sábado, 29 de abril de 2023

EL CARNAVAL DE ANDALÚ Capítulo 6 Haciendo el amor

 Otra vez hacer el amor, otra vez su movimiento otra vez el peso ciego de su cuerpo, otra vez mis mentiras y las que sospecho a esta altura son sus mentiras también. Otra vez hacer el amor sobre su cuerpo, su cuerpo quieto sin pedirme ni darme nada, sólo tengo que tomarlo y hacerlo mío, no pensar.
Otra vez el beso al final otra vez las nulas caricias previas y el obligado y acalambrante sueño sobre su pecho. Otra vez se recuesta en mi pecho simulando un cansancio que no tiene, tratándome de tonto con esas mentiras gastadas. Otra vez tratar de hablar algo interesante tratar de encontrar un punto de encuentro basados en los pocos jadeos dejamos sobre la cama. Otra vez la idea de engañarla otra vez pensar en otras mujeres. Otra vez sentir mi fealdad mis músculos poca cosa y mi cabeza llena de ideas podridas que nunca llevaré a cabo. Esto le gusta creo, porque casi no habla.  Si él hablara que está adentro, no sé como hace para seguir excitándose y terminando y haciéndome sentir que no está todo tan perdido Otra vez sentir la poca fuerza de este acto reflejo que nos somete peor que esclavos. Me guardo todas las cosas que tengo ganas de hacer que a él no se las haré, nunca he sentido que se las puedo hacer sin sentir que estoy perdiendo lo poco de orgullo que me queda. Las cosas que me gustaría proponerle pero que con ella pierden gracia apenas salen de mi boca. En algún momento sabré como decirle las cosas que quiero sobretodo la que más quiero, salir de su vida. Otra vez mi mente que me crea a esta mujer como la puta que me gustaría que fuera y como todas las cosas que nunca me hará porque me tiene asco y la verdad que muy bien no le quedaría hacerlo. Por suerte la realidad está cerca. Por suerte, falta poco para la realidad.


I.S.S.

martes, 25 de abril de 2023

EL CARNAVAL DE ANDALÚ Capítulo 5 Raquel la fiel.

 Raquel es deseada por todos todo el tiempo y casi todos sacian sus ganas de ella en cualquier momento pese a ser una mujer casada. Treinta años firmes, bailarines, alegres e invitadores. Su esposo Don Mauro lo sabe y no tiene en miras complicar las actividades, el disfruta del amor que ella le da y de poder mirar su cuerpo todos los días acostándose en su cama placeres que sólo tiene él. Además del placer mayor, en la Realidad él sabe que Raquel es sólo de él.

Raquel es muy feliz así, ella vive los festejos, bailando, enamorando, seduciendo y entregándose enteramente al hombre que ama.

El desfile está en marcha las calles oscuras como pocas veces, la luna nueva aporta desde lejos a la excitación de las danzas. Como tantas veces su cuerpo brilla dejando a su paso una estela de jazmines que marca su presencia a ciegas. Es el último desfile de este año, las propuestas, caricias, los besos en su boca han sido en cantidad iguales a la de todos los años. La descarga sexual con su amor al finalizar las noches han sido la coronación que ella deseaba.

Unos dedos firmes la dan vuelta y un beso firme, sensual, la conmueve. Busca con sus ojos al responsable pero la noche se lo oculta, mientras respira agitada de baile las manos la toman del pelo y la empujan para adentro de una boca que la vuelve a devorar llena de deseo, siente que sus piernas tiemblan y responde a esa boca que llena su cabeza de ideas. Suelta la boca, suelta su pelo se da media vuelta y sigue bailando. Otra vez los dedos, esta vez más duros la vuelven a dar vuelta, pero el viento en la cara le indica que no hay nadie frente a ella. Siente la misma firmeza de sus dedos pero esta vez en una lengua justa, deseosa que la obliga a recostarse en una pared fría contrastando a su piel. Se apoya, mareada, aceptando vencida el calor de otra piel, toma con sus manos esa cabeza, ésos largos cabellos ondulados. Se vencen sus rodillas y se ofrece completa sobre los adoquines a esos besos que siente latir en su vientre. Asumiendo que no quiere la huída le pide un poco más y nota que eso es lo que se le está ofreciendo bajo su corto y transparente vestido blanco que la incomoda. Es muy corto el tiempo que pasa entre sus pequeños temblores y el espasmo mayor, el último que no la deja respirar mientras su cuerpo suelta su baile, su deseo, su realidad entera en aquellos labios. Mientras siente que vuelve a estar sola, recupera el aliento sin abrir los ojos, tirada en el piso. “Igual esto no cuenta” le susurra al oído una voz. Ella ríe relajada y abre los ojos sin encontrar a nadie, la comparsa hace sentir su camino a lo lejos y ni siquiera los pasos de los besos crean un pequeño sonido. Vuelve a sonreír, ama la realidad, sabe que la voz estaba equivocada, eso si cuenta pero no le importa. Deseó tanto que esos besos se repitieran hasta hacerle perder el equilibrio, hasta hacerle tirar la promesa a su amor en cada momento que esos labios pasearon el interior de su cuerpo. Se para lentamente, ya la comparsa no se escucha ni ella quiere bailar, vuelve a su casa, necesita de su cama para soñar antes que vuelva Mauro, hoy sólo será dormir en su pecho. Sabe que tendrá un año para buscar esa voz, esos labios, esa lengua, esa firmeza. Aunque presiente que ni ella lo hará, ni los besos aparecerán hasta la próxima realidad. Asume también que tampoco ella el año que viene abrirá los ojos si la voz no se lo pide y espera que no lo haga, así será mucho mejor para las dos.


