YO INVITO Seamos bebés de pecho
Cuando el ser humano es niño, vive en un asombro total, el brillo del sol en algunos objetos, la altura de algunas cosas, texturas, colores, todo llama la atención y sobretodo, asombra porque no tiene, porque no entiende, la explicación de esas cosas.
Con el tiempo llega el conocimiento, el aprendizaje, y el mundo, poco a poco, va perdiendo su emoción.
No está mal conocer y aprender, porque siempre igual se llega a un punto de desconocimiento que vuelve a despertar, aunque ya sin la misma emoción, aquélla sensación de asombro.
No es la misma porque ahora sí sabemos que todo tiene explicación, y que, más acá o más allá, ese abismo que no conocemos, se conocerá, tendrá su explicación y seguiremos, como desde hace tanto tiempo, avanzando (?).
Hoy la humanidad está en un proceso de descreimiento hacia todo, avanza a pasos agigantados en las instituciones religiosas, pero no tanto en los dioses, avanza en los políticos, pero no tanto en el sistema político, y así, elija el tema que quiera. Ya el Hombre, en su mayoría, no cree que el hombre llegó a la luna, tampoco cree en la Nasa de la misma manera que antes.
Algunos seres humanos, dudan hasta de la forma de la tierra, o si la luna es un satélite natural, y en los últimos tiempos, se duda de cualquier imagen o video, porque la IA sigue creciendo.
Quiero reflexionar ante usted, querido lector, que entiendo, hemos quedado en un lugar muy parecido a nuestros inicios en este plano, aunque con una leve diferencia, ni tan leve.
Hoy los adultos, nos volvemos a sentir maravillados ante las cosas, no porque no sepamos de qué se tratan, sino porque desconfiamos de lo que nos explicaron de qué se trata.
Hoy algunos, miramos el mundo buscándole explicaciones distintas a las cosas, porque ya nos dimos cuenta que lo que nos dijeron que era, no era.
¿Se entiende?
Podemos hoy afirmar que si hubo un dios que creó la vida en este mundo, ¿Por qué no es el mismo dios para todos? ¿Por qué un dios tiene angeles para comunicarse y otros no? ¿Por qué las apariciones de vírgenes y santos se dan en los lugares donde se cree determinada religión y no se le aparece a alguien que cree en otra religión? ¿Por qué si la luna fue tan fácil de llegar hace 56 años, no se volvió a repetir el viaje? ¿Por qué si las comunicaciones se caen si me aparto diez metros de una antena, un aparato que voló a Marte, y está hace años en ese lugar, tiene batería para sacar fotos y enviarlas a la tierra? ¿Haciendo escala en qué satélite marciano? ¿Por qué, países que están en guerra, pueden matar personas y mantener vínculos de negocios entre ellos? ¿Es creíble aún la guerra?
Querido lector, dejaré un espacio en blanco para que usted agregue sus preguntas, para que se de cuenta que aún es un niño, porque lo que nos han contado era todo mentira, desde el cuco bajo la cama, el viejo de la bolsa, papá Noel que nos veía tras los árboles, que dios hizo el mundo en seis días (¿Cuánto le habrá llevado el sistema solar completo?), y siga usted, yo ya me cansé de darles mis creencias, hoy no creo en nada y quiero mirar el mundo con una nueva mirada, la mía, como si fuera un bebé de pecho que se asombra por el brillo de la luna, por la textura del pasto, por la sonrisa de alguien, por el llanto, por el viento que sin explicación cambia de fuerza y de rumbo, por una mirada enamorada, por una charla sin sentido, por las cosas que el hombre mismo ha hecho en el mundo, buenas y malas, para mí.
Ya no quiero medir con las reglas morales ajenas, de otras religiones, de otros países, y tampoco quiero creer en los países, no creo más que porque una persona nazca de un lado del río, sea distinta a la otra que nació al otro lado del mismo río, y a veces, ni ríos hay de por medio.
Dejo el espacio vacío, sienta, piense, recuerde, lo invito...
Ahora que puso usted sus dudas sobre su mundo ajeno, comience a hacerlo suyo, dele su magia, súmese usted también a esta nueva forma de sentir. Rompa barreras, invente, no importa lo que sabe, lo que cree saber, o le inventaron otros, invente usted, diviértase, comience a vivir de nuevo.
Sea usted un bebé de pecho y asómbrese del mundo, mire que es tan loco pensar que el agua tiene vida y le habla, a pensar que el mundo va camino a la paz, hablando entre tanques de guerra.
I.S.S.
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