A VIOLÊNCIA NÃO TEM FIM

En el taller literario al que concurro, se trató el tema de la violencia, ¿Qué es violencia? Distintos tipos de violencia, textos sobre violencia. Y el abanico es muy amplio. Tan amplio es, que, sobre el final de una de las clases, quedó en el ambiente la pregunta si se puede quitar a la violencia. Y ahí, la respuesta que todos queremos obviar. No.

La violencia es parte de la vida, está en la naturaleza, en una semilla que de calor o por lo que sea, se descompone, se abre hasta que sus raíces y tallos rompen la coraza. Debo suponer que no es algo que no duela, o cuando un rayo cae sobre la tierra y la agujerea, o cuando el sol da y da sobre un lugar, hasta quitarle la última gota, haciendo morir a quienes ahí vivan, de hambre, de sed, o porque el agua es el lugar donde viven.

Después, vendrá la lluvia, chaparrones intensos, o tsunamis ¿se entiende?

La violencia es parte de la naturaleza, hay cambios en la tierra que no se hacen de a poco, que irrumpen intempestivamente, y eso visto de afuera, cuanto más vivido desde dentro, es violento.

Tratar a la violencia como algo que no es nuestro, que parece una semilla del mal, tiene más que ver con uno de los preceptos de la exigente iglesia católica, que usa el objetivo imposible para que siempre, siempre, el humano quede en deuda, que con lo que realmente día a día pasa.

Con el mismo ejemplo de la semilla, el parto, ¿no es en sí, un hecho violento?, la fuerza que utilizan las personas para hacer determinadas tareas, ¿no necesitan de cierta violencia para lograr impulsos que el ser humano en su estado normal no puede hacer?

Van ejemplos, la violencia sobre el gordo, para que baje de kilos, para que tenga abdominales marcados, alguien que a gatas se le marca la cintura, en la violencia es donde tiene que buscar esa persona para lograr un estímulo que lo haga, hacer algo, contra toda su voluntad. Comer hasta quedar gordo ¿No es también un acto de auto violencia? En otros tiempos, ser gordito era saludable, por muchos años el humano vivió con ese enojo hacia los flacos, quiero decir con esto, que sí, la violencia, es moldeable, no sólo con el paso del tiempo, sino también, en el mismo tiempo, pero en distintas sociedades. No existe, nunca lograremos, una única tabla para medir la violencia.

Alguien grita y se le tacha de violento, pero las guerras siguen su curso y nadie dice que eso sea violento, al menos, en el mismo nivel de asombro con el que se ataca al que enojado, habla fuerte.

Los deportes son saludables, por supuesto, es un espacio donde el humano, mejora sus músculos, los trabaja, impulsa su inteligencia para afinar en detalles su mejor expresión. Claro y mundial ejemplo, el fútbol, quién puede negar que un deporte tan conocido por casi todo el mundo, no ha hecho salvatajes de vidas, de personas que, gracias a pegarle bien a una pelota y a correr mucho, logran salvar sus vidas, y la de algunos de sus familiares, además de corregirles el rumbo que, ante otra vida, parecería no ser muy prometedora. Ahora, ese deporte, es el mismo que se ha cobrado un montón de vidas, porque la violencia, además de dentro de la cancha, se instaló afuera, con personas que creen que colores en una tela, valen más que su propia vida.

Con esto quiero tocar el otro punto, la violencia, siempre encuentra su lugar, como la vida después que pasa la tormenta, o la sequía, la vida, siempre está, como la violencia, la alegría, el amor, la tristeza. Todos entienden al triste, hoy quizás está siendo un poco marginado con el auge de las nuevas terapias que casi nos obligan, de manera un poco violenta, no les voy a decir que no, a valorar la vida como es, a sonreír cuando nos sentimos mal y un sinfín de cosas, sin embargo, nadie va a llevar preso a un triste, a no ser que, ese triste se enoje y haga algo. Mientras esa tristeza lo lleve a autocomplacerse o suicidarse, no pasará nada.

 

Barrer bajo la alfombra.

La violencia es el pecado, aquello que nos avergüenza, no es algo que nos perdonemos fácilmente, es como que, si caemos ante sus redes, debemos confesarnos, pagar algo, y puede ser que eso sea sano, la sociedad debe actuar como estabilizadora de la vida de todos, está bien que nos castiguemos, por reaccionar de manera intempestiva en un lugar público, pero igual debería de ser, si esa reacción, se da cuando nadie nos ve. Y cuando nadie nos ve, es cuando estamos solos, cuando nos prohibimos cosas que queremos, cuando nos decimos para adentro que somos inútiles, que no podremos, que somos menos, y nos alejamos, ya sea porque vemos la violencia en los demás, o porque nosotros no queremos ser vistos de esa manera. Entonces, nos alejamos de las redes, por falsas, pero también nos alejamos de la sociedad en carne y hueso, por falsa también.

Si no integramos la violencia, si la dejamos de barrer bajo la alfombra y la mostramos, y nos animamos entre todos a tratarla sin prejuicios, sin tabúes, podremos incluirla, aceptarla, conocerla, saludarla, hacerla parte. Imagínense que la tierra, se pusiera mal y se castigara, y huyera, cada vez que por su accionar mueren miles de seres.

La violencia es parte, y parte muy importante que nos complementa, que necesitamos para vivir.

Violencias, gritar, callar, morder, besar, reírnos, correr, quedarnos parados, hablar, mirar, señalar, saltar, robar, bailar, y miles de cosas más.

No violencias, gritar, callar, morder, besar, reírnos, correr, quedarnos parados, hablar, mirar, señalar, saltar, robar, bailar, y miles de cosas más.

Por último, el título de este texto, está en portugués, haciendo copia de “tristeza não tem fim” frase que se les adjudica a los brasileros, por algún resultado futbolístico, o sea, un chiste sobre una tristeza que puede hacer llorar a millones de personas. Pero eso de la violencia en los chistes, ya se quitó y ahora, tampoco podemos reírnos de nada, porque toda risa es en base a la violencia.

Lo seguimos después.

 

 

I.S.S.


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