este sistema, que hoy muchos uruguayos aplauden, el día de mañana puede llegar a ser igual de duro con nosotros, porque quizás, tengamos un presidente que quiera hacer alguna cosa que no está en el manual del buen comportamiento. Y eso traería el consecuente reto por parte de nuestros padres.

Pero le agrego más, yo siento que, desde hace años, somos ese hijo asustado que hace todo lo que su padre le dice, nada más que para contentarse con que su padre no le pegue.

Lo que pasó hoy es preocupante, un país no puede ser el dueño de la verdad, sobre todo cuando ese país, no es, siquiera, dueño de un poco de moral.

 

I.S.S.


Chávez ya lo había dicho


MAURO ICARDI ES BRASILEÑO

Argentina es un país maravilloso, de los pocos en el mundo que tiene casi todos los climas, sólo le faltaría el caribe.  También en otros te...