viernes, 26 de abril de 2024

¡Ah! ¡Ser! o ¿Hacer? ¿Esa es la cuestión?

En sus primeros años en este mundo, me imagino a un hombre con todo para hacer, o no. La primera afirmación se debe a que, ante la comparación con lo que se ha hecho hasta el día de hoy, ese hombre carecía de todo lo que vemos y tocamos hoy en día.

La segunda afirmación se debe a que el hombre, que tenía todo lo necesario al alcance de su mano, llámese comida y lugar donde dormir, podía no hacer nada más que su vida estaba asegurada. Sin embargo, el hombre no es hombre que interfiere con el espacio que lo rodea sólo en estos tiempos, porque parece que lo que hoy tenemos como sistema, nuestros ante, ante, ante, pasados, lo habían comenzado a crear.

Pues aquél ser humano de vida tranquila y acomodada, buscó aún más comodidad en su lugar de dormir y fue recolectando hojas y otras cosas, para hacer más placentero su descanso, también fue tratando de asegurarse la comida por lo cual, fue mejorando sus sistemas de caza (armas y lugares) para no desperdiciar tanto tiempo en largas búsquedas y poder contar con insumos más o menos regulares.

Quiero decir que el hombre empezó a hacer, y había mucho para eso.

Entonces durante años la humanidad estuvo al servicio del hacer y los grandes logros se debieron a grandes hombres en cuanto a fuerza bruta nos referimos, pero también a medida que algunas cosas se iban logrando, fueron necesarios aquellos hombres que más que fuerza y hacer, practicaban el pensamiento. De ellos dependieron grandes avances de la humanidad aunque la mayoría de nosotros, seguíamos siendo mucha más acción que pensamiento. Quizás por eso, se valoró lo que menos había y a fuerza de que al sistema lo termina de crear el pensamiento, los seres pensantes pasaron a ser mucho más valorados tanto en los reconocimientos sociales, como en los económicos.

A nadie le debe de extrañar entonces, que las sociedades se volcaran de lleno a las instituciones que enseñaban a pensar o que simplemente, enseñaban cosas para que ese ser humano después, aprendiera a dirigir que es en definitiva, lo que más rédito da en esta sociedad.

Tampoco a nadie le ha de extrañar que la balanza se volcara precipitadamente hacia el otro lado y hoy los que saben en papeles, son muchos más que los que hacen en el mundo real.

El sistema ha generado estudiantes de todas las cosas, hasta la que menos se imaginen, ahí hay un curso, porque se necesita avalar, bah, porque el sistema  necesita tener una institución que cobre y así mantenga el círculo, cualquier actividad hecha por el ser humano.

Se terminaron aquellos tiempos donde la historia decía que un mozo se hizo rico porque era inteligente, no compañero, hoy ese mozo antes de sentarse en algún lugar, debe de estudiar en cuatro o cinco lugares previos, lo que hace de esas historias, cuadros antiguos para colgar en paredes que ya nadie mira.

Hoy adolecemos de hacer, parece que es porque ya está todo hecho y porque la máquina ha suplantado a los hombres y mujeres que hacían, pero ojo, que la máquina ya ha suplantado también a los hombres que pensaban, que igual al estar sobre la pirámide de producción, tienen algún tiempo más asegurado, después, creo que todo va a ser barajar y empezar de nuevo, esperemos, que aún nos quede mundo, para repartir las cartas.

 

 

I.S.S.

lunes, 22 de abril de 2024

EL CANTO DE LA CALLE

Este pensamiento comienza como algunas historias infantiles. 

Había una vez, en un lejano pueblo, un señor al cual le encantaba cantar. Los días que el trabajo le permitía se quedaba hasta altas horas... de la mañana. Juntaba la noche y el día mientras su voz paseaba entre guitarras, bandoneones y violines. Todo era una fiesta de música, canto y vino. Por supuesto estaba algún malvado vecino que molesto con esa música, denunciaba bastante seguido al cantor y sus amigos, que volvían a hacer lo mismo en cuanto podían, porque él no conocía otra forma de ser feliz. La situación en el barrio era tirante, pero pronto al hombre lo empezaron a llamar de festivales y cada vez estuvo menos en el barrio y cuando estaba ahí, los vecinos seguían yendo muy molestos a su casa, porque ya no lo escuchaban... y porque aún no les había firmado autógrafos. Así que el hombre pudo volver a cantar tranquilo en su casa las veces que podía, aunque luego se mudara a una casa mucho más grande en la cual ya no molestaba a nadie. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. La moraleja sería algo así como, si te gusta disfrútalo aunque algo te resulte muy cotidiano, o algo así. 

