SEÑORITA

Yo la quería a usted, señorita, la quiero, siento que la querré, que la recordaré en mi vida toda, pero entienda que es difícil ser hombre en estos días, ser pareja, ser deconstruido ¿Sabe usted lo que eso significa? Desarmado, y así estoy yo, y así estamos muchos me animaría a decírselo. Porque mire que hay muchos que no se animan a contarlo, por miedo al que le dirán, y yo los entiendo, y la entiendo a usted también, por eso en el fondo, siento que toda la sociedad, ha permitido llegar a este punto. 

Es que en un momento determinado empezamos a contarnos las historias del pasado, esas que siempre se contaban y los propios padres se encargaban de poner el manto de piedad del tiempo, porque ¿sabe? no es lo mismo juzgar hoy las cosas del ayer con estos ojos y sentimientos actuales, que entender que las cosas antes pasaban por algo, eso lo sabían nuestros abuelos, algunos de nuestros padres, y usted también, sé que lo sabe. 

Pero todo fue muy repentino, fue como esos huracanes que se controlan, se saben cuando pasarán por determinados lugares, pero cuando pasan, nadie sabe lo que puede pasar.
Eso fue lo que pasó. 

Y de repente había una sociedad armada, avanzando a pasos más o menos regulados, mejorando de a poco, en algunos puntos más, en otros menos, pero llegó el momento donde se les dio cabida a los incendiarios, a los que como si de manguera de bomberos se tratara, pero con fuego, comenzaron a apuntar a todo lo que había pasado, y no quedó nada señorita. Los abuelos de golpe pasaron a ser poco menos que violadores, el amor de las abuelas se llamó, abnegación, sacrificio, esclavitud. De los bisabuelos ni le cuento, a toda la sociedad actual, le cayeron esos pasados y los hombres, nosotros, nos tuvimos que empezar a sentir culpables de esos tratos, nosotros, nuestra generación, que se empezaba a hacer cargo de sus hijos, que también habíamos sido víctimas, en muchos casos, del trato indiferentes de nuestros padres, porque por ser hombres no podíamos quejarnos de nada, llorar menos, y dudar era sinónimo de algo, que no era ni conversable. Y nosotros con todo eso arriba teníamos que ser la pareja perfecta, no es fácil señorita. Y disculpe que me atreva a decirle, es fácil obligar a deconstruirse, sólo a una parte de la sociedad, porque también ustedes señorita tendrían que haberse deconstruido, porque, disculpe si se enoja, pero es fácil deconstruirse sólo para las cosas buenas, sólo exigiendo que el otro sea mejor, más femenino, que llore, que dude, que pague, que vaya, que venga, como no lo hicieron las generaciones anteriores. Debe entender usted, o debieron entender ustedes, que nosotros no éramos responsables por el trato de mi abuelo a mi abuela, que yo soy su nieto, no su clon, que no vine a hacer lo mismo, que al abuelo tampoco le gustaba que en la casa mandara su mujer, o que criaba hijos que intuía, tampoco eran de él. Porque también hay que hablar de eso señorita, mire que lo que ustedes llaman machismo, era más feminismo que otra cosa, machismo le llamaron ustedes a cobrar por un trabajo y a tener la libertad de estar sin la familia cuando nuestros abuelos querían. Y que ellos pudieran gozar del trato amable de otra mujer, sin las exigencias familiares, es cierto, eso no estaba bien, pero tampoco crea que mientras mi abuelo hacia eso mi abuela se quedaba mirando las estrellas, el mundo está lleno de entenados ignorados señorita, los hay hoy, hijos que sólo la madre saben del padre, porque ni siquiera le han dado esa información tan valiosa a su propio hijo, y eso tampoco es sano señorita, supongo que no ¿verdad? 

El mundo de antes era injusto, quizás si, quizás no, quizás era justo para el momento que se vivía, ahora, señorita, le hago la siguiente pregunta ¿es este mundo mucho mejor ejemplo del que criticamos? La deconstrucción del hombre, sacarlo de la sociedad, hablar de él en todos sus malos términos, de violencia, de egoísmo, de macho sexual al que no le importan los sentimientos, con una mano en el corazón ¿realmente usted cree que eso es así? Hoy nosotros no existimos más que para el mal ejemplo, en honor a las supuestas abuelas abusadas, hoy ustedes miran desde arriba a toda la sociedad y es ahí donde le pregunto señorita ¿usted realmente ve un mejor panorama que antes? 

