VEAMOS LO POSITIVO (Sexualmente hablando)

Se puede comenzar este pensamiento con la frase, hoy está todo hipersexualizado, y a partir de ahí, hacer una crítica feroz, a esta sociedad casi sin restricciones, de celulares cargados de páginas e imágenes pornográficas, dibujos de mujeres o de hombres que, a medida que se avanza en un juego (bastante básico por cierto), van quedando desnudos. Ese ejemplo, es casi el juego de tutti frutti de nuestra infancia.

Y no es menor el dato que hablo de celulares, y no de personas, porque al celular, al sistema, poco le importa si quién lo agarra es un niño de siete años, un bebé de dos años (si, hay humanos a esa edad con celulares en sus manos), una abuela de 80, o todo lo que exista dentro de esos rangos etarios.

 

¿Cómo era antes?

Le puedo hablar de cuando yo tenía 13 o 14 años, en la época donde descubrí que las mujeres desnudas se imprimían, incluso había libros, fascinantes historias que hacían mis delicias mentales. A escondidas eso sí, tomadas a escondidas o imaginándomelas tras la bolsita que tenía una franja negra en los canjes de revistas o algún kiosco. Para mí, criado en colegio católico, donde nunca se habló de sexualidad, eso, lo poco que empezaba a conocer, empezaba a ser, el verdadero paraíso.

 

¿Cómo es ahora?

La sexualidad se habla desde el jardín de infantes, se aplaude a los niños que dicen ser gays a los cuatro años, les juro que eso pasó en la escuela donde fue mi hijo. En la televisión pasan cuerpos desnudos y encamadas como si de un capítulo de Paul Patrol se tratase, pero si usted apaga la tele, y abre YouTube, se dará cuenta que todo está igual, o peor, y además, el celular está esperando esos momentos de ocio, para, entre juego y juego, poner sus "anuncios".

 

¿Debería ser de otra manera?

Todos diríamos que sí, que es inapropiado que un niño mire un cuerpo desnudo, sepa, o intuya, mucho más que nosotros a esa edad (y quizás hasta en esta edad), lo que hay que hacer.

Sin embargo, este planteo busca ir un poco más allá y busca, no poner en el idealismo del bien, lo que nos haya tocado vivir.

 

Factores que han cambiado, para bien.

Sabido es por todos, que la iglesia católica en occidente, es de lo que conozco para hablar, pero algo me hace intuir que todas las religiones deben andar por los mismos pasos, ha perdido mucha fuerza popular. No dios, ni otros seres divinos, sino la iglesia católica apostólica romana, que, desde sus inicios, sigue pregonando lo mismo, buscando obtener los mismos resultados.

¿Qué sucedió en el medio que ha hecho perder peso a estas instituciones?

Los relatos de la historia que salen a luz contando las millones de muertes que ha hecho, que aún hoy, sigue haciendo.

Las violaciones a niños por parte de quienes, según la iglesia, están más cerca de dios.

Y paro por ahí, como muestra, bastan dos botones.

Quizás me queda para hacer una pregunta descolgada del tema, ¿Qué pasaría en la sociedad, si las abusadas hubieran sido niñas? La gran mayoría son niños, el feminismo no hace gran alarde.

Pero vuelvo al tema de la hipersexualidad. Ante la caída de quién promulgada la moral, ante el descreimiento atroz a la institución que guiaba la sociedad, las ovejas se desparramaron. Ya nadie creyó en nada y además, del otro lado, estaba el premio del sexo libre, eso quiere decir, placer, placer, y más placer. No había cómo volver atrás.

 

¡Libertinos! ¡A gozar!

Al quedarnos sin alguien que nos controle, alguien que nos diga que el placer es malo (mientras ellos lo disfrutan espúreamente a escondidas), volvemos a tiempos donde no estaba la iglesia, tiempos donde ningún ser humano nos podía decir que estaba bien y que estaba mal.

Conocidas son las orgias romanas, las relaciones abiertas que tenían grandes filósofos de otros tiempos, y también hay historias, que se cuentan de la gente que habitaba estos lares, antes que llegaran los europeos, con la palabra de su dios en sus espadas.

 

Sin nadie que controle el sexo, el sexo domina el mundo.

Hoy en día, según algunas cifras, las páginas pornográficas son el mejor negocio en internet, los lugares más visitados, nos asombramos seguramente, saber la cantidad y los nombres, de quienes visitan las famosas deep webs.

