domingo, 21 de enero de 2024

CREO EN TODO, POR ESO NO CREO EN NADA

 Me hicieron creer en la religión y creí con toda la inocencia de un niño y era mentira.

Me hicieron creer en dios y creí con toda la fe de un niño y era mentira

Me hicieron creer en la medicina y a fuerza de pastillas y jarabes intomables creí en la medicina y resultó siendo más que nada, uno de los negocios más grandes en la historia de la humanidad.

Hice la señal de cruz para hablar con alguien, me hicieron creer que los muertos están en el cielo y hacia ahí miré tantas veces para comunicarme con estrellas que quizás, ya ni existen, pero mantienen su brillo.

Creí en las instituciones hasta que, una a una, se fueron disolviendo ante el paso de mis años.

Me dijeron que el Hombre había llegado a la luna y puede ser, pero ya sé también que quizás no llegó nunca, me dijeron que el avance de la ciencia iba a mejorar nuestra vida y les creí, pero la verdad que, hasta ahora, no estoy tan seguro que la vida sea mejor.

Me he dado cuenta que he creído en todo y que a otras cosas que me negué en un principio me equivoqué en no creerles. También creí en las energías, en las historias de los antepasados definiendo nuestro día a día, en el latido de los árboles, en la risa de una gallina.

En algunas de esas cosas, elijo seguir creyendo, otras, debo reconocer que aún laten con menos fuerza, pero laten al fin.

No me animo hoy a decir que no creeré en la potente transmisión galáctica de una naranja, ni en la palabra sanadora de un gato persa, ya creí en un hombre de barba blanca que manejaba cada segundo de la vida de 8 mil millones de personas. ¿qué puede haber peor que eso?

Mi vida me ha servido para darme cuenta que todo puede ser real si lo creemos, que justificativos, excusas y resultados, tendremos lo que queramos.

El hecho estará en admitir que nos sirve creer en algo, nos ayuda en la soledad, nos hace sentirnos parte de lo que forman los que creen en lo mismo.

Por eso no creo en nada, porque todo lo que me digan puede ser, por más contradictorio que resulte, si acepto que alguien crea en dios, por qué no voy a aceptar que alguien crea en el diablo o en un enchufe.

Por los años que he pasado de mi vida creyendo es que me doy cuenta que creo en todo, porque no creo en nada.

 

I.S.S.

 

 

miércoles, 17 de enero de 2024

LEYENDA URBANA DE DURAZNO

Hay en mi departamento una leyenda urbana y es que, en un árbol de mi ciudad, nacido en la playa y por eso mismo, dueño de una sombra que es el deseo de todo aquél que concurre al río, viven unos espíritus que no dejan descansar bajo esa prometedora sombra. 

Según se dice, apenas las personas se acomodan en la sombra y miran hacia el Yí mientras comienzan a tomar algún mate, unas voces incómodas parecen caminar en la vuelta de quién ocupó el espacio tan preciado. Hay quienes han aguantado esas incómodas voces pero se han parado casi exaltados y han salido corriendo, porque más allá de las voces, al poco tiempo de las voces, también se habla de unas incómodas miradas que dicen los que las han vivido, traspasa todo lo que respira bajo la sombra. 

No obstante eso, algunos pocos valientes le han hecho frente a ambas cosas pero no han podido soportar el movimiento de sillas, las volcadas de mates, la tirada de toallas. 

En definitiva, la mejor sombra de la playa El Sauzal en Durazno, tiene dueño, bah, dueñas, representadas por unas voces, un embrujo que pasado el mediodía parece irse haciendo más leve y cuando uno pasa en la tarde por allí, la gente que se encuentra, ya no es perturbada por nada.

Si, en Durazno aún quedan esos vestigios de magia, de hechizos, de brujerías, aún no se sabe bien. 