La deconstrucción del hombre trajo la deconstrucción familiar, ya no quedó nadie en la casa, ya los niños se crían solos, ya no hay familias que acompañen el crecimiento, quizás antes lo hacía sólo la abuela, es cierto, pero también había alguien que se respetaba porque traía el pan a la mesa. Quizás se podría haber dado el paso de, pedirle a ese hombre que abandonara algún placer extra y egoísta, para aportar más tiempo a esa casa, estoy totalmente de acuerdo con usted señorita, y eso es lo que se estaba logrando, pero, creo, querida dama, que apuramos los pasos, creo que no era por el camino de la incineración total de un sólo integrante de la sociedad que se iba a mejorar. Hoy ya no hay familia señorita, no está el hombre, no está la mujer, para el hombre estaba todo mal, y para ser mujer casi es una deshonra tener hijos, porque es la muestra de la supremacía del macho, que hace a la mujer sufrir embarazo, parto, pérdida de figura femenina atrayente y todo lo demás que el hombre con su aparato castigador genera. 

Yo quiero decirle hoy señorita que yo la quiero, que la deseo (si me permite el exabrupto, la inmoralidad), que me hubiera gustado estar con usted toda la vida, hasta que de viejitos nos tomemos las manos y nos reconozcamos como compañeros de un viaje indescifrable, ese es el premio vivir, elevarse con el tiempo hasta entender que lo demás sucedía en un plano que lejos estaba del amor.
Pero entiendo que lo que yo le digo es anticuado, abusivo, machista, intolerable, porque significa que yo en algunos momentos no seré ningún super personaje de la historia, sólo seré yo con mis miedos, mis vergüenzas, mi falta de humildad, mi excesos en confianza y mis dolores y tantas cosas más señorita. Entiendo que a usted hoy su deconstrucción le exige disfrutar, ser libre, no atarse a nada, como usted siente que hizo mi abuelo y que yo, como hombre, debo vivir parte de lo que vivió su abuela. Quizás es sólo un paso más de la humanidad, yo siento señorita, si me permite escribirle, que es un paso en falso, pero entiendo sus ganas de vivir como le dijeron que vivían antes los hombres, sólo me permito brindarle un detalle casi oculto, que lo sé por ser hombre, vivir entre vicios, teniendo la plata, sin tanta responsabilidad familiar, no hizo feliz nunca a nadie, sino piense en cómo se sintieron sus abuelos, cuando su familia entera los rechazó, mientras todos abrazaban a las abuelas. Yo no digo que los abuelos tenían razón, ni que las abuelas eran las culpables tampoco, sólo digo que la historia ha de entenderse como parte de algo a mejorar, y eso se hace tomando toda su experiencia, sin juzgar sólo a una parte, desde un presente supuestamente más avanzado, con otras ciencias, otros campos para estudiar y otras relaciones para formar. Sólo digo que una etiqueta es una palabras, que nunca será justa, para acercarse a la justicia hay que hablar, mucho, y no es tratando al otro de violador cuando no ha violado, de insensible y violento cuando no ha tenido la oportunidad de expresarse.
Por supuesto que los habemos señorita, como también hay mujeres que ejercen la violencia sin necesidad de la fuerza, ejemplos en el pasado, en ese que se mira sólo al abuelo, hay muchos.
Pero señorita, yo sólo he querido decirle, que la amé sin que se sienta acosada, que la deseo sin que se sienta violada, quise decirle que siento cosas que hoy no puedo decir, porque yo no, pero el género hombre está deconstruido, y no tenemos espacio, donde ser parte. 

Yo no me he logrado deconstruir, sigo sintiéndome todo lo malo que dicen que somos, porque sigo sintiendo en el fondo latir esas cosas que hoy dicen ustedes señorita, está mal sentirlas.
Para mi el amor no es esclavitud, querer saber del otro no es ser tóxico, querer ayudar no es pasar por arriba del otro, tener hijos es algo que complementa a la humanidad, no una carga, ni una demostración de superioridad, creo que se está contando mal la historia y señorita, si me permite, siento que no quiero que nuestros hijos, no los que yo nunca tuve con usted señorita, sino los hijos del mundo, empiecen caminando su vida apoyados, no ya en historias pasadas mal contadas, sino en futuros, mal proyectados. 


Muchas gracias y disculpe. 

Señorita. 


I.S.S.

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