Está historia es real, el muchacho al que denunciaban los vecinos era el Chaqueño Palavecino. Y sirve esta historia para conversar del arte musical, aquí en nuestras tierras uruguayas. 

El Chaqueño no ha dejado de cantar en cuanto escenario ha existido y existirá hasta que deje de cantar, pero antes, durante muchos años y seguramente hasta que deje de cantar. Si no lo hubieran llamado, seguramente seguiría cantando hoy en su casa, molestando a los vecinos (aunque no lo hiciera por eso). Hubiera pasado toda su vida cantando por placer y nada más. El paralelismo con nuestras expresiones artísticas es claro, acá, la mayoría de los músicos que luego piden lugares en escenarios, no cantan porque sí, en la calle o ante alguna invitación, con la misma alegría que aquél que lo hace por gusto. Acá en Uruguay, los músicos, incluso hasta los muy pedidos, deben de tener otro trabajo para vivir. Lo que nos deja en las siguientes preguntas ¿Si les gusta cantar o tocar un instrumento y ya tienen trabajo? ¿Por qué no lo hacen de forma más despreocupada desde lo económico? Entiendo que si los llaman particularmente de un lugar y hay otro movimiento, se quiera cobrar, es lógico. Ahora ¿Cuantos de esos artistas tocan porque si? O armándose su propio escenario para que la gente en cualquier esquina lo escuche y le devuelva en aplausos, charlas y en algunos pesos, el pago por llevar a cabo su deseo de cantar. 

Porque además otra cosa, para que al artista la gente lo reconozca, lo pida y lo acompañe en si canto, primero, tiene que escucharlo y pedir a un estado u organización, que primero me pague para que recién ahí comience el círculo de llevar adelante mi sueño artístico, creo que no es el camino. 

El artista necesita caminar más abrazado a su verdadero sueño ¿será que el arte por el arte es el sueño de todos los que dicen eso? Así de esa manera, va a sentirse más feliz, sin importar que los demás no lo valoren, aunque esos después deban de llamarlo, porque su canto, ya está en la calle. 


Nota de autor 1. Aplicable a cualquier actividad, no solo la de cantar.


Nota de autor 2. Músicos uruguayos han tenido ese camino abrazados al arte, son los que cuando llegan a un alto nivel de popularidad, a nadie le asombra, porque en uno u otro lugar, ya lo habían escuchado. (Por recordar dos de ellos, Jorge Drexler y Abel García)

miércoles, 17 de abril de 2024

PERO SOLO ERA UNA TINTA

 El ser humano en su devenir por el mundo, ha acentuado en sus últimos tiempos (los más desnorteados quizás) una batalla contra el natural paso del tiempo en su cuerpo. 

Y digo que ha acentuado porque todos conoceremos por ejemplo la supuesta historia de Cleopatra que se bañaba en leche por las propiedades para la piel, y alguna historia más. 

En los tiempos modernos, nos hemos acostumbrado a retoques de cara, cejas fijas inertes marcando un constante asombro, labios gruesos casi salidos de unas caras arañando la petrificación, injertos de pelos, pelo por pelo que suplanta las antiguas y siempre usadas pelucas (lo dicho antes, esta batalla viene de hace mucho). Pero también retoques sobre rostros que quieren parecerse a Michael Jackson, a Barbie, y la lista sigue. La lucha contra la naturaleza es larga, se ha corrido hasta los órganos internos del cuerpo, llegando hasta el rejuvenecimiento vaginal, para volver a virginidades olvidadas y carentes de sentido, de importancia a determinada edad y a determinada madurez, en fin, para todos los gustos y disgustos. 

La lucha contra la naturaleza ya es irrisoria, nos ha llevado a no querer envejecer y también a otra anti naturaleza, el género humano. Se sabe que el ser humano, al igual que los demás seres vivos del planeta, nacen en un mínimo porcentaje con cromosomas cambiados, es decir, hombre que es mujer y viceversa. Ese porcentaje es mínimo repito, o al menos, no en el porcentaje que busca hoy el ser humano para equilibrar los destratos sufridos por los anteriores gays de la historia. 