Lo cierto es que, quienes en la playa estamos a esa hora, escuchamos como de fondo, además de las risas de los niños jugando en la arena, otras risas y divertidas charlas que no pregunten por qué tampoco podemos, voltear a mirar.


I.S.

martes, 16 de enero de 2024

¿Por qué nos molesta lo que cobra un artista?

Hace mucho tiempo que escucho a la gente sorprendiéndose cuando saben de algún caché de los artistas. Sea de Uruguay o extranjero, casi les diría que todo caché les parece caro. En Uruguay se tiene la cultura que tocar la guitarrita no es mérito, no lleva tiempo y sobre todo, no se debería abonar para disfrutar de alguien que lo haga. Corre para todos los instrumentos, pero nuestro instrumento insignia es la guitarra. 

Debemos de venir de alguna etapa de la historia donde la música la hacían los esclavos mientras los demás, llenos de todos los lujos, escuchaban de fondo lo que los esclavos interpretaban. Déjenme decirles que hoy, en algunos eventos, aún pasa eso. 

Estamos muy lejos de valorar a los artistas eso si, cuando vemos que a otros artistas los aplauden y les pagan millones en otros lados, los abrazamos y queremos sumarnos a la masa que le pague millones, sea extranjero o uruguayo. 

Acá en Durazno pasamos escuchando cada vez que se hace un Festival que habría que contratar a artistas locales, pero cuando se los contrata pasa lo mismo, el precio parece atragantarse en todo nuestro cuerpo y seguramente algo diremos al respecto. Imagínense que pasaría si fuera uno de Durazno el que cobrara muy bien un caché de un festival, de seguro que tendría que donar el dinero a alguna obra de beneficencia para que la gente no se le enoje y él, no sentirse tan culpable. 

Sin embargo, el presupuesto de un evento al año, dos o tres, no son nada o son, una ínfima parte de lo que cientos, miles de acomodados políticos, cobran mes a mes desde un anonimato envidiable. O vemos una y otra vez obras que nadie sabe para qué, pero millonarias sin dudas, que reparten entre sus allegados fondos que harían parecer pobre al que más cobre en un festival. 

La pregunta es ¿Por qué siempre estamos pendientes del caché de un artista? ¿Por qué siempre ese sentimiento de gasto innecesario? Jugamos a jueces y pedimos que si a un artista se lo contrató un año, al año siguiente no venga, no vaya a ser cosa que viva a costa nuestra. Y no les exigimos NADA a los políticos de turno y sus allegados que cobran todo el año, todos los años. 


RESPUESTA

Siento que es porque se envidia que alguien haga dinero, haciendo algo que le gusta o quizás, lo que nos gusta a todos. Todos somos artistas de algo, el tema es el éxito económico que de ello podemos disfrutar. Por eso siempre nos jode lo poco o mucho que alguien cobre por cantar, pintar, tocar un instrumento, hacer una escultura y tantas cosas más que están siempre incluidas en los viajes cuando nos quieren mostrar, el valor cultural que tiene esa sociedad. 


I.S.

viernes, 12 de enero de 2024

¿Y tu huella?

Somos de una generación donde la mayoría de los padres se dedicaban a trabajar más que nada. Habitualmente eran los que aportaban el único ingreso económico a los hogares. Eso los cubría de un poder envidiable, aunque muchas veces ellos debían de resignar las ganas de quedarse en casa, cocinar, charlar con los hijos o simplemente dedicarse a hacer nada. En el caso de las madres, venimos de lo que considero matriarcados hogareños, porque en casa el contacto, era con mamá, la figura del padre se usaba para asustar "ahora cuando venga tu padre vas a ver" y muchas veces, la frustración por no hacer cosas de su vida, recaía en la figura paterna. 

Con el tiempo íbamos enterándonos de distintas situaciones por una sola campana, dando como resultado, relaciones muy distantes con las figuras paternas, que tampoco hacían mucho para revertir la situación. El combo no era malo del todo, si bien como toda forma deja moldes que el estudio avanzado de la psicología ha ido curvando vértices y aristas, para intentar dañar menos a los hijos que han venido después. 

