MI PODIO DE LOS CANTAUTORES URUGUAYOS PARTE I
ALFREDO ZITARROSA
Zitarrosa fue el creador de Guitarra Negra, así de ancha era su espalda artística, como para despacharse con una obra de 15 minutos, y que no pasara desapercibida para nada, al contrario, en más de una ocasión, ha sido elegido como el mejor tema uruguayo de la historia.
Alfredo el que le propuso a Joni de Mello un reto de hacer una canción sobre los átomos, y después cantó esa maravillosa canción "La contradanza molecular de los átomos de la piedra mora", si, todo ese nombre, le pido ya que vaya a escucharla si no la conoce aún, una canción que vaga sobre un tema, para al final, hacer la conexión que hace falta para darle un sentido a todo. Memorable.
Alfredo el que le ganó a Los Beatles, el que les puso el freno en un país tan chiquito, que quizás haya pasado desapercibido para el mundo, pero que nos sirve a nosotros, para dimensionar a un artista, a una sociedad deseosa de lo suyo, "Milonga para una niña" marca eso, encima, milonga, todo dicho.
Sobre el escenario, cuentan aquellos que lo vieron, tenía una presencia impresionante, la frase "no volaba ni una mosca", cuando Alfredo cantaba, se ajusta perfectamente a la realidad. Tiempos donde no era fácil, cantar, convencer, gustar, y hacerse necesario para un público que necesitaba el arte para vivir, para tener esperanzas, para confiar en el otro que iba a su costado, no es nada fácil lograr eso con un lápiz, un papel, y una melodía en la cabeza.
Por eso, para quien les escribe, Alfredo Zitarrosa está en ese podio de cantautores uruguayos. Porque hubo un antes y un después en Uruguay, porque hasta su propia vida quedó atada a lo que había expresado en sus canciones. Porque hasta su partida se sintió, se siente aún, dolorosa para todos, y porque también, al igual que con sus letras, con su despedida, dejó en evidencia, a una sociedad que había cambiado, quizás y sin saberlo fue ese, uno de los mayores aportes de la vida de Alfredo.
Marcar con su ausencia, una sociedad que estaba siendo cambiada indefectiblemente por otras luces, por otros ritmos, por otra forma de sentir. Donde ya no importaba tanto el igual, si no la individualidad, donde reclamar derechos ya sería, casi panfletario.
Alfredo puso a prueba sin querer a su pueblo, y su pueblo le debe aún, haber estado a la altura.
I.S.S.
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