I.S.S.

lunes, 24 de abril de 2023

EL CARNAVAL DE ANDALÚ Capítulo 4 Doña Ana

Sólo una persona en la historia de Andalú ha roto el Compromiso Bajo Final hace diez años.

Las peores cosas son perdonadas entre los habitantes, pero no se perdona jamás una infidencia de la época de la Realidad.

Hace doce años Doña Ana de setenta y cinco, una de las primeras habitantes del pueblo y una de las fundadoras de la Realidad cometió la única infidencia que cuenta la Realidad. Era una de las mujeres más veneradas del lugar pero fue encontrada culpable de haber matado a cuchillazos dos días después de finalizados los festejos a una de las más jóvenes mujeres del pueblo se la acusó y ella no lo negó, de cobrar una cuenta pendiente de los días que acababan de pasar.

Nunca se supo la verdad, sólo se la acusó, ella no lo negó y se procedió de acuerdo a todas las normas. Tampoco eligió castigo así que el pueblo decidió que lo mejor era el aislamiento. Vivió quince años en un silencio que ella aceptaba casi naturalmente de no ser por pequeños llantos que se le empezaron a escuchar cada vez más seguido cada vez que caminaba por las calles a la noche. Sola, abandonada hasta por sus hijas, como correspondía, tuvo el valor de aguantar todo ese tiempo. Su lengua dura, sus ojos caídos, pesados de vergüenza no volvieron a ser parte de la Realidad ni de ningún día más que siguió en Andalú. No podía hablar sólo gemía para sus adentros cada vez más profundos, cada día más escuchados. Sin atención una bola de fuego recorrió el pueblo gritando a medias letras un perdón y agua como última manera de empezar a vivir dejando una huella de vergüenza en todo su cuerpo que la acompañara toda su vida. Nadie sintió que debía tomar un balde de agua, la dejaron pasar rebotar contra las paredes ver que ella no quería tirarse en la fuente del agua porque pedía que el pueblo lo hiciera por ella, sentía que no le correspondía a ella terminar su dolor. Vieron entre lágrimas algunos sintiendo ése olor a carne quemada su camino desesperado al terraplén. Desearon algunos que ella apagara el sufrimiento pero ella volvió a la plaza, a su pueblo decidida a entregarles su muerte, a darles la razón a pedir otro perdón que creyeron escuchar y cayó al piso y calló a su pueblo y se fue apagando entre calles zigzagueantes y vacías. A su alrededor la gente comenzó a acercarse un tiempo después y casi sin hablarse empezaron a tararear

 

Doña Ana traicionera

Malditos los que al nacer

hicieron de tus encantos

sólo una mala mujer.

 

A partir de ese año Doña Ana personifica las cosas que quedan fuera del carnaval, las que no sirven. Y ésos versos son de los primeros que se cantan cuando comienza la Realidad para recordarles a todos, sobretodo a los más jóvenes, como son tratados aquellos que fallen a la Realidad.


I.S.S.

sábado, 22 de abril de 2023

Reglamento de la Realidad

3

Reglas de la Realidad.

1) La Realidad comienza los días catorce de febrero y termina el último día de ese mes. Las actividades que todo Andalú celebra comienzan a partir de la hora 20 hasta que todos los integrantes dejen el festejo.

2) Lo que se ve en la Realidad no es contado a nadie nunca más.

3) Si alguien ve algo por lo cual es perjudicado no puede bajo ningún concepto tomar represalia, ni dentro ni fuera de la Realidad.

4) Durante esos días honraremos la realidad que se nos presente, llevando a cabo nuestros pensamientos sin cuestionarnos su nacimiento ni su fin.

6) Todo pedido de nuevos habitantes debe ser hecho en esos quince días.

7) Los resultados del punto seis serán celebrados en la segunda quincena de noviembre, llamándose a esos días los días de Novedades. En esos días se festejarán todos los cumpleaños y todos los partos, éstos últimos tengan el resultado que tengan. Los días de Novedades tienen sus propias reglas que se detallan más adelante.

8) Del punto 6 y 7 quedan excluidas las parteras.

9) Los desfiles serán realizados los días jueves y sábados. De la siguiente manera.

Jueves de Verdadera Realidad.

En esos días se usarán disfraces y vestidos especiales los cuales serán sorteados momentos antes de salir al desfile.