Contra la naturaleza, la lucha de sexo se ha vuelto increíble, y se ha tomado en una sociedad que tiene por si mucha prensa que es casualmente, la clienta de todos los retoques que antes mencionamos. Son muchísimos los actores holywoodianos que hasta han adoptados niños africanos para vestirlos con ropa del sexo opuesto. La energía, la plata, las ideas que el ser humano ha gastado en estos tiempos por una batalla perdida, que es contra la naturaleza, es increíble, inútil, errónea y hasta perversa. El paso del tiempo en el cuerpo, se va a mostrar tarde o temprano, el sexo natural de una persona va a seguir comandando toda la serie de movimientos internos naturales que se dan dentro de cada género y así una batalla innecesaria tendrá su fin en algunos años. 

Aquello que en nuestros tiempos de chicos empezó con la tinta que se hacían las mujeres para evitar las canas, que eran la muestra más visible del paso del tiempo y que luego se pasó a los hombres (y ya era raro) es el inicio de una batalla perdida y extraña. 

En el medio hemos desgastado energía que podríamos haber usado para reunirnos entre nosotros, para comentar justamente el paso del tiempo, asombrarnos de lo que aprendemos con él y de las cosas que no se valoraron, enorgullecernos justamente por las marcas del tiempo en nuestros cuerpos, encontrarles la particularidad y su belleza, comentarles a los que aún no han pasado por donde nosotros anduvimos, algunas propiedades del camino, en fin, en vez de pelear contra la naturaleza, honrarla, aprender a quererla y sobretodo como supuesta raza superior en esta tierra, reconocerla a ella como la verdadera guía de todas las vidas. 

El ser humano buscando el poder total, quiere ubicarse por encima de la naturaleza sin haberse dado cuenta parece, que la naturaleza vive también dentro de él, por lo cual, está peleando consigo mismo y lo que es peor, a veces gana alguna batalla de una guerra, que ya tiene ganador desde el principio. 


I.S.S.

domingo, 14 de abril de 2024

La esperanza sos vos.

 En estos textos que he compartido con ustedes, casi todos están basados en el análisis de la sociedad que nos contiene, nos forma y formamos. Y es esa palabra la que quiero hablar hoy. Nosotros venimos de muchas estructuras tambaleantes (cuando no ya caídas) y tenemos que formar, día a día, nuevos caminos. Qué también quede claro, todo el camino de la humanidad ha sido, es y será, un constante cambio, la particularidad de estos tiempos es que tenemos abajo nuestro mucho más vacíos que elementos sólidos. 

Entonces en esa situación es que tenemos que caminar, o volar para descubrir nuevos sitios donde podamos vivir mejor. 

Pese a la inmensidad de los 8 mil millones de personas con las que compartimos este mundo, más los miles de millones de otros seres vivos, nuestra vida, en el día a día, interactúa fuertemente con alrededor de veinte personas, de las cuales 5 o 6 son siempre las mismas. Nuestro mundo, el que sentimos cada día, es muy chico comparado con la inmensidad que nos rodea. Y ese es el mundo que debemos aportar nuestros mejores y más sanos esfuerzos. Hoy en día, las redes, las noticias casi instantáneas (a un paso de contarse antes que los eventos), quizás nos confundan con una falsa apertura mundial, que no existe en la realidad. Nuestro mundo, gracias al cual día a día nos conocemos más y mejor, es mucho más escueto, por suerte. Así que cuando te sientas agobiado, cansado, desesperanzado, sin fuerzas para hacer que una guerra desaparezca, no sientas ese fracaso como propio, no agregues a tu mundo detalles que no te cambian nada y que casi no te afectan, a no ser por algún precio internacional de algún producto. Centrarnos en nuestro pequeño mundo, en ese que es todo para nosotros y desde ahí interactuar de la mejor manera, con nuestro corazón abierto con la confianza en los de miramos a los ojos, no con la desconfianza atroz a nuestros iguales, que nos mete las noticias (tele, radio, redes) sino con la paz de que a tu mundo lo hacés vos. En la medida que podamos encontrarnos con nuestro yo esperanzado (ese que cada día hace que nos levantemos sintiendo que todo va a estar bien) nuestro mundo mejorará y se sumará o contagiará al mundo de otros tantos que nos rodean. Ser tu mejor versión no depende de los que te rodean, mucho menos de los que están a miles de kilómetros, dijera Abel García en una canción que les recomiendo, El Mundo soy yo. Y ese mundo, el tuyo, sí que vale la pena ser vivido, porque nadie como vos, o mejor aún, sólo vos que sos el creador, puede disfrutarlo.


