Hace un tiempo atrás, Juan Ramón Carrasco, conocido director técnico futbolístico, pero más que nada, personalidad atrayente de los medios, tuvo un desliz, ante, vaya casualidad, una mujer. Porque hoy en día en porcentaje, y de acuerdo a los valores actuales, todos los deslices son por el trato ante una mujer, ya sea por trato, destrato, palabra de más, palabra de menos, mirada, respiración, lo que sea. Por lo tanto, no es raro que alguien, y más alguien del estilo de JR, tenga un momento así, momentos similares en su historia, ha tenido varios, pero el último, fue como el acabose. Porque nuestro querido porfiado de otros tiempos, osó decirle a una mujer, que estaba enojada porque estaba mal atendida. Después de eso, todo fue caída al precipicio.
Los mensajes se contaron por
miles, la reacción de la mujer, no sólo fue en ese momento, si no también el
día después, y así, por el resto de la semana.
¿Y sabés que Juan Ramón? Ellas
tienen razón, ya no se habla de esas cosas al aire, ya no se les habla a ellas
así en privado. El mundo avanzó y hoy, nos respetamos más. ¿Sí? ¿En serio? ¿Lo
han pensado?
Bueno, va un ayuda memoria, aunque
vaya a hablar de cosas, post palabras de Juan Ramón. Y es que unos días
después, en el US Open de tenis, Alcaraz en un cambio de lado, se cambió la
camiseta. El grito de mujeres fue ensordecedor, ellas sacaron sus celulares
para filmar el cuerpo del tenista que, a esa altura, parecía más un animal
encerrado de un zoológico, que un tenista al que, supuestamente, habían ido a
ver por su calidad en el juego del deporte. Obviamente que, si eso lo hubieran
hecho los hombres, con alguna tenista, todo el estadio estaría suspendido,
hubiera existido una carta de la deportista, quejándose de ser violada en masa
y el grupo de feministas mundiales, hubieran hecho pancartas alusivas.
Pero no todo termina ahí, hace
menos días aún, una chica, llamada Sydney Sweeney, conocida por ser actriz,
aunque no de las más valoradas, realizó una campaña para una empresa de
apuestas deportivas, hasta ahí, nada raro.
El tema es que osó posar desnuda
y, todo el feminismo le saltó a la yugular. Que desnudándose rebajaba a la
mujer, que las deportistas no eran bellas, si no esforzadas, y un montón de
blaes.
Más allá que muchas de las que la
criticaron, tienen sus redes sociales llenas de fotos donde insinúan, y
muestran, sus cuerpos nada despreciables (en términos de machismo histórico),
los mensajes más fuertes vinieron de feministas, si, esas que se nos vienen a
la cabeza primero, señoras pasaditas de peso, casi con pelo en el pecho, que
más que enojadas, suenan a envidiosas.
El feminismo ha logrado morderse
la cola, sin aceptar que lo que se muerde es su propia cola, porque, ha pasado
repitiendo que, del cuerpo de cada una, cada una hace lo que quiere, pero,
cuando alguien lo muestra como quiere y ellas no quieren, todo pasa a ser
censurable. La cola mordida es fácil de ver, menos para ellas (y no porque sean
mujeres, aclaro innecesariamente, si no por fanáticas) si cada una puede hacer
con su cuerpo lo que cada una quiere, no se debería de criticar, si una mujer,
valorada por su belleza física, al igual que Alcaraz en el campeonato de tenis,
hace gala de su belleza.
Por eso te digo Juan Ramón, estás
equivocado, no porque digas las cosas que decís, que no serían algo que
ofendiera a nadie, sobre todo porque entre las propias mujeres muchas veces se
acusan de mal cog****, si no porque lo que ellas tienen, es la verdad de la
moralidad.
Pueden hacer lo mismo que vos, o
peor, pero lo harán o dirán ellas, eso es lo que molesta, a esa situación,
sumale un montón de hombres que por caer bien, y tener escasas chances de tener
sexo, apoyan a estas pasionarias del nuevo femenismo que muerde su propia cola,
mientras otros las vemos, y no decimos nada, porque eso es lo que ellas
quieren.
Hemos aprendido a ignorar a las
perras mordiendo su cola, y a hacer el mundo verdaderamente igualitario, lejos
de ellas.
Entendelo Juan, es tiempo ya, que
dejes de equivocarte.
Abrazos.
Ignacio Sallaberry Silveira.
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