 

El Ser Humano es, el único ser vivo que puede hacer el amor, mirándose a los ojos y solamente por placer. (Menos los bonobos, los delfines y algún que otro primate)

Para el ser humano, el sexo es algo sociable, disfrutable, muy disfrutable, y en tanto menos carga moral tenga, infinitamente placentero.

Liberar al sexo, es lo mejor, que se le puede hacer al ser humano, no pelearle, dejarlo que se comunique libremente con cada uno de nosotros, es en esa situación, y con el paso del tiempo, que podremos ser testigos de la real magnitud de esta tan particular forma de comunicarnos.

 

Darnos cuenta nosotros, los de antes, que es normal ver un cuerpo desnudo, como quizás, los nativos de estas tierras veían desde su nacimiento. El morbo a lo escondido, a lo que no se habla, ha dejado más huellas mentales negativas que positivas en nuestras psiques dominadas por una iglesia de falsa moral. Pero había que dominar el sexo, para dominar las sociedades, y se domina, ni más ni menos que con el miedo, miedo al castigo primero, a la muerte después (persecución de hombres y mujeres libres), y ya avanzado el plan, al juicio de la sociedad (en algunos casos más pesados que la propia muerte).

 

¿Y entonces?

Para quien escribe estas palabras, difícil es hacer futurología, ya siento que mis parejas hubieran funcionado mejor, sin el peso del control sexual, que, si nos hubieran acostumbrado a hablar de sexualidad abiertamente, sin castigar el deseo (que siempre existió, existe y existirá), todo hubiera sido más real.

No sólo pasa en el sexo, pero el sexo es el placer más fuerte, más básico, el medio por el cual la humanidad sigue andando este mundo.

Pero sucede también con el gordo que le gusta comer y no lo dejan, con el fumador que disfruta ese contacto y lo amenazan de muerte.

Hoy la sociedad nuestra, según estudios, dejó de fumar porque era malo para la salud, pero se droga mucho más, come más sano (o sabe cómo hacerlo), pero hay más obesidad, está más libre sexualmente, pero, por enfermedades y demás temas, cada vez más, se está convirtiendo en una práctica individual, ya no siquiera hablamos de dos.

 

Quizás, hay que mirar un poco en perspectiva, no hay que pedir resultados inmediatos, quizás, fueron muchos años de condena social, y sea normal que primero, el carro se vaya para el otro extremo, hasta que el tiempo lo haga volver a su estado natural. Hoy no lo podemos asegurar, aunque si, intuir, que la naturaleza terminará poniendo las cosas en su lugar.

 

Natural sería ver un cuerpo desnudo sin idealizarlo, sin pensar que porque está desnudo está para usar, natural sería que él o ella pudiera decir que quiere estar con ella o él, sin que él o ella se enoje y pueda decir que no, natural es que el sexo sea común, como sentarnos a comer, probar alguna fruta, fumar algún tabaco.

Hoy para estos cuerpos nuestros, eso es lo natural, quizás en otros tiempos, lo físico deje de ser prioridad, quizás estamos dando paso a eso, pero, por el momento, a no ser que el cambio sea muy brusco, lo mejor que se puede hacer para quitar la hipersexualización, es hacer que el sexo, sea tan normal, que no escandalice a nadie, después de todo, nadie se escandaliza si ve a alguien comer. ¿No?

 

Conclusión

Prohibir el sexo, hacer ver mal al deseo, algo tan básico para el ser humano igual que comer o ir de cuerpo, obviamente no funcionó. Ni para nuestros abuelos/as, ni para nuestros padres/madres, ni para nosotros, quizás, ahora que la legalidad (y las normas) de la iglesia, ya no tienen poder, el tiempo coloque al sexo en su justa medida, no siempre tenemos hambre, pero tampoco tenemos problema en reconocerlo cuando tenemos.

Lindas generaciones vendrán que podrán vivir el sexo sin ser algo oculto, donde un cuerpo desnudo no sea un problema, donde el deseo se dé no por ocultación ni miedos, lugar donde crece lo que creemos oscuro, o que nos debería avergonzar.

Para eso, hemos tenido que pasar por ciertos barquinazos, por exageradas expresiones sexuales, por peleas insólitas, por héroes falsos y otras tantas cosas, pero aquí estamos, mucho más limpios que en otros tiempos, viendo que otros comienzan una carrera, con la pista bastante más limpia que antes.

 

Que la iglesia sólo sea un mal recuerdo. Amén.

 

 

Ignacio Sallaberry Silveira

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