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jueves, 19 de marzo de 2026

Cuando el feminismo es... ¿es?

Recientemente una cantante subía un afiche de un festival quejándose de la ausencia de cantantes mujeres.

Acto seguido pasé a decirle que pensara en el organizador, el cual no piensa en hombres y mujeres, si no, en números que aseguren determinada cantidad de público. Y que, además, la mayoría del público femenino, grita a los masculinos que están en el escenario, de una manera tan llamativa, que haría que, de ser el hombre el que gritara así a una mujer, esa persona fuera presa inmediatamente, acusado de cuasi violación.

Los organizadores de los festivales miran los artistas en pesos, no en penes o vaginas, miran pesos yendo y viniendo, pero, las picaras mujeres, usando una vez más (y van...) el feminismo, piden igual cuota y otras cosas.

Al igual que en la política, mujeres se han candidateado (Constanza Moreira por ejemplo), seguras que si las de su propio sexo las votaba, contando que el mundo femenino es más denso (no se me malinterprete), ganarían sin necesidad de levantar la fusta.

Pero sigo con las amarguras de esta cantante femenina, molesta por la presencia masculina en los escenarios, agregó después, ante argumentos que dejaban muy liviano su pensamiento, que ella bloquearía a todos los que no pensaran como ella, o dijeran algo que a ella no le gustaba, acto seguido, este escritor, se ausentó de todas las redes de la cantante, porque si le contestaba, todo iba a terminar mal al santo botón.

Aclaro que la cantante es conocida por su apellido paterno, cosa que ella no parece agradecer en ningún momento, digo, no es que se puso el apellido materno, porque sabía que, con el apellido del hombre, tenía un camino mucho más sencillo.

Pero, el tiempo es mágico y sabio, un mes después, veo que la artista está contratada a un festival donde, es la única mujer de 8 artistas. Súmele, aunque no se lo diga a la muchacha, porque le va a dar un ataque de hipocresía, que sus músicos… son todos ¡hombres! ¡¡¡¡Siiii!!!! Así como lo escuchó, todos hombres, se ve que exigen que la contraten como mujer, pero ella no piensa así para su grupo, y se ve que dice que no va a los festivales machistas, a no ser que... ella sea contratada.

El feminismo, ha hecho estragos, ha dejado mal parada a la mujer, muy mal parada, la ha llenado de odios, de exigencias, la ha amparado de decisiones judiciales, por lo cual, muchas de ellas con el paso del tiempo se abrazan a la causa. Porque entre otras cosas, le permite echar a su pareja de la casa, ante la primer queja de ella, aunque más no sea, para tener su nueva pareja en la casa que ha construido, con el hombre que acaba de echar, inventándole un ataque inexistente. (Antes de criticar este argumento, hablen con abogados/abogadas/abogades, y les van a contar que ellos mismos, es lo primero que le recomiendan hacer a una mujer).

Pero volvamos a la musiquera, en resumen, cantante feminista (?), con músicos masculinos, se queja y aclara, que no iría a festivales donde no hubiera misma cantidad de hombres y de mujeres, sin embargo, al mes, acude a un festival donde todos son hombres, incluso todos sus músicos son hombres. Pero ella, sigue enojada porque nadie le abre espacio a las mujeres, al igual que ella en su grupo, y al igual que ella, cuando es contratada. Feminista, hasta que el bolsillo quiera.

No será la primera ni la única, el tema es, lo que va quedando en el camino, de gente que se cree esos discursos, los aplaude y los trata de emular, mientras los que sirven de ejemplo, sólo sirven para dar manija y nada más, porque puertas adentro, no hacen, lo que despotrican para afuera.

 

I.S.S.

domingo, 7 de septiembre de 2025

La palabra Mágica

No hace mucho tiempo, en una sociedad que era machista(?) (según dicen), me permito dudar porque era una sociedad donde las mujeres eran las que armaban la sociedad, criando e impartiendo valores a sus hijos, más allá de idas y vueltas con su esposo, difícilmente él se impusiera ante una orden de su esposa, "si lo dijo tu madre, entonces no", se escuchaba varias veces de la boca de aquellos rudos e inexpresivos hombres (por mandato social también). 

Pero salgamos de ese terreno en el cual aún estamos enlodados, quiero ir a otro punto. Cuando algo no andaba bien, cuando nos lastimábamos o nos dolía habernos peleado con algún amigo, o ya nos gustaba alguien y nos sentíamos incómodos, y nadie tenía los veinte mil conocimientos sociales que hoy parecen salirnos por los poros ante el mínimo problema social (nuestros padres sólo sabían que tenían que tenernos más o menos bien vestidos y comidos, después el resto, era cosa de la vida, y de algún freno en su momento).

Entonces, en esos momentos donde los niños sentían angustia del presente, no sabían como solucionarlo, muchas veces las madres, decían unas palabras que es como el agua que le van a tirar a los chiquilines que juegan al baby fútbol y se quejan que le pegaron, no tiene mucho que ver el remedio con la enfermedad, pero, sin embargo, al igual que el efecto que el agua hace en el niño que se para como si nada y sigue jugando, nosotros sonreíamos y veíamos el mundo de otra manera. 

"Dormí que mañana va a ser otro día" "Mañana vas a ver que se te pasa". Probablemente nuestras madres, nos decían eso, por dos motivos, o porque no tenían idea qué decirnos, o porque veían que nuestro problema era una pavada y no nos querían desilusionar. Después de todo tener un problema ya era una cosa de adultos. 

Ahora, piense conmigo querido lector, ¿qué nos daba esa frase? Piense, piense, le doy cinco segundos, es una sola palabra...



¿La pensó?



Lo que nos daba esa frase era... Esperanza, fé en el mañana, pensar que la vida con algo nos iba a ayudar, nos predisponía a lo bueno. 

Y aunque al otro día nada cambiara, porque nuestro problema seguía, o se agravaba, esas horas nos habían permitido descansar tranquilos y quizás, el tema ya no nos importaba tanto, porque habíamos salido tan positivos a la calle que habíamos logrado otras cosas. 

Hoy en las sociedades faltan madres, hay padres empezando a suplirlas, pero estas generaciones intermedias van a salir sin poder expresar esperanzas en el mañana. 

Y eso, en casos donde los adultos necesitan levantar la cabeza y mirar hacia adelante, y con eso también, hacer creer en la vida a las nuevas generaciones, hace mucha falta. 


I.S.S.

MAURO ICARDI ES BRASILEÑO

Argentina es un país maravilloso, de los pocos en el mundo que tiene casi todos los climas, sólo le faltaría el caribe.  También en otros te...