A mi, no me miren.
Estoy convencido, como dice la canción del gran Abel García, que el mundo soy yo, quiero decir, que lo que yo veo o siento del mundo, es porque yo lo tengo en mi interior. No me va a enojar si me dicen que soy egoísta, si no me siento asi, después habrá que ver por qué me molesta si me lo dicen, si es porque me lo hicieron sentir en algún momento, y yo me molesté, o por el motivo que sea.
Aplíquese a cualquier concepto que se le dedique, de igual manera, cuando le dicen algo bueno de usted, porque a veces, nos cuesta más, también por esas cosas que nos inculcaron de niños, aceptar que somos buenos en algo, para algo, o para alguien.
Lo importante es que, sea para bien o para mal, lo que sentimos que hacen los demás, resuena en nuestro interior, porque nosotros le damos nuestra propia forma.
Ahora bien, esta teoría que avalo, tiene, como toda teoría, sus puntos grises. Porque sentir que la guerra en cualquier país del mundo, junto con sus muertes respectivas, se reproduzca por algo en mi interior, es quizás, ir un poco lejos. De la misma manera que sentirme parte del invento de alguna nave espacial, de la invención del auto, del estudio del átomo, o del invento uruguayo del Zum.
Quiero decir que, cuando algún humano especial, avanza sobre un tema, si bien todos nos vemos beneficiados o perjudicados por el mismo, no deja de ser un avance, o un atraso personal.
Como si un lobo en su plenitud, mata a una presa que alimenta gran parte de su manada, todos se benefician de eso, pero lo hizo sólo uno de ellos.
Decir que la humanidad es inteligente porque, algunos seres humanos, han realizado a lo largo de su historia, una cantidad asombrosa de estudios y descubrimientos, es ser injustos con la cantidad de retrocesos o de conceptos erróneos repetidos a lo largo de la historia.
Así que yo no soy el mundo, o mejor dicho si, porque en definitiva, la mayoría de la humanidad es como yo, personas que solo respiran y hacen un par de actividades impuestas, para sobrellevar esta convivencia de millones, que en mi vida diaria, se ve reflejada en no más de diez personas. Y si además le sumamos que la humanidad tiene, tantas creaciones geniales, como actos horrendos, por lo injustos o sanguinarios, o ambas cosas a la vez, podemos llegar a concluir que la humanidad en su totalidad, pese a algunos puntos altos y bajos, se mantiene en su pasar por el mundo, con un perfecto promedio de grises, que es en definitiva, lo que la mayoría de nosotros es, mientras nada más miramos un mundo, que, para un lado y para otro, cada día, nos parece menos propio.
I.S.S.
Comentarios
Publicar un comentario