Los días martes se harán reuniones alrededor de los distintos fuegos que deben tener sus fuegos mayores en las cuatro plazas céntricas. Esas reuniones serán aprovechadas para cantar, contar cuentos, mostrar cuadros y distintos trabajos artísticos que los integrantes del pueblo harán especialmente para la Realidad. A cada integrante se le otorgarán semillas y ropas donde se tejerá su nombre comprobando su participación en la fiesta. Ningún integrante del pueblo puede terminar la Realidad sin tener su comprobante. Los días domingos las reuniones se harán en casas destinadas a dicho fin donde cada persona que se encuentre en la casa contará sentimientos y pareceres. Los lunes y miércoles la fiesta será en la orilla del mar siendo la música y el baile las actividades principales.

10) La participación en toda la Realidad es individual quedando excluida las participaciones en familias. Ellas vivirán la Realidad si así lo desean, durante el día. Nadie podrá obligar a un integrante de la familia a pasar en la casa donde vive el resto del año.

11) Los días jueves de la Verdadera Realidad no se habla con la persona que nos honramos. Sólo bailamos y nos entregamos al festejo.

viernes, 21 de abril de 2023

El Carnaval de Andalú (1)

 1.

Nada se sabe

Nada se cuenta

En estos días

De almas inquietas




2.

LA DESPEDIDA

 

No había porque pensar que no ibas a estar aquí, a mi lado como cada Realidad desde que decidimos que lo nuestro, era más que una mirada y alguna conversación cómplice. ¿Y sabés? Yo tampoco estoy aquí, no he estado en esta tierra desde que me enteré al otro día que te sucediera, como todas las cosas que nos llegaban del otro, que te habías ido, en silencio como tu vida, como lo nuestro. No pude dejar de llorar, pude lograr que todos entendieran mi llanto como una exageración de una amistad que no parecía tanto. O que entendieran que el llanto era porque la noticia me tomó en esos momentos donde uno mezcla todo y vaya a saber qué cosas aproveché a descargar en aquél grito, en aquél momento, en los días que siguieron.

Mis hijos a veces me devuelven al lugar, a este lugar que no se complementará más. Tantas veces hablamos aquí, abrazados, escuchando el mar sobre unas olas en las que un día decías, querías que nos mojáramos juntos y yo, te decía que era peligroso porque justo ahí rompía el mar, y vos sólo sonreías sin mirarme, como no queriendo hablar ni defender eso que sabías, era una locura pero era tu locura y eso, vencía todo dentro de vos.

Las olas parecen no romper ya con la misma intensidad, ahora me doy cuenta que vos le dabas aquélla fuerza, aquéllos detalles de gotas, golpes y vuelos, todas esas cosas que salían de vos y que era mucho mejor que lo que naturalmente era.

Yo soy prueba de eso y ahora, vago por el pueblo apenas como te dije, para estar con mis hijos sólo cuando ellos me hablan. Espero mejorar, dejar esta tristeza sólo para estos días de Realidad que es en definitiva donde soy, me soy, el resto de mis días, seré aquello que alguna vez quise pero que nunca pude ser del todo.

Hasta que te fui conociendo, hasta que nos animamos, hasta estas quince realidades que supimos pasar. Vos con tu fuerza, tus ganas, yo con mis pensamientos “con mis vientos” como dijeras vos.

Seguirás siendo el que venga aquí, yo ya no puedo volver, mis realidades serán parte de la organización, me dedicaré como tantos a dar mi vida al festejo y nada más. Sólo mis niños llenarán mi vida y de vez en cuando ella también, después de todo es la madre, y la familia debe seguir.

miércoles, 19 de abril de 2023

DÉCIMAS

 1)

Cuando salgo de tu lado

me acobijo siento frío

es difícil el hastío

cuando ya no se comparte

ni un beso en cualquier parte

ni una risa en un desvío.

Por eso vuelvo hacia ti

abrazo fuerte tus sueños

y trato con mucho empeño

no dejar de ser tu dueño.


2.
El pez tira para arriba

quiere salir no descansa

aletea y no avanza

abre su boca no respira.

Maldiciones a una tina

nuevo mundo equivocado

un mundo que de pescado

ha cambiado por completo

lo han puesto sobre el camino

para que se haga esqueleto.



I.S.S.


lunes, 17 de abril de 2023

HAIKUS

 la noche trae
olor azul de llanto
cierro mis ojos


vamos andando
si los árboles pasan
todo está bien


pasa el río
y el martín pescador
lo mira traer



canta un ave
retumba un disparo
las hojas caen


vive la noche
en ella se esconde
el horizonte


la flor creciendo
besa suave al aire
con sus colores


La canción sin voz
busca en los árboles
un solo gorrión


vuela tranquilo
las nubes te abrigan
la noche también


tus ojos viven
en mi pecho guardados
ya no te busco


bajo la tierra
la semilla y el sol
hacen el amor


I.S.S.

sábado, 15 de abril de 2023

Estamos Dormidos (análisis en tiempos de coronavirus)

