LOS PUTOS DEL SISTEMA
Hoy quizás no tanto, pero cuando yo era adolescente, y algo mayor también, siempre se decía de manera despectiva, la palabra puta, no tanto por el hecho de andar con cualquiera, si no que también, era denigrante, porque esas mujeres, andan con cualquiera por la plata. No se tomaba muy en cuenta que, gracias a ese intercambio, muchas veces, las putas tenían un mejor presente que la mayoría de sus clientes. Hasta en algún caso, permitiéndose incluirse en la sociedad, pues asi, su valor económico lo permitía.
Hay muchos casos de mujeres que, tanto sea por ellas, como por convertirse en parejas oficiales, de algunos de sus clientes, lograban rehacer su vida, darle un nuevo propósito, tener otra actividad laboral, o ninguna, de acuerdo al caso.
El tema es que, socialmente, lleno al centro de la cuestión, lo denigrante de ser puta no era andar con cualquiera, porque si eso lo hacía con gusto, sería una mujer feliz, el tema era que, para lograr dinero, tenía que aguantarse acostarse con cualquiera que diera con su precio, algo, que a muchos escandalizaba, y escandaliza.
Hoy, querido lector, he caído en la gracia, que en mi casa, el que llevaba la plata era mi padre, mi madre ayudaba a cuidarla, creo, o mejor dicho, a invertirla en lo que a ella le parecía bien. Hoy, querido lector, he caído en gracia que en mi casa, la puta era mi padre, la persona que tuvo que hacer cosas toda su vida por dinero, la que no todas las cosas que hizo le gustaron, la que se levantaba a horas que no quería, con el fin de conseguir dinero para si vida, la que tenía que interactuar con personas que quizás, no soportaba, esa persona, que hacía todo eso por dinero, igual que las putas, era mi padre.
Al final, el acto sexual es un detalle, no menor, pero es un detalle, el hecho, el de intercambiar energía, momentos del día, de la vida, el de soportar cosas indecentes, ese hecho, es igual a la puta, a mi padre, y a todos los que hacemos cosas por dinero.
Somos todos putos del sistema, todos en algún momento hemos hecho cosas por plata, hemos dado nuestro cuerpo, hemos hipotecado nuestra salud, a veces pienso, que quizás, las putas tenían en esos refriegues, cierto placer físico, muchas veces más de un desagrado, y cada vez que profundizo en todo ese tema, más siento la igualdad de situaciones.
Al final en casa, el sistema era mi madre, o quizás no, porque ella también tuvo que soportar cosas por la plata que mi padre traía.
Al final todos somos putos, todos intercambiamos nuestro cuerpo por dinero, a todos nos han cogido más de una vez, y lo hemos sabido, y lo hemos dejado, y hemos estado buscándole la vuelta para que nos guste, o al menos, no nos parezca tan malo.
"Y bue...", "Así es la vida", "¿Qué se le va a hacer?", "No es changa no", "y bue, como todo al final", "Así es la cosa", y tantas otras frases que en charlas nos sirven para sintonizar nuestro grado de putez con el interlocutor que tengamos en ese momento.
Al final, salvemos del escarnio a las putas, porque si no, tendremos que reflejarnos en él también, más en estos días, que cada vez es más difícil, sobrevivir con un trabajo, y a veces, hay dos o tres empleos, rondando en el físico de cada persona, que tiene el cuerpo más cansado, que prostituta trabajando 8 horas, cosa que, adivinen, nunca sucedió.
I. S. S.
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