Porque había, más allá más acá, reglas claras que ambos padres respetaban en la enseñanza, podemos decir a fin de cuentas, traumas internos varios, pero reglas sociales claras.        

Sufrimos la carencia de nuestros padres en un trato directo y es quizás, el gran debe de esas generaciones de padres. 

Como decía antes, el avance en el estudio de la psicología y otras ramas similares, ha hecho que nuestra visión sobre el mundo sea totalmente distinta. Hoy sabemos lo que las ausencias de los padres provocan en las psiques de los adultos, sabemos lo que aquéllas palabras de las madres generaron en el inconsciente social. Por lo tanto hemos dado, como cualquier evolución de la sociedad, pasos para mejorar y no dejar ese tipo de huellas, no todos, pero una gran mayoría. 

Hoy podemos decir que los padres son en un porcentaje extremadamente más alto, personas mucho más presentes en la vida de sus hijos, también que las madres hoy no son tan abarcativas con el tiempo, el pensamiento, la forma de hablar y hasta la forma de vestir de sus hijos. Se puede decir que hemos avanzado y que agradecemos a nuestros padres por habernos mostrado tan claramente lo que había que mejorar. 

Ahora, pensemos ¿Qué huella estamos dejando nosotros en ellos? Nuestros padres antes no estaban tan presentes, es cierto, hoy somos padres y madres al lado de nuestros hijos, pero nosotros le agregamos un detalle, podemos estar al lado de ellos casi sin mirarlos, porque estamos atentos a un mensaje y una publicación y una foto y... miles de cosas más que, no nos aportan un céntimo. Muchas veces nos habrá molestado en el pecho, ver a un niño gritarle a su madre/padre que lo mire hacer sus cosas y ser ignorado, quizá también nos duela tanto porque en algún momento lo sabemos, hemos sido o seremos nosotros esos padres más distraídos por una chabacanería momentánea y global, que por la exclusividad del momento de nuestro ser más amado. 

Quizás no estamos siendo todo lo positivo que pensamos para el futuro de nuestros hijos, aunque hagamos lo que mejor nos sale, quizás en algún momento nos damos cuenta que nuestros padres tuvieron la misma intención y ellos mejoraron o intentaron mejorar otras cosas, que habían padecido en su infancia.

Somos padres del hijo que cada uno fue.

Ser padres es vivir en la eterna incomodidad de la inseguridad, sólo el tiempo responde a veces algunas de esas dudas. 

Creo eso sí, que nuestra sociedad de consumo ha batallado antes, al igual que ahora, con la función de padre y madre que en nuestro íntimo ser espiritual late. Antes con horas de trabajos y otras funciones de distracción, hoy casi exclusivamente con el celular y obviamente con el trabajo que se abre paso en todos los tiempos, pues a esta máquina se la alimenta de una sola manera y es a horas y horas de disposición humana y cada vez el motor parece más grande y necesita más de ese combustible que es, nuestra propia sangre.  

Quiero concluir que no sé si hemos mejorado tanto como nos parece o nos dicen las nuevas ramas de estudios sociales que lo hemos hecho y siento que es, porque al sistema por uno y otro medio, no le interesa que eso suceda. 

Mejor niños y niñas, transformados en hombres y mujeres solos y enojados, que una sociedad que se contenga,  avance o retroceda, siempre priorizando el bienestar de todos 


I.S.



P.D. En esta columna se tocan temas que son más profundos y que con el paso del tiempo iré desandando en otros textos. También se tiende a generalizar, algo que sabemos, nunca será justo. 


MAURO ICARDI ES BRASILEÑO

Argentina es un país maravilloso, de los pocos en el mundo que tiene casi todos los climas, sólo le faltaría el caribe.  También en otros te...