I.S.S.

jueves, 11 de abril de 2024

LA GENERACIÓN X (o Y o como sea)

 Somos una generación que encontró el punto G en la mujer y a partir de ahí, nos dimos cuenta que ellas nunca habían disfrutado el sexo y empezaron a salir artículos, revistas, libros, sobre el cuerpo de ellas que tan descuidado por la humanidad parece que estaba. Entonces de golpe los hombres tuvieron que empezar a estudiar de nuevo y a mirarla a ella para ver qué tal estaba lo que le hacían. Además obviamente, como en toda escuela, están los alumnos que aprenden rápido y a los que les cuesta un poquito más, también los que tienen buenas maestras y de las otras. Todo eso fue pasando y mucho más, porque ya gastado el tema del punto G en la mujer, se encontró el punto G del hombre, con el agregado que para explotarlo mejor (nunca mejor dicho) al hombre había que entrarle por un lugar donde la historia lo condenaba. Entonces, primero a voces por lo bajo, luego más libres de cuerpo, los hombres criados con educaciones rígidas, se tuvieron que ir abriendo a la ciencia. Muchos conformes, otros incómodos y otros que se fueron para no volver. Resultado de todo esto, más mujeres auto satisfaciéndose y menos hombres dispuestos... a ser hombres. 

Somos también la generación que ha cambiado las creencias, los que hemos venido a desafiar a dios, a no creer en el pesebre, ni en la virgen María, ni nada. 

Así que hemos quedado sexualmente movilizados, o movidos de lugar, sin la esperanza que siempre le ha dado a la humanidad, creer en algo superior. 

Resumiendo hasta el momento, pusimos en duda el placer de toda una historia y redifinimos los nuevos placeres, con sus correspondientes cambios, y además, nos quitamos la esperanza divina pero falta algo más que tantos estudios nos ha quitado. 

Hemos decodificado el amor.

Resulta que aquel sentimiento que ha llevado a tanta hermosa poesía, a tantas soberbias novelas, a canciones inolvidables, en definitiva, que ha movido el mundo en el armado de parejas que son, las formantes de las nuevas generaciones. Bueno, ese amor, se ha descubierto que solamente es, un camino eléctrico que forman las neuronas en un lugar del cerebro que tiene una vida útil de a los sumo, seis meses (o por ahí). Pasado ese tiempo, el amor que tanto ha sido parte de la base de nuestras sociedades, desaparece. No es de extrañar, que como el punto G masculino, este descubrimiento haya llevado a la corrida en masa hacia otras experiencias, enterados ya que esa sensación increíble que se siente, ya no vale tanto la pena, o si, pero que tiene un final corto, no vale la pena comprometerse por ese sentimiento increíble y corto, con relaciones muchísimo más largas. 

Esta generación en busca de la verdad, apoyada en un momento tecnológico sublime, ha resignificado la vida misma. El placer sexual se trata de mapas y no de sentimientos, la esperanza donde nosotros pensábamos que vivía, ni siquiera tiene quién la cuide y el amor... ¡El Amor! Sólo es el cerebro actuando raro por un tiempito y nada más. 

Demasiados movimientos en la base de la estructura social para una sola generación que hoy, vaga entre el descontento, el miedo, la desesperanza y también, como cada vez que alguien empieza el camino del conocimiento que lo lleva a reformular todo, vaga por la absoluta certeza que lo que hoy sabe, no es nada y peor aún, seguramente esté equivocado, como las equivocaciones que acaban de descubrir. 


I.S.S.

MAURO ICARDI ES BRASILEÑO

Argentina es un país maravilloso, de los pocos en el mundo que tiene casi todos los climas, sólo le faltaría el caribe.  También en otros te...