En algún momento de la historia de la humanidad, hemos pasado de pestes que mataban millones de un día a otro, a amenazas de muertes ante las cuales nos atrincheramos en unas casas que, en un gran porcentaje, serían un palacio en otros tiempos para la gente común.
Esto, que parece un detalle a nuestro favor es quizás también, una de las cosas que nos han quitado la gracia de vivir.
Tenemos la casi absoluta seguridad que estaremos mañana y pasado mañana, aunque los autos viajen más rápido y nazcan nuevas enfermedades, casi es una seguridad tener un hijo cuando antes era una bendición que las parejas quedaran embarazadas y también, que las mujeres se salvaran de los partos.
Hoy las seguridades y las vacunas están más al alcance de la mano, reitero, para una parte de la población, comparable a lo que era el pueblo de otros tiempos.
Ese cambio es el cambio de nuestras vidas?
SI.
Hoy tenemos la casi seguridad que nada nos matará, que si tenemos algún accidente tendremos la respuesta inmediata, lo mismo con las vacunas y tantas otras cosas que nos aseguran, o al menos disminuyen mucho, el riesgo de morir.
Eso no ha quitado amor por la vida, por el día a día, por valorar los abrazos del presente, la presencia de amigos, compañeros y hasta desconocidos con los cuales compartimos efímeros momentos.
La segura incertidumbre del mañana, repetida día a día nos permite la valoración diaria hasta de pequeñas cosas y eso, es realmente vivir.
Esta amenaza del coronavirus nos ha hecho aunque sea en una mínima medida, ponernos a la altura de aquellos tiempos de mayor incertidumbre. Y no sabemos cómo reaccionar, nunca pensamos como humanidad podíamos perder siquiera el 8 por ciento del dominio de algo.
La humanidad está completamente soberbia, hoy domina todo y hace todo lo que quiere. Manejamos todo, árboles, animales, piedras e inventamos más cosas para dominar y para inventar cosas que a su vez, dominan las anteriores.
Estamos bajo el caos por un brote de algo que en otros tiempos apenas pasaría desapercibido, eso es bueno porque quiere decir que estamos mejor desde el punto de vista de la seguridad de vida, pero a la vista de lo que sucede a diario, nos ha corrido de las cosas indispensables para vivir.
Tenemos la vida más asegurada que nunca y quizás, es el momento donde menos podemos o sabemos disfrutarla.
Por estas cosas es bueno que haya aparecido el coronavirus, para que sintamos, que la vida no es tan segura y que está bien que así sea.
La vida es un regalo a diario que a diario despreciamos en nombre de cosas banales, ojalá volvamos a valorar la vida nuestra y la de todos los seres que nos rodean.
Cada segundo es un regalo y eso, es lo que más podemos aprender de estos días.


I:S:S:

 

viernes, 14 de abril de 2023

La Señorita de al lado

La señorita de al lado sí que lleva buena vida.
Se levanta al medio día, come, dice mamá que debe de comer mal no sé, yo la veo bastante rellenita.
Al menos veo que cuando ella pasa papá la mira con gusto y a mamá no la mira así.
Él dice que es porque a mamá la mira bien con el corazón.
Mamá le dice que se vaya a la mierda que aunque sea junte ganas para hacerle lo que hace años no le hace, papá hace años no le regala una flor a mamá. Debe ser eso.
Aunque me parece que no porque la otra vez papá cortó una margarita del jardín de la esquina y mamá le dijo que se la metiera en el culo, que con eso no iba a arreglar la metida de pata.
Debe ser porque mamá quería una rosa.
Mamá a veces a la señorita le dice prostituta… prosti… mujer barata… rea… pero cuando piensa que yo no estoy escuchando le dice “esa puta de mierda”
Papá le dice que el cuerpo es de ella y que ella hace de su vacío el relleno que quiera, yo se que quiere decir que hace de su culo un pito pero tengo que disimular porque si no disimulo, se enteran que yo he estado escuchando las conversaciones de mi vecina y no me dejan salir más.
A mi me gusta sentarme afuera a escuchar, sobretodo porque mi vecina me regala caramelos. El otro día se sacó un chupetín de la boca y me lo convidó, estaba muy rico. Me dijo que debía de tener leche, pero yo le sentí gusto a frutilla.
Cuando le conté a mamá me pegó y se puso a llorar. Lo peor fue que me lavó la cara con lavandina y la boca con el jabón de los platos, por suerte es biodegradable.
Mamá lloró mucho, después la sentí peleando con la vecina.
Le dijo que no se metiera conmigo.
La vecina le contestó a mi mamá que yo no tenía porque estar chusmeando las cosas que ella hace. Mamá le dijo que no podía cuidarme todo el tiempo que ella tratara de ayudarla pero mi vecina le dijo que bastante hacía cuando se tenía que bancar a papá con su pitito de morondanga haciendo las cosas que ella no le hacía.
Ahí mamá grito fuerte, gritó mucho, gritó en serio.
Después murmuraron algo, mamá siguió llorando pero más bajito y volvió a casa riéndose con la cara toda roja.
Le pregunté que había pasado. Me dijo que “nada está todo bien. Los llantos que escuchaste eran de la tele.” Me molesta mucho cuando la gente grande hace eso.
papá al rato largo llegó de trabajar y mamá se lo llevó al cuarto.
Yo escuché quejidos, papá decía que no podía creer que mamá estuviera tan caliente. Golpeé la puerta pensando que mamá había enfermado, me mandaron a cagar los dos. Mamá salió tapándose la boca y me encerró en el cuarto, al rato largo me abrieron. Los dos estaban sonrientes y me dijeron que habían jugado a las escondidas conmigo y que yo había ganado porque no me habían encontrado. Supe que era mentira porque yo ni me escondí, estuve arriba de la cama todo el tiempo.
Deben haber hecho el amor, no sé que es eso, pero la gente grande lo oculta todo el tiempo.
El tiempo pasó, las cosas en casa se arreglaron o al menos la señorita de al lado ya no es tema de conversación.
Papá dice que con mamá así no necesita a nadie más.
No sé que le vio ahora porque mamá sigue igual de fea que antes, eso sí, la señorita de al lado ya no me convida más nada. Ni yo aceptaría, porque capaz que vuelven las peleas a casa y yo, yo quiero ver a mis papis felices.


