martes, 28 de noviembre de 2023

¿Para qué vivir?

La vida son millones de momentos que se van intercalando en lugares llamados recuerdos. Algunos de ellos se pierden, o eso creemos, a otros los traemos más a menudo al presente y otros, como por arte de magia aparecen cuando ya hacía mucho los habíamos dado por perdidos.

Esos momentos son los que vamos disfrutando, o no, pero al fin de cuentas nos hacen querer al conjunto total de recuerdos que llamamos vida.

Y así como los recuerdos nos hacen ser parte del mundo, también forman parte de nuestro presente los proyectos, o sea, lo que solemos tener como nuestro destino más alcanzable o previsible.

Presentadas ambas cosas podemos decir que eso es nuestras vidas. Venimos sin saber por qué ni cómo, y cuando nos damos cuenta de lo que estamos haciendo, ya estamos grandes para negarnos y en cualquier caso, ya hemos vivido con alegría y estamos aferrados a nuestro mundo. Sin embargo de a poco, nos damos cuenta de algo que nos comienza a doler cada vez más, la vida a la que nos trajeron sin preguntarnos y que nos hicieron querer cosas que no son nuestras, además de todo, es finita.

Entonces, en algún momento puede resonar por nuestro corazón el sentimiento de impotencia de sabernos perdidos de antemano en un lugar que hagamos lo que hagamos, tiene nuestro destino marcado.

La pregunta a continuación es obvia ¿para qué vivir entonces? Hagamos lo que hagamos ya sabemos a dónde vamos a llegar, la duda es si será de golpe o tendremos largos años de dolencia antes de partir.

¿A qué venimos a la vida? ¿A enamorarnos? ¿de qué? ¿de parejas? ¿de actos? ¿Y qué más podemos hacer?

La vida a medida que nuestro reloj pasa, nos enamora y nos desencanta en igual manera, si no es por nuestras actitudes es por la de los demás, si no es por un atardecer, es por una impecable noche de enero, o el olor de las flores, de una comida o el sonido más lindo que es, la sonrisa de un niño.

Entre nuestros recuerdos y proyectos nos abrazamos a esta vida, no queremos irnos, pero a la vez, no nos perdemos de nada si no estamos, la sociedad está cada vez más automática y pocas cosas prometen movernos el piso. Entonces, para qué el cuidado físico, para qué la plata, para qué trabajar y todos los para qué que se le ocurran.

Lo cierto es que a algunos nada nos puede contagiar con la vida porque básicamente vivir es morir, más a determinada edad en la que empezamos a ser conscientes que vamos a ese lugar, que no podemos evitar. 

ISS

miércoles, 22 de noviembre de 2023

Cuando la vida suena distinta o el bajo no suena, hipótesis y opiniones sobre la vida de unas personas que son ¿son?

El ser humano, entiende el mundo tal cual lo siente, los cinco sentidos aplicados en cada segundo hacen de este mundo tan único como tantas personas existen en la tierra.

Además de los cinco sentidos, hay que agregar el valor que cada ser humano le da a cada una de las cosas que sienta. Por ejemplo, para alguien el sentimiento de calor puede llegarle con muy buenas sensaciones mientras que a otros, les puede despertar algún sentimiento negativo de su infancia y así, ya nos imaginamos que cada uno lleva su propio mundo a cuestas.

No obstante eso, hay  mundos que suelen tener ciertas coincidencias y que hacen que en general, convivan mejor unos con otros o que algunos, por característica física o sentimental se encuentren siempre en los mismos caminos o un halo los englobe aunque vivan a miles de kilómetros de distancia.

En la música, nos sucede a muchos que al mirar o escuchar una banda, posemos nuestros ojos fundamentalmente en el cantante, que si no llega a tener instrumentos a su cargo es mejor desde el punto de vista de la atención, pues se ve obligado a teatralizar un poco más lo que está cantando. En este caso, casi el 100 por ciento del tiempo lo estaremos mirando a él y escuchando el resto de los sonidos que salen del escenario como cosas secundarias. Seguramente la guitarra, quizás por su simplicidad para tocarla y por ser el instrumento rey de todo niño que quiere empezar a amigarse con la música, es el instrumento luego del cantante que más seguimos, escuchamos y prestamos atención, la batería es infaltable, aunque en muchos casos de exagerada presencia y algún otro instrumento más que resalte y al cual le prestemos el oído u otros sentimientos.

He obviado adrede al instrumento y a los músicos de los cuales voy a hablar a continuación.

El bajo y los bajistas, sonido apagado que da cuerpo a lo que sucede sobre el escenario, sonido que forma y mejora la labor de sus compañeros que recién es valorado (a veces), aunque no sepamos explicar por qué, cuando no está. Porque sentimos que algo nos falta, pero casi seguro no sabremos decir qué.

Ese instrumento lleva a los que tocan ese instrumento, a darles una personalidad casi de arquero del fútbol, porque parece que desde el fondo ven y escuchan toda la banda, y van sutilmente llevando a todos juntos en un sonido envolvente que termina en el aplauso final a cualquier otro, menos al bajista.

Esa actitud a la que el instrumento obliga, genera en el músico una forma de comprender el arte, de vivir los acordes, de sentir los silencios absolutamente distinta al resto de los músicos, el bajo pocas veces saldrá al frente a lucirse, a marcar caminos o arrancar admiraciones.

La gracia de su vida radica en otro trabajo que hace al músico con una templanza y un oído distinto al resto de los músicos, por eso cuando los bajistas salen de sus grupos y expresan con su idioma de bajistas, pero usando también otros instrumentos, los trabajos son en su gran mayoría, joyas de la música.

Quizás, sea ese espíritu de escuchar más que nada a los demás instrumentos y conocerle también a ellos sus secretos y por eso mismo, saben aprovecharlos más.

El bajista muchas veces va sobre otros tiempos ajenos al resto de la banda, siempre muy alerta a todo lo que sucede, por eso es que cuando tiene la posibilidad de generar algo propio, logra sacar de los demás instrumentos, colores que pocas veces muestran y además, los hace mezclar a todos casi como él, desde el fondo del sonido, lo va haciendo para lograr, el mejor resultado posible.

Roger Waters, bajista, Paul Mc Cartney, bajista, Marcus Miller, bajista, Sting, bajista, Jaime Roos, bajista, la lista es muy larga, la idea creo que es bastante clara. Ellos hacen algo distinto en sus grupos, quizás aprenden por eso a manejarse distinto y logran nuevas formas de comunicación, pero es sólo una hipótesis de algo que creo, no me deben de dar corte, a fin de cuentas la mayoría de las veces, el bajo ni suena.


ISS

MAURO ICARDI ES BRASILEÑO

Argentina es un país maravilloso, de los pocos en el mundo que tiene casi todos los climas, sólo le faltaría el caribe.  También en otros te...