¿Búsqueda para una completud?

Antes la gente era ingeniera, mecánico, abogada, panadero, soldador, plomero, electricista, artista, arquitecta, doctor y no pasaba nada más, se dedicaba a tener hijos, cuidarlos, jubilarse, disfrutar sus nietos y morir. 

No existía esa visión de hoy que nos impulsa a buscar lo que no tenemos, o que creemos no tener. Hoy vivimos en una incertidumbre que ha hecho nido en nuestros pensamientos y es esa sensación de que hay algo más, la vida no puede ser sólo esto. 

Entonces aparece la vida que busca que el centro sea lo que siente el corazón, camina sobre ejercicios que son, más para el cerebro que para el centro de los latidos. ¿Hay algo más? ¿O nosotros tenemos ganas que las haya por la mala organización social que estamos viviendo? ¿La sensación de que algo nos falta no será algo impuesto para un enorme negocio que hoy vende millones de dólares día a día? La verdad es que los milagros existen, pero son contados, que la gente que sobrevuela las exigencias sociales existen, pero son las menos. ¿Y si la vida fuera nomás aquello de ser sin más expectativa que respirar? ¿Si en el fondo no somos tan distintos a los otros seres vivos en ese sentido? ¿Y la existencia de nuestro cerebro no es más que para proyectar al ser humano en avances físicos que lleven a mejorar la vida de todos? Quizás en eso, visto lo que se ha hecho, hemos fallado, aunque muchas de esas cosas disfrutemos, pero quizás, lejos estamos de que, como nos hablan estas nuevas formas religiosas modernas, tu vida tenga un sentido que deba trascender de una manera espiritual este mundo físico. Recordá a tus abuelos o tíos o bisabuelos, ellos, vivieron y nada más... y nada menos. Quizás haya algo más, no lo sabemos, y aunque en algún punto eso se nos haga una esperanza para algunos momentos, no parece ser mejor ni peor que la esperanza de un dios, que en algún momento de la humanidad, se tuvo con mayor insistencia que hoy.


I.S.S.

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