I.S.S.

jueves, 13 de abril de 2023

El primer momento

Me reconocí en el sabor de su lengua que pidiendo permiso recorría toda mi boca, entonces la tomé de sus pelos tan largos como suaves y la hundí más en mis adentros aprobándola.
Eso le pareció divertido porque además de reírse mientras me besaba y después de morderme suavemente los labios, me miró a los ojos, bajó en busca de algo más, y volvió a mí.
No había música, sólo nuestros serenos ruidos, sólo nuestros cuerpos desnudos, nuestros ojos cerrados y una pequeña luz a cincuenta metros colada por las ramas de los árboles.
Todas las cosas que vivían ésa noche en ése cuarto y en nuestros cuerpos, era demasiado para lo que podía asimilar mi mente. Me embarullé entre sus besos, risas, caricias, miradas y propuestas, sintiendo que hiciera lo que hiciera, todo estaba bien mientras ella, me iluminaba con sus ojos.
Las cosas se daban como si yo las manejara a mi gusto pero en realidad, no era dueño ni parte de nada, ni siquiera de mi corazón que hacía rato estaba como apartado de todo. Como si latiera con vida propia, una vida más que nunca esporádica y profunda, que yo sentía generarse desde más allá de mi cuerpo, que empezaba a tomar forma en mi espalda, pasaba por mi estómago y mis pulmones hasta estallar en mi parte izquierda moviendo todo mi pecho. Ella me sintió cautivo por esa vida y apoyó su cabeza hasta dar un pequeño salto y volver a reír.
Después de un beso suave preguntó si ella me iría a matar, yo sólo pude mover levemente los labios para los costados y contestarle con besos. En el medio de ellos le susurré que ése momento sería el que elegiría para no ver más nada. Lamentablemente esas decisiones no corren por nuestra cuenta me dijo. No, no de manera natural, pude contestarle. Ella miró con algo de preocupación buscando en mis ojos hasta donde llegaban mis palabras, luego sonrió, y dijo saber que nunca me querría perder esto, tras lo cual buscó mi boca después de jugar suavemente con mi oreja y susurrarme que me amaba.
Casi al amanecer, bajó de mí buscando su lugar en la cama. Yo giré para quedar de frente a su espalda y la acaricié más allá de sus sueños, besé su hombro y dejé mi mano izquierda apoyada suavemente en el centro de su cuerpo.
El viento entró por la ventana refrescando pero anunciando también un día caluroso, cerré los ojos para acompañarnos en nuestros sueños y entonces, nuestras respiraciones empezaron a conversar y sentí como suavemente me alejaba con ella de aquéllos cuerpos agradecidos.
Después, algunas horas seguro, abrimos los ojos, nos reconocimos y supimos desde entonces, que ya no estaríamos solo.

I.S.S.

miércoles, 12 de abril de 2023

Esperaban el otoño... (prosa poética)

Esperaban el otoño como quien espera una llamada, una pregunta algo, que los hiciera sentirse deseados.
Y estuvieran donde estuvieran, aunque nunca fuera juntos, aunque no se conocieran. Disfrutaban los colores y reían, como si el otro estuviese a su lado. 

I.S.S.


martes, 11 de abril de 2023

Ella y el escritor.

 Nueve de la noche. él se sienta en el sillón de una plaza un poco más bajo que la silla de la cual recién se levantó para usarla de apoya pie.
Mientras decide si leer un libro o seguir escribiendo los miles de retazos que lo hacen una persona común y corriente y no un escritor piensa: escribir es desnudarse.

Hoy no quiero desnudarme, quiero sentir mi piel tocando la seda del pijama y me interesaría claro, que buscaras lo que oculta.
Son todas ocultaciones o engaños (si es que no son lo mismo) varios escritores han dicho que es imposible no meterse en sus personajes, si es que no son todos, agrego yo. Es imposible escribir sobre lo que no se es ni siquiera remotamente, creo que todos por dentro somos todo.
Todo me gustaría que me sacaras, todo, todo, todo, como vos quieras, haceme tuya de una buena vez, así puedo como tantas noches recostarme en la cama sintiendo que entregué mi alma y por esos cinco segundos te pertenezco enteramente tantas veces me he dado a vos que ya soy tuya todo el día pero hoy necesito que me reafirmes como si tuvieses un ataque de celos, como si pensaras que me vas a perder mañana y querés dejar en mi la duda del error.
Es un error pensar que yo puedo ser escritor alguna vez, nunca llegaré a escribir un libro que me conforme y nunca sentiré que tengo la fuerza para el arduo camino de sentirme excluido de una sociedad que en realidad nos excluye a todos.
Todos los hombres que estuvieron conmigo no me hicieron sentir nada, nada pude hacer con ellos comparado a lo que hice contigo y te entregué. Porque no te olvides que fuiste el primero en estar en todo mi cuerpo, las pruebas sólo es mi amor y eso te debería de bastar ¿no?
No, no, no, no puede ser que siga con esta idea de escribir, de terminar un libro de publicarlo, para esperar qué. ¿Qué una editorial lea uno de mis cien libros editados y se encante con ellos lo publique, promocione, sin costos para mí, sólo con un porcentaje de las ventas que será muy bueno y que lo mejor vendrá después cuando un director de cine de estados unidos lo lea y lo haga película?
Ésa es mi película “una vida buscándote” se podría llamar y ahora que te tengo ahora que estás a mi lado sólo sonreís y ¿no me tocás siquiera un pelo? dale amor dale, ¿querés que empiece yo a besarte? pero mirá que mi trato con él es muy muy personal y sabés que al final no te escuchamos. Pero no che… hoy quiero que vos me toques y me descubras.
Tengo que descubrir la historia o los sentimientos que me lleven a unas buenas líneas, ¿ya las habré escrito? pero no voy a fijarme adentro de tantos archivos, termino siempre triste por aquello que sentí o por todos los arrepentimientos que tengo, después de todo, uno de los mayores motores de mi lapicera es el arrepentimiento.
No te vas a arrepentir amor, es en serio, debajo de esta seda blanquita hay algo muy especial para vos, un regalito que siempre me has pedido y que hoy me animé a hacerlo.
Debo hacerlo.


I.S.S.

lunes, 10 de abril de 2023

Entonces... (Poema)

 Entonces habrá que escribir

este peso 

no deja otra camino.

Pero no hay nada

nada que no se haya escrito

dicho

nada.

Nada

ni siquiera el vacío

porque ése

está más usado que las palabras.


I.S.S.

domingo, 9 de abril de 2023

¿Por qué están de moda los libros de autoayuda y las películas espirituales? (Reflexión)

Un alto porcentaje de los libros que hoy se venden son de autoayuda o similares. Lo mismo pasa con las series y películas.

El mensaje de estos trabajos, más acá o más allá versa sobre lo siguiente, somos, sos, parte de una historia mucho más ancestral que este momento así que, tranquilo. No está el dios del que todos hablaban, pero hay un orden igual, energético, de otros planetas o simplemente histórico marcado por tu familia. Tranquilo. Sos parte de algo, no estás solo y aunque no tengas nada, o casi nada de lo que el sistema te pide para vivir bien, está todo bien igual y el camino es tuyo. La sensación de no tener nada en este sistema abarca a todos, se los aseguro. El caso más seguro en estos tiempos, es la carencia de efectivo, la que no nos permite pasear cada fin de semana por donde queremos, la que no nos permite irnos un par de meses al año de vacaciones a donde hace años nos gustaría irnos, la que no nos permite tener la casa de nuestros sueños, la que no nos permite darnos los gustos de comida, vehículos y demás detalles. Si ya lo sé, hay gente que puede hacer eso, pero en su gran mayoría no puede, porque para tener la posibilidad de todo eso trabaja incansablemente y logra un enchufe tal a su fuente de dinero que lo hace parte de su vida y entonces después, ni en vacaciones puede dejar de pensar en eso, con lo cual, esas personas también sienten que no pueden. Estamos hablando de un 95% de la humanidad, sumen que en ese porcentaje hay gente en extrema pobreza que no tiene agua siquiera.

La desolación es total, el sistema que nosotros mismos creamos nos ha dejado afuera y hemos tenido que acudir a otras reglas para afianzar que lo que sentimos por dentro, es cierto. Somos igual parte de algo. Queremos que confíen en nosotros y queremos confiar, que no todo sea plata y compras superfluas, nos equivocamos y queremos volver unos pasos hacia atrás.

¿Antes de la revolución industrial? ¿y por qué no? Tirar todo y barajar de nuevo.

A veces hasta suena prometedor, pero no lo vamos a poder hacer, hace muchos años que esta máquina se ha prendido y ahora nos dimos cuenta que funciona por si sola y somos su combustible. No podemos apagar todo y solamente irnos al medio del campo y empezar una vida de cero, ya creamos las propiedades privadas, ya las cosas tienen dueño (quizás ese es el mayor problema pero también, el más sensato).

Estamos sin rumbo, generamos un mundo para comunicarnos y ya es muy pesado decir que nos sentimos solos como nunca antes, perdimos la sociedad y ahora tenemos el miedo del cordero solo en un campo donde huele, hay lobos cerca.

Por eso funcionan los libros de autoayuda, las series, las películas y todas las nuevas visiones que podamos aprender y sentir.

Porque sabemos íntimamente que si bien nos equivocamos y creamos algo de lo que a gatas nos alimentamos, lo otro ha seguido latiendo siempre. Somos parte de algo, de algo que no tiene valor pero que nos hace sentir incluso mejor que cuando este mundo que creamos no estaba. Porque ahora volvemos a ese mundo con la convicción del que se gastó miles de dólares en un viaje, en unas fotos, en miles de likes y tantas cosas más, para darse cuenta que todo estaba dentro de él. 


I.S.S.

El Escritor (Segunda Parte)

- ­¡Tenés el revólver tirá!

Antes que el disparo hiciera eco en aquél lugar, escuchó la puerta que se abrió tras él y los pasos que le dijeron que todo había terminado.

Abrió los ojos después de haberse sentado en la cama. Algo lo había hecho quedarse un segundo más, quizás el que necesitaba para saber si había disparado o no, o mejor aún, saber quién tras de él había entrado a aquél lugar dejándole la tristeza de hacerle más difícil el disparo.

No era fácil matar a un hombre y menos, ante la presencia del público. Siempre odiará al público, escribe para él pero siempre lo odiará y encima en este, su último sueño, alguien como público le arrebató las ganas de hacer justicia de forma tan primitiva como justa.

Se sentó en la mesa, tenía tanto para escribir, haría como todas las veces, primero repasando el sueño a grandes rasgos y luego, empezar con los detalles que quedarán vivos en su interior con la tranquilidad, de que lo que tiene que ser escrito se escribirá. Buscará la forma a lo largo de su día para aparecer.

Por ahora escribir, sólo escribir. El pedido del supermercado llegará como siempre a las once de la mañana. Deberá hacer lugar en la heladera, no ha comido mucho y no lo precisa por estos días ya lo sabe. Tiene que presentar un trabajo en dos semanas y lejos están sus letras de ser algo que mínimamente valga la pena, como para perder siquiera cinco minutos de vida.

“Sueño de Aureliano, 28 de abril 2020”, comienza a escribir.

Siempre le importaron esos pequeños datos, que a fin de cuentas no le sirven más que para vanagloriarse, para recorrerlos cuando esos sueños pasen a ser verdades o al menos, bases de verdades que luego escribirá.

 

Termina de escribir tres hojas sin parar, sin pensar, sólo recordando el sueño. En un rato lo volverá a leer y ahí lo dejará, probablemente no lo toque más. Quizás en alguna mudanza se encuentre con esas cuadernolas y se asombre de como esos escritos, para algo le han servido.

Suena el timbre, atiende el portero eléctrico.

- ¿Aureliano?

- Si.

- Pedido del supermercado.

- Ya le abro.

Le pareció que hoy el muchacho había llegado antes de tiempo.

- ¿quiere revisar el pedido?

- No no, dejá quieto no hace falta. ¿Hay alguna promoción en lo que pido?

- No señor, todo sin novedades por ahora.

- Bueno muchas gracias, nos vemos el sábado entonces.

La puerta se cerró y el eco le recordó que debía terminar el trabajo. Ahí el dueño del mundo es él. El enojo con la editorial, que parece un monstruo insaciable, que le pide, le pide, le pide, le pide que le mande los bocetos nuevos. Le pide que le vaya diciendo ideas de lo que piensa escribir después que les entregue ese trabajo que aún no ha entregado, y así es su vida.

Hoy tampoco va a cocinar. A lo sumo cortará un tomate y picará una cebolla. Piensa en el menú y se ríe, hace un tiempo lo hubiera descartado por el aliento que luego le quedará. Hoy Aureliano se saca las ganas. Se ríe. Le sigue dando vueltas el sueño: ¿de verdad lo habría matado? Piensa que no, pero se queda mirando una forma en la pared, la pintura que empieza a levantarse, malditas casas viejas.

 

Hoy se despertó asustado sintiendo que lo iba a hacer, repitiendo en su cabeza el momento, el corazón empieza a palpitar, sus manos sudan como si tuviesen el arma, suena el teléfono.

Mira con desgano. Casi no atiende. Su mundo se estaba empezando a armar, pero ese mundo también dependía de esa llamada. Atiende. Es de la editora.

- ¿Hola si? ¿con quién hablo?

A las 21. (Cuento)

 

Abrió la puerta de su casa seguida por el inevitable chirrido de las bisagras, debían cambiarlas pero nunca tenían tiempo.

Dejó las llaves sobre la mesa sin haberlas usado para trancar la puerta pues a las 21 su marido avisaría su presencia igual que todos los días.

Una aburrida y lenta caminata sobre la madera del pasillo, luego el chirrido de la puerta, el beso de siempre, siempre en el mismo cachete en el mismo lugar y con la misma intensidad.

Pensó en que momento la relación se había vuelto tan previsible, tan pensada, tan pobre de sentimientos. Justificó que sería imposible mantener aquellos fuegos internos para toda la vida, pero al menos, una sonrisa imprevista hubiera sido buena en algún momento. De todas maneras nunca puso en duda que no imaginaba la vida sin él.

Caminó hacia la cocina para recalentar parte de la comida del mediodía que sería la mitad de la cena y hacer nueva la otra mitad.

Mientras colocaba tomate picado sobre el arroz con cebollas y aceitunas sonó el teléfono. Se limpió las manos en el delantal regalado por Joaquín cuando cumplieron treinta años de casados.

- ¿Hola?

La voz del otro lado del tubo no era familiar, era la primera vez que llamaba. Era obvio que se encontraba en la calle, se escuchaba a la gente hablar, caminar, se escuchaban ruido de motores. La voz hablaba muy rápido. 
Ella colgó porque del otro lado habían hecho lo mismo.

Miró el reloj que marcaba las 20.45, tenía tiempo.

Volvió lentamente a la cocina, siguió picando el tomate, decidió agregar una cebolla.

Mientras la picaba se le humedecieron los ojos y se hizo un cortecito en el dedo, nada de importancia, se solucionaría con un poco de agua.

Fue hasta el baño y presionó la zona con un pedazo de algodón, sus ojos tomaron una nueva dimensión mientras les acercaba el dedo lastimado para concluir que mañana ya estaría bien.

Volvió a la cocina y apagó el fuego, luego, sirvió la comida en su plato.

sábado, 8 de abril de 2023

El escritor

 El está dormido, no quiero decir que se acaba de despertar no, estoy hablando de que anda en la calle dormido.

En algún momento de su vida se apagó y se dedicó a repetir acciones y así anda, quizás salvado porque los que con él viven, también duermen y repiten acciones o quizás, eso le gusta pensar para seguir repitiendo acciones sin criticarse mucho y sin sentir esa ansiedad, de tener que hacer.

Así que se puede decir que el anda dormido, sabe que está dormido, pero se ha buscado una excusa genial para seguir dormido.

Él, que puedo ser yo porque en definitiva soy el que escribe y nadie que escribe puede hablar sobre algo que no es, está queriendo salir de ahí o de volver, a los tiempos en los que recuerda estuvo despierto o al menos, con perspectivas y haciendo cosas que lo motivaran.

Pero sabe también, que nunca volverá a eso porque es un hecho que esas cosas, ya no lo motivan.

Ha ido quemando con determinación y paciencia absoluta todo atisbo de ganas que le han surgido, como alguien que hace crecer un bonsái sabiendo de antemano, que contra su naturaleza, debe usar esa fuerza de crecimiento para hacerlo más pequeño o al menos, dejarlo chato.

Entonces ha ido perdiendo ganas, ideas o mejor aún, ha ido teniendo más ideas que nunca para de desarrollarlas, entusiasmarse, hacerlas brillar y entonces, poco a poco, desanimarlas, sacarles día a día sus perspectivas, protegerse de ellas sabiendo por donde están habitando y entonces, matarlas de a poquito.

Se detiene, me detengo, no lo escribo y pienso ¿no será que siempre fue así?

Pero también siente que si fuera tan así, no estaría vivo, ¿cuánto puede vivir alguien matándose día a día? ¿hay una posibilidad de que eso ocurra?

Me río, sabe que no, la vida siempre encuentra caminos, respiros, ilusiones, tanto, como la muerte.

¿En realidad la vida pelea por él? demasiadas preguntas para un sábado de tarde, demasiada soledad para aguantar tanto análisis sin la contraparte, sin nadie que lo saque de ese lugar porque ese lugar es peligroso y nada más.

Todo tiene que tener una explicación se dice, mientras sigue hurgando en su vida, escribir es un cabo suelto que por ahora no quiere tocar, se vuelve a reír, sabe que, a lo que verdaderamente le da vida no lo toca.

Quita lo otro, las ramas, las molestias, el poco tiempo de su vida. ¿Vivirá mucho tiempo? ¿cambia en algo eso? ¿qué haría si supiera que muere mañana? Seguramente lo mismo, hace mucho que está viviendo para esperar a la muerte tranquilo, sin dolor por lo que ella se lleve. Si, por eso es que se ha dedicado a no vivir, por eso se ha dormido, tiene miedo de vivir, por eso le escapa a la ilusión y cuando siente que ella está queriendo entrar en sus lugares, tapa todo, se arrincona, llora, busca excusas, echa la culpa a los demás, se les pone a solucionar sus vidas cualquier cosa, que no sea tocar con su vida los minutos que respira.

Además de eso no hace mucho más, el celular lo salva de ponerse a pensar más cosas, el celular y su hijo que le sirven de excusa para quitarse de las luces. Para volver a ser eso lleno de miedos y reparos que no tienen ningún sentido pero que justifica una y otra vez. Ahora lo está volviendo a hacer, tenía que explicar quién era y sólo habló de las cosas que no hace ni hará pero con una diferencia, cuando lo escribe, lo empieza a sentir de otra manera y le dan ganas de vivir y empieza a justificar los sueños. Por eso lo quise atrapar en éste momento, en el que cuenta los números para llegar a un trabajo y nada más, está llegando, quedan apenas un par de renglones.

Por hoy, se le prendió el alma de nuevo ya está, mañana será otro día, hoy la escritura le ganó de nuevo pero él, ya sabe como cortarla.


MAURO ICARDI ES BRASILEÑO

Argentina es un país maravilloso, de los pocos en el mundo que tiene casi todos los climas, sólo le faltaría el caribe